LA DUDA GENERA CERTEZA

Como todos los años, estoy pasando mis vacaciones en Panxón (Nigrán-Pontevedra) con mi familia. Es una buena oportunidad para cambiar de actividad e intentar hacer cosas nuevas.

Hoy, caminando por el paseo marítimo, me encontré con un amigo que su empresa lo expatrió a los Estados Unidos hace algo más de dos años y, como todo expatriado no sabe nada de su futuro. Hablando llegamos a la conclusión de que hoy para poder vivir hay que pasar por muchas e inciertas situaciones. Eso de tener un plan establecido es una broma de mal gusto. Aquí hay que vivir al día. Me comentaba que su empresa le ha facilitado varios programas de formación, casi todos dirigidos a mejorar habilidades de gestión y que en el último en el que participó se hizo especial hincapié en la incertidumbre, en lo desconocido, en lo improvisado. Hay que empezar a gestionar el presente y no más. Le decían que para triunfar en un mundo en el que se improvisa permanentemente es necesario preguntarse algunas cosas. Tienes que conocerte bien y saber cuáles son tus objetivos y esto supone una nueva tarea que no está contemplada en las organizaciones cuya cultura corporativa es la improvisación. Todo ello en base a una nueva filosofía de trabajo que postula la libertad de acción, pero que en el fondo no deja de ser más que una disculpa para ir dando bandazos de un lado a otro.

La dudaLas organizaciones que triunfan saben perfectamente donde están y, lo que es más importante, saben dónde deberían estar. ¿Qué hay circunstancias incontrolables? Lógico, pero las manejan como excepciones y no como filosofía de trabajo. Alguien me dirá que en un mundo tan cambiante es imposible predecir lo que va a pasar el próximo año. Cierto, pero eso no exime de la “obligación” de preparar un escenario en el que me gustaría estar para ser más competitivo y poner allí todo mi foco.

A nivel personal pasa lo mismo. Tengo que saber con claridad donde quiero estar mañana. Definirse es la única forma de conseguir una vida grata. ¿Para qué estoy en mi organización? Pero tampoco puedo estar pensando solo en el futuro. Lo incierto, la duda me acechan. Esta es la razón por la que debo fomentar en mi equipo la duda, para prepararlos a lo cierto. Parece una incongruencia, pero no lo es. Los verdaderos gestores plantean retos a su gente. Cada vez controlan menos y dan más libertad y, ese es el camino para ir convirtiendo lo incierto en cierto.

En mi opinión, hay que vivir con la duda pero no en la duda. La gente, por mucho cambio que haya hoy, quiere trabajar sobre lo conocido aunque esto suponga que haya que ir adaptándose a nuevas situaciones. El cambio por el cambio ya pasó. Ahora viene la época de la innovación que nos invita, no a cambiar porque si, sino a transformar lo viejo en nuevo. La experiencia sigue siendo un valor en alza por mucho que la evolución de los mercados vaya a toda velocidad. Para correr hay que partir de una línea de salida como en el atletismo. No se trata de cambiar lo que hay, sino de crear lo que no hay.

Mi amigo y yo, por un momento nos hemos sentido unos “gurús” mientras nos tomábamos unas cervecitas… Mañana será otro día…

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