Hace ya unos cuantos años me encontraba en Mahón haciendo mis prácticas de la Milicia Universitaria. Estaba destinado en el Regimiento de Infantería Mahón 46. Era uno de esos días que te toca de guardia y en un momento de descanso se me acercó un recluta para pedirme un favor:
- Mi sargento ¿me podría usted escribir una carta para mi novia? No se escribir, me dijo.
- Encantado, le contesté. Ya tengo papel y lápiz. Dime que quieres que le ponga.
- Lo que usted quiera, mi sargento. A mí no se me ocurre nada. Únicamente ponga la bandera de España en la cabecera y luego cuéntele algo de la vida de aquí en el cuartel. Dígala que me acuerdo mucho de ella.
- Me puse a escribir a alguien que no conocía y tenía que inventarme la historia. Cuando termine la redacción se la leí al soldado y me dijo…
- Ahora me va a querer más mi Paqui.
Traigo el recuerdo a este artículo porque es algo parecido a lo que me está sucediendo ahora con las Redes Sociales. Escribo a gente a la que no conozco y que probablemente nunca conoceré, pero no me desagrada. A veces, como en el caso de Paqui, recibo sorpresas.
Nadie duda que Facebook, Twitter, Linkedin, YouTube… han desbordado fronteras. El día de la muerte de Steve Jobs se generaban 10.000 mensajes por segundo. Una bestialidad ¿verdad? Estas son las cifras que se manejan.
La cuestión que me planteo es sino estaremos perdiendo el sentido de lo cercano, de lo humano, del amigo visible. Está bien mandar un mensaje y que lo lean mis 10.000 seguidores (no es mi caso, solo tengo 400) pero ¿y qué? ¿Qué gano, que pierdo? ¿Me sube mi ego? ¿Ayudo a los demás? Ciertamente hay muchos internautas que si ayudan al prójimo. Muchos, pero la mayoría te envían chorradas (“Viva la #crisis ! Ir a Madrid un mx a Chueca y no tener sitio para cenar pq todo está lleno..” “Prometieron famosos en esta fiesta. Aquí solo hay media: P” “Esas palmeras de Chocolate del Horno de San Buenaventura de #Sevilla” y así podría seguir…) ¿Qué pasa con la persona que tiene 15.000 seguidores? Tiene que ser horrible, pero si no los tienes no eres nadie. Hay que ir a la caza y captura de seguidores.
El otro día me comentaba un joven, que le rechazaron un CV porque no especificaba cuantos seguidores tenía en Twitter y cuantos “me gusta” en Facebook. Además le pedían el número de twitts enviados en la última semana. Increíble, pero cierto…
Hoy he querido invitar a mi BLOG a José Miguel Bolívar, un Twittero serio y formal, que tiene en la actualidad cerca de 10.000 seguidores y además es profesor de Redes Sociales y de la nueva profesión de “Community Manager”. Con el he mantenido una interesante charla en la que hemos tocado algunos de los puntos más críticos de este mundo interconexionado. No os podéis perder su BLOG…
Jaime estoy de acuerdo con tus comentarios pero yo pienso que lasa gualda redes sociales nos obligan a ser mas cuidadosos con los mas cercanos con los amigos visibles. Si unimos ambos los cercanos mas los ” lejanos” tendremos la posibilidad de enriquecernos incluso con los que envían choteadas pues al menos no estaremos confundidos.