¿Tengo tiempo para los míos?

Hace unos años recibí en mi despacho a un periodista que vino a hacerme una entrevista para una revista de mi sector profesional. Cuando formalmente terminó la batería de preguntas, empezamos una nueva, y más interesante, conversación que se centró en el entonces incipiente tema de la conciliación (año 1992). Hablamos de la familia, del trabajo, de los hijos, del tiempo… Cuando nos despedimos, me dijo que le habían venido muy bien las reflexiones que conjuntamente habíamos hecho.

Al regreso a su oficina me envió un correo con una historia que el conocía muy de cerca, pues el era uno de los protagonistas. La historia, decía:

Papá, ¿Puedo hacerte una pregunta?

Sí, ¿cuál es?

¿Cuánto ganas en una hora?

Eso no es asunto tuyo. ¿Por qué preguntas eso?. Dijo el hombre algo enojado.

Sólo quiero saberlo. Por favor dime, ¿cuánto ganas en una hora?, repitió él pequeño.

Si quieres saberlo, en una hora gano 20 euros.

¡Oh!, contestó el pequeño, cabizbajo. Volviendo a mirarlo, dijo – Papá, ¿puedo pedirte prestados 10 Euros?

El padre se puso furioso, “Si la única razón por la que me has preguntado eso es para poder pedirme prestado dinero para comprar un juguete tonto o alguna otra cosa sin sentido, entonces vete directamente a tu cuarto y acuéstate. Piensa sobre por qué estás siendo tan egoísta.  Yo trabajo muy duro muchas horas todos los días, y no tengo tiempo para estas tonterías infantiles.”

El chico fue calladamente a su cuarto y cerró la puerta.

El hombre se sentó y empezó a ponerse aun más enfadado pensando en la pregunta del muchacho.

¿Cómo se atreve a preguntar cosas así sólo para conseguir algún dinero?

Después de aproximadamente una hora, el hombre se había tranquilizado, y empezó a pensar que quizás había sido un poco duro con su hijo.

Tal vez había algo que realmente necesitara comprar con los 10 Euros y normalmente no solía pedía dinero.

El hombre fue al cuarto del muchacho y abrió la puerta.

¿Estás dormido, hijo?, preguntó.

No papá, estoy despierto, contestó el muchacho.

He estado pensando que, quizá haya sido demasiado duro contigo antes, dijo el hombre. Ha sido un día largo y he pagado mi agresividad contigo.  Aquí están los 10 Euros que me pediste.

El pequeño se sentó y sonrió. ¡Oh, gracias papá!, gritó.

Entonces, buscando bajo su almohada sacó unos billetes arrugados.

El hombre, viendo que el muchacho ya tenía dinero, empezó a ponerse enfadado de nuevo.

El pequeño contó despacio su dinero, entonces miró a su padre.

¿Por qué pides más dinero si ya tienes?, refunfuñó el padre.

Porque no tenía bastante, pero ahora si,  contestó.

Papá, ahora ya tengo 20 euros. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo?  Por favor, ven a casa temprano mañana. Me gustaría cenar contigo.

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5 pensamientos en “¿Tengo tiempo para los míos?

    • que bonito!!!,no sé como he descubierto tu blog,en abril de 2003 tuvimos la suerte de recibir clases prematrimoniales en las que participasteis valle y tú,aprovecho para daros las gracias,vuestro decalogo matrimonial está colgado en nuestra habitación a día de hoy y el enfoque de nuestra vida en comun y con los peques ha tenido mucho q ver con lo que nos transmitisteis aquel día,¡impresionante!.Muchas gracias.

  1. Pingback: Cómo me fastidia « Y papá también

  2. Se lo acabo de leer a mi hijo de 8 años. También le ha gustado. Por cierto, estamos leyendo un cuento juntos. Quality time :-)

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