Empresas “Premium”

El pasado día 1 de Junio, Santi García escribía en su BLOG un post titulado “Una inercia de siglos” en el que nos contaba como a lo largo de la historia se ha ido dibujando el retrato robot del “empleado modelo”. Su lectura me ha dado pie a escribir sobre “las empresas premium”. El otro día, mientras esperaba en la consulta medica a la que estaba citado (chequeo anual rutinario, todo bien), saqué mi libreta y mi boli y me puse a emborronar el papel con algunas ideas que se me vinieron a la cabeza.

Pensaba que una “empresa premium” podía ser una que tuviera alguna, o todas, de las características que voy a destacar a continuación:

♦Es posible decir NO: En la mayoría de las organizaciones, muy poca gente se atreve a decir: “no asistiré a esa reunión” o “no cuentes conmigo para ese proyecto” o “no estoy de acuerdo con tu planteamiento”, sobre todo si el NO va dirigido a su Jefe o a algún otro directivo de alto nivel. Se ha comprobado que, en las empresas donde se practica el NO, la gente trabaja  a gusto, rinde mejor, es más productiva y sobre todo genera ideas nuevas.

♦Flexibilidad: “Hoy, aprovechando que mis hijos están en el colegio y nadie me molestara, me quedo a trabajar en casa porque necesito mayor concentración“. No me convocan a reuniones imprevistas; tengo menos llamadas; ahorro tiempo en el transporte y sobre todo me siento dueño de mi vida profesional. O, en este otro caso, ajusto mi jornada con un plan de trabajo a tiempo parcial con el fin de atender otro tipo de obligaciones más personales. O, me tomo un año sabático para desconectar de una vida intensa y agobiante que me permita viajar y conocer nuevas tendencias. Flexibilidad, que siempre redundará en la empresa y en el trabajador.

♦Compañerismo: “Esta noche he invitado a mis compañeros de departamento, porque me siento cada vez más cómplice de lo que hacemos juntos, para disfrutar de una buena cena y compartir nuestra amistad“. Cuando en un entorno de trabajo existe armonía, todo se hace más fluido, hay menos tensiones, se genera más confianza y se trabaja con mucho más compromiso. El compañerismo tendría que ser una competencia profesional de primer nivel, que debería ser entrenada, evaluada y recompensada.

♦Error: El equivocarse, aunque no más de una vez en el mismo tema, tiene que ser como el ADN de la innovación empresarial. No es posible crear una cultura rompedora si el error se sigue castigando. La gente que trabaja sin miedo es capaz de poner todos sus sentidos en el proceso creativo de su tarea diaria. Ya lo decía el refrán popular “el equivocarse es de sabios”. El que nunca “mete la pata”, seguramente esta envuelto en una rutina que jamas le permitirá ver otros planteamientos.

♦Conversación: El plan de comunicación deja de ser estático para convertirse en una conversación diaria, fluida, interesante, motivadora que genera que dos personas encuentren oportunidades para la charla amigable en la que puedan expresar libremente sus ideas, pensamientos, preferencias y sean comprendidos y respetados por la otra parte. Hay que compartir opiniones, sentimientos y emociones con quienes nos rodean. No seamos tan reservados, y hagamos saber a los demás lo que pensamos, necesitamos y queremos. Te recomiendo leer el articulo “La tecnología del líder son las conversaciones” de Virginio Gallardo

♦NO a las reuniones: Decía Peter Drucker ”que todo directivo eficaz sabe que las reuniones, o son productivas o son un completo desastre“. Hay compañías en las que si desaparecieran las reuniones, mucha gente se quedaría sin trabajo. Solo viven para reunirse. ¡Malditas reuniones! La mayoría no sirven para nada. Uno de los primeros ejercicios que tendría que plantearse una organización para ser más eficaz es hacer una “auditoria” de reuniones inútiles y reducirlas en un 90%. ¡Si quieres que algo no salga adelante, organiza una reunión! Muchos se quedarían huérfanos y sin saber que hacer.

♦Lugar de trabajo: Que el entorno laboral tiene un impacto decisivo en la satisfacción de los empleados, no lo duda nadie. Buena luz, espacios abiertos, decoración atractiva, visibilidad, ergonomía practica, comedor, gimnasio… Todas estas cosas ayudan a que cada día la gente vaya a trabajar con otro talante. No hay nada más apetecido que sentirte confortable en el lugar donde pasas la mayor parte del día.

♦No código de ética: No, no es necesario. El código se cambia por la conducta. La cultura del ejemplo debe arrastrar a todos a respetar unas nomas que son de sentido natural. Los códigos, y lo se por experiencia, en muchos caso solo sirven para legalizar algo que no se debe hacer. “He firmado, ya estoy liberado para hacer lo que en conciencia no debería hacer”.

Vestimenta: La corbata no sobra, pero ¿por qué hay que ponerse esta prenda obligatoriamente? ¿No se trabaja más cómodo con una vestimenta más casual? No es necesario ir vestido como un “friki”, pero si vamos con ropa “informal” aunque elegante, seguro que estaremos más relajados y haremos las cosas de mejor manera y con mayor aprovechamiento. Eso si, la chabacanería no tiene cabida en este tipo de empresas.

Otro día seguiré con más características ( competencia, diversidad, música, deporte, correo electrónico, formación, compromiso, confianza ) de la “empresa premium“. Eso si, según mi personal criterio.

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