Adiós vacaciones con carta a mi Jefe

Querido Jefe,

No quiero que pasen más días sin decirte que estas vacaciones han sido extraordinarias. He redescubierto a mi mujer y a mis hijos. También he disfrutado mucho con el deporte, la lectura, los amigos, la playa…

Cuando aparecí por el pueblo, todo el mundo me decía que venía pálido, ojeroso y con cara de estresado. Me miré en el espejo y, efectivamente, me di cuenta de que mi aspecto físico era patético y, lo más inquietante, que mi interior estaba mucho peor. Con ese panorama hice el firme propósito de descansar todo lo posible. Los tres primeros días me costó, cosa lógica al venir tan saturado. Me conectaba al móvil y a la tableta para ver qué pasaba por la oficina. A partir del cuarto día, al comprobar que no era tan imprescindible, empecé a pasar de todo lo que sonara a trabajo. Me encontré en la playa con viejos amigos que me recordaron épocas gloriosas y lo mucho que nos habíamos divertido. Excursiones, copas, partidas de cartas, club náutico…

Qué maravilla saber que mi mujer era la misma que conocí hace unos cuantos años y que todavía me seguía queriendo a pesar del poco caso que le hago durante el invierno. Entre oficina, clientes, viajes, ordenador casi la ignoraba sin darme cuenta de lo importante que es para mí. Ella también trabaja, pero saca tiempo para darse a los demás. Y mis hijos, ¿qué te voy a decir?, estaban deseando tener un padre. Durante el curso, entre colegio, deberes, la niñera de turno y otros menesteres, no me conocían. Muchas veces me preguntaban, ¿papá, tú qué haces tantas horas en la oficina? Nunca supe darles una contestación clara, me salía siempre por la tangente. 

Panadería Valverde (Panxón)

Carla, mi panadera (Panadería Valverde. Panxón-Nigrán)

No te puedes imaginar lo bien que me ha sentado el deporte. Con mi bicicleta, recorrí caminos increíbles y en esa paz que regala la naturaleza se me venían a la cabeza multitud de buenos propósitos para el reencuentro con el trabajo. Los que me conocían, decían que mi cara ya era otra cosa, que sonreía con naturalidad y que se me notaba relajado. Estábamos a mediados de mes y empezaba la cuenta atrás, pero decidí no pensar en ello para seguir disfrutando de lo que tenía alrededor. Me encontraba lleno de vitalidad, contento, sano y con muchas ganas de dar un giro a mi vida.

Una tarde en el puerto, viendo a unos pescadores preparar sus redes, pensé, ¿la felicidad está en el bonus, las stocks options, el coche o un despacho de lujo? Me di cuenta del papel tan importante que juega el jefe, lo que puede influir en la calidad de vida de los demás. Mucho se habla en el mundo empresarial sobre cómo fidelizar a los buenos profesionales. La respuesta la encontré en un periódico que recogía los resultados de una encuesta que dejaba claro que la causa numero uno por la que se desea cambiar de trabajo es porque no se entiende al jefe. No quise darle más vueltas. Al fin y al cabo, soy jefe y subordinado.

Me planté en el último día de vacaciones. Empezaron las despedidas y los temores a volver otra vez a lo mismo. Fui a la panadería a encargar una empanada para el viaje y la panadera me dijo: “Dígale a su jefe que no le cambie la cara, que se va usted con muy buen aspecto“. Sus palabras se me quedaron grabadas. De vuelta, empecé a pensar qué podría hacer para que estos días que había vivido no se terminaran y a partir de ahora el trabajo no acabara con la ilusión. Comencé a soñar: “Érase una vez una empresa gestionada por un verdadero líder que se empeñaba en que su equipo de dirección fuera una piña, con objetivos muy claros y compartidos, con pocas reuniones pero muy impactantes, donde las buenas relaciones personales fueran la principal herramienta para comprometer a sus colaboradores, donde el trabajo y la familia fueran compatibles y la gente pudiera encontrar el sentido a su vida”… ¡Que sueño!…

Jefe, el lunes te iré a saludar para que me cuentes cómo han sido tus vacaciones. Seguro que entre los dos, aprovechando que venimos muy descansados, podremos diseñar algún plan para que nuestra cara, como decía mi panadera, no cambie y siga transmitiendo salud, alegría y muchas ganas de hacer las cosas bien. Lo agradecerán los que trabajan con nosotros, los clientes y la cuenta de resultados.

Reflexiones para ponerte en forma

Para muchos, las vacaciones ya están en marcha. Enhorabuena, te las mereces. Ahora lo importante es que te olvides de tu jefe, de tu trabajo, de tu equipo y de toda tu rutina diaria que tanto nos va desgastando sin darnos cuenta. Seguro que ya tienes todo planeado o estás a punto de hacerlo. Si aún estás dando vueltas a la cabeza… permite que te haga algunas sugerencias por si te pueden ayudar… ¡Ahí van!

♦ Cómprate el móvil más barato del mercado, que no tenga “datos” y úsalo para recibir llamadas “muy necesarias” sólo de tu familia o tus amigos. Tu Smartphone  habitual déjalo en casa, en el lugar más recóndito posible. Al empezar las vacaciones envíale un WhatsApp a tu jefe, advirtiéndole que tu mujer y tus hijos te han pedido, que si de verdad te importa la familia, dejes el dichoso aparatito durante unos días. Seguro que notarás un alivio que será tu mejor medicina veraniega.

♦ Busca un lugar de descanso que se parezca lo menos posible a tu hábitat habitual. Deja atrás el supermercado, la parada del autobús, el colegio de los niños, el gimnasio, los vecinos… Todo aquello que te pueda distraer de tu merecido descanso. Pero ¡Ojo!, no pienses sólo en ti. Tu mujer/marido y tus hijos esperan de ti lo mejor. Las vacaciones son un momento ideal para recuperar el tiempo perdido. Los planes familiares suelen ser muy gratificantes. Convierte en realidad ese deseo tuyo cuando dices que la familia, para ti, es lo más importante.

♦ Resérvate un  rato cada día para ti, para pensar, simplemente pensar. El silencio también es muy bueno. Durante el curso has vivido momentos de gran tensión. Infinidad de reuniones, miles de correos, conflictos de todo tipo, decisiones difíciles… Es posible que hayas estado estresado, siempre al límite, haciendo muchas cosas en el último minuto… Todo aquéllo, que tú y yo, sabemos que genera una situación que nos pone al borde de la “crisis”. Ahora es el momento de la terapia. Dejar volar la imaginación. A veces el silencio es el mejor camino para encontrar lo que buscas. Pero, insisto, no dejes a tu familia… Sobran prisas y falta reflexión.

Vacaciones: reflexiones para ponerte en forma

♦ Elige un par de libros que pienses que te pueden relajar, divertir… No caigas en la tentación de comprarte el último ensayo del “gurú” de turno. “El ejecutivo al minuto” o “¿Quién robo mi queso”? están muy bien en la librería de tu despacho, pero no en tu maleta. Tampoco es recomendable leer la prensa sensacionalista que nos presentan unos escenarios excesivamente “crispantes”. Olvida la política, solo trae quebraderos de cabeza. Busca únicamente lectura que de verdad te distraiga y te haga pasar un buen rato.

♦ Ejercicio físico. Es de lo más sano, y sobre todo te deja como nuevo. Muchas veces te has dicho que no tienes tiempo para el deporte, pero no es verdad. No te falta tiempo, lo que te falta es fuerza de voluntad  y además no priorizas bien. Ahora tienes una oportunidad de oro. Pon la tabla de “windsurf” en el portamaletas del coche, o las raquetas de tenis o simplemente las zapatillas para caminar. El senderismo te permite compaginar el deporte con tu familia, ya que lo podéis hacer todos juntos. Este deporte mejora las relaciones, cansa (este tipo de cansancio es fantástico) y abre el apetito.

♦ Comida. Daros algún que otro homenaje. Es una actividad magnífica para el encuentro con los amigos, familiares…, pero ¡Ojo al colesterol! Según el Doctor Valentín Fuster, el ideal es una dieta mediterránea, que no se sabe exactamente cómo protege, pero si se sabe que debe ser muy variada. ¡Ese aperitivo en el chiringuito de turno! sabe a gloria… Las copillas por la noche con la pandilla, una delicia… Si además eres un “chef”, ésta es tu ocasión de oro para deleitar a los tuyos con un buen menú y tu pasártelo como un enano. No olvides el mandil, las tenazas, las cacerolas…

♦ Se ha hablado hasta la saciedad de la “zona de confort” en sentido negativo. Por una vez en tu vida “No salgas de la Zona de Confort”, disfruta de ella. Sal de la “horma” en las que estás encorsetado y mira el mundo con otros ojos. Hay muchas cosas bellas a tu alrededor. Un amanecer, una puesta de sol, un bosque, un acantilado, una ola, unos pescadores preparando sus aparejos, una anciana sentada a la puerta de su casa… Muchas, muchas cosas… Las vacaciones son una fuente inagotable de sorpresas…

♦ Relación con tu pareja. Dicen que las vacaciones, al estar tanto tiempo juntos, no es la mejor época para solucionar los posibles problemas que pueda arrastrar la pareja. ¡Falso! Es una oportunidad fantástica. Descansados, sin agenda, sin prisas… Una vez superado el estrés, las cosas se ven de otra forma. Aprovecha la oportunidad para salir sólos, de hacer alguna que otra cena romántica, de invitar a los amigos a compartir con vosotros. Los niños serán grandes cómplices. Situación única para hablar y hablar… Tengo algún amigo al que las vacaciones han sido su remedio al “desamor”.

 No te olvides de los que no van a poder tener vacaciones. Mucha gente se va a quedar en casa por circunstancias diversas, y tal vez la económica sea una de las más fuertes. Hay familias en situación de pobreza, sin un sueldo que entre en su casa. Todos sin trabajo y con una familia a cuestas… No podemos olvidarnos de esta gente. Te propongo una idea: dar el 5% del presupuesto de las vacaciones a alguna asociación, de las muchas que hay hoy, para ayudar a estas personas que no tienen la fortuna de disfrutar unas vacaciones como las que vamos a tener tú y yo. Te aseguro, que esta aportación te hará sentirte mucho mejor. Será la guinda…

No sé si estas reflexiones te habrán servido de algo, pero por encima de todo: “Te deseo que seas muy feliz y que hagas feliz a los que te rodean”.

Yo también quiero cambiar el sistema…

El pasado sábado, 5 de Julio, Gabriel Masfurroll publicaba en el diario económico Expansión un interesante artículo (“La gran paradoja de nuestro mundo“) en el que reflexiona sobre cuestiones a las que vengo dándole vueltas a la cabeza desde hace algún tiempo. Gabriel y yo nos conocimos hace unos años. Fuimos compañeros en el Comité de Dirección de Sanitas. Además, nos une nuestra eterna simpatía por el Barça, club en el que Gabriel ha sido miembro de la Junta Directiva. Su artículo me gustó tanto, que quiero invitarte a que lo leas. Aquí lo tienes:

“Hace años, cuando yo era un teenager, escuchaba como mis abuelos nos decían que no entendían los cambios que se producían en el mundo. El Mayo del 68 ya era historia y estábamos en la época hippy, la de la música beat y, en nuestro país, en la lucha contra la dictadura. Tanto ellos como mis padres me respetaron, y en muchos casos me apoyaron, pero lo más importante es que nos enseñaron a tratar de entender a aquellos que pensaban y actuaban de forma distinta. Había que respetar a los que respetan. Todo lo contrario respecto a los que van por la vida con la arrogancia del progresismo, destruyendo todo lo que se pone por delante y no aceptan las reglas aceptadas y aprobadas democráticamente como propias con el argumento de que son contrarias a sus principios. Quizás están en minoría y no pueden imponer sus ideas. Es una lástima, pero a esto se le llama democracia, para lo bueno y lo malo.

Hace algunas semanas asistí en Barcelona al evento anual que celebra la Asociación Independiente de Jóvenes Empresarios de Catalunya (AIJEC). Fue un evento precioso, excitante y motivador en el que pudimos comprobar cómo jóvenes de todo tipo, orígenes y circunstancias, expusieron sus proyectos. No eran niños bien, ni pijos que dirían los antisistema. Eran jóvenes que, con enorme esfuerzo, sacrificio, tenacidad y aversión al fracaso llevan años peleando por alcanzar sus propios sueños. Luchan contra el sistema, pero de forma distinta. Tienen que superar las enormes dificultades que supone crear algo desde cero. Y muchos crean empresas de enorme valor añadido. Son distintas a las de hace 50 años, a las de hace 30 años y distintas a las de hace 10 años, pero el espíritu es el mismo. Apuestan por innovar y buscar soluciones al mundo actual. Ellos crean puestos de trabajo para otros jóvenes y no tan jóvenes. Crean riqueza para su comunidad. Ellos ayudan a crear, a reformar un mundo nuevo. Son los precursores del cambio y luchadores sin fin por cambiar las reglas.

Disturbios en Sants

Reestructuración

Ese mismo día, y no muy lejos de El Born, donde se celebró el evento de AIJEC, otros jóvenes, de edades parecidas, se dedicaban en Sants a destruir todo cuanto se ponía por delante. Lo importante para algunos de estos jóvenes no era protestar, derecho legítimo si se hace de forma adecuada y con respeto, sino alterar y destruir todo. La gran paradoja es que, por desgracia, los medios de comunicación sólo dan importancia y visibilidad a los que destruyen, destrozan y protestan, y dan prácticamente nula visibilidad a los otros.

Estamos en un momento a nivel mundial en el que se avecina un cambio sociopolítico, y seguramente económico, muy importante. No se salva ningún rincón del mundo. Europa está rota políticamente hablando, y sólo nos une el euro y la aversión a otra conflagración bélica. China va a tener que afrontar años duros de cambio hacia la democracia. Varios países asiáticos están en pleno proceso de reestructuración. Latinoamérica se debate entre las dictaduras populistas y las democracias prooccidentales. África, la gran desconocida, puede ser el continente emergente de la segunda mitad del siglo XXI, pero veremos cómo afronta la colonización china. EEUU empieza a darse cuenta de que ya no es el imperio del mundo. Y en nuestro país, con la llegada de Felipe VI, todo apunta a que o nos renovamos o morimos.

Nos debatimos entre una crisis feroz que está haciendo estragos y el principio de equidad y solidaridad entre las distintas regiones que sigue sin funcionar, agravado por el “virus del Lazarillo de Tormes”; es decir, pretendemos ser muy estrictos en la aplicación de todas las normas, pero según para quienes. ¿Realmente nos creemos que el paro es del 25%? Ni de broma. ¿Y esto cómo se gestiona? ¿Es justo que la mayoría de ciudadanos debamos cumplir las normas so pena de ser penalizados y que otros pocos, pero muy ruidosos y violentos, gracias a esto, la violencia, puedan incumplir todo lo que les dé la gana sin ningún problema? ¿Qué pasaría si yo mañana, como “català emprenyat”, salgo a la calle y destrozo lo que se pone a mi alcance? ¿O si dejo de cumplir con mis deberes como ciudadano? Seguro que seré sancionado y probablemente con severidad. Pues bien, parece que hemos creado dos categorías de ciudadanos, los que cumplen y los que no. Los primeros acabarán pensando que son ingenuos. Los segundos crearán ejemplo y éste es fácil de imitar, pues además sus acciones son divulgadas en todos los medios. Si actúan con respeto, serán escuchados, si no, deberán ser castigados.”

Me siento totalmente identificado con la reflexión de Gabi (nombre familiar). No me alineo con ningún “anti”. Estoy convencido de que en nuestra actual sociedad hay que cambiar muchísimas cosas, pero nunca con la violencia, porque ésta solo genera más violencia, odio, revancha… y quién sabe si algo más… Yo también quiero cambiar el sistema… pero desde la ley, el orden, la democracia, el entendimiento.

Personas que dejan huella…

El otro día paseando por Playa América, siempre con mi cámara a cuestas, me encontré a estas dos personas de la fotografía, que estaban en animada conversación. La imagen me inspiró para escribir este post sobre la AMISTAD.

La amistad... amigos

Siempre se ha dicho que el que tiene un amigo tiene un tesoro. ¡Qué gran verdad! Pero yo iría más lejos, afirmando que el amigo “no es un tesoro, sino el tesoro”. Laura Pausini, en su canción “La Amistad” dice: “La amistad es algo que atraviesa el alma, Es un sentimiento que no se te va”. Descubrir a una persona y conseguir su confianza es algo que no tiene precio. Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere.

El Profesor y Catedrático de Psiquiatría, Enrique Rojas afirma: La amistad es un sentimiento positivo entre dos personas. Son muchos los fenómenos  que se producen en su interior y podrían quedar resumidos de la siguiente manera: se trata ante todo de un estado subjetivo en el cual el protagonista es uno mismo. Por medio de ese estado se percibe un cambio agradable que recorre la intimidad y la modifica en positivo. Es también una experiencia personal, que conocemos por nosotros mismos y no por lo que nos cuentan otras personas.

Se dice popularmente, que los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano. ¡Que cierto es! Hoy la palabra amistad la utilizamos con demasiada ligereza, sin precisión. Confundimos conocidos con amigos y no es lo mismo. Mucha gente se cree tener miles de amigos porque tiene otros tantos seguidores en las redes sociales. ¡No, éstos no son amigos!

¿Por qué es tan difícil tener buenos amigos? La explicación la podemos encontrar si analizamos el entorno en el que nos movemos. Somos ciudadanos del siglo XXI, inmersos en una sociedad globalizada, carente de valores, consumista, materialista y muy centrada en el individuo y no en la comunidad. El hombre y la mujer buscan su comodidad, su placer, su capricho. Nunca se ha escrito tanto sobre la felicidad, una felicidad que cada uno entiende a su manera. Pero ¿cuál es la razón para que haya tanta literatura sobre el tema? Pues que una gran cantidad de personas, más de las que imaginamos, ha puesto el centro de su vida en el dinero, el placer, en tener el cuerpo más llamativo del barrio, en estar a la última en tecnología, moda… y esto consuela momentáneamente pero no da la felicidad. Es más enriquecedor el ser que el tener. Hoy, lo que predomina es el individualismo que se centra en el “Yo” en lugar de en el “Nosotros“. Cuando se siembra egoísmo, se recoge egoísmo y así no es posible generar amistad.

Amistad, amigosSeguramente a lo largo de nuestra vida hemos tenido gran cantidad de oportunidades de intimar con gente. El colegio, la vecindad, el club social, la universidad, el servicio militar, el trabajo… ¡Tanta y tan buena gente!… que ha pasado a nuestro alrededor y que hemos dejado escapar. Las amistades no surgen por casualidad, sino que se hacen, se buscan. El ideal sería contar con, al menos cuatro, amigos que procedan de las diferentes etapas de nuestra vida. De esta forma siempre contaremos con gente que nos dejó alguna huella a su paso.

Desde mi punto de vista, las tres características esenciales de la amistad son: la lealtad, la confianza, la generosidad. Tal vez haya más, pero a mi éstas son las tres que más me llaman la atención. Pero, ¡Ojo! Un amigo no es el que piensa exactamente igual que yo. Precisamente la verdadera riqueza está en la diferencia de criterios, en la diversidad, en el respeto, en la forma de ver la vida desde puntos de vista distintos.

En el trabajo ¿es conveniente tener amigos? Si, para mí es esencial. Pasamos muchas horas en la oficina, en la fábrica, en el hospital, en el cuartel… y si no contamos con nadie a quien pueda recurrir en momentos de zozobra, la vida se hace más dura. El otro día, un conocido me comentaba que había hecho un programa de coaching, del que había salido enormemente motivado y con ganas de renovación. El plan de acción que se había marcado era muy ambicioso por lo que pidió a un amigo y compañero de trabajo, que si podía hacer de “mentor” para ayudarle y revisarle el cumplimiento del mencionado plan. Fijaron reuniones periódicas en donde, con la máxima confianza, revisaban las acciones llevadas a cabo hasta ese momento. La experiencia les está resultando de lo más gratificante. Los dos se han involucrado en la tarea y se van alcanzando los objetivos.

Pero, ¡Atención! no abras tu corazón a cualquiera, sino estás completamente seguro que es de fiar. Hay mucha gente con ganas de “comidillas” que hacen de un “secreto” motivo de alarde. Tu confidencia se puede convertir en un pasatiempo y una diversión. Puede ser un boomerang… ¡Cuidado!

La psicóloga, escritora y conferencianteMaría Jesús Álava Reyes, afirma que la realización personal y la amistad son pilares fundamentales en nuestra vida. Sin sentirnos bien con nosotros mismos difícil lo tenemos, y sin amigos la vida es muy complicada.Tenemos que sentirnos bien con nosotros, tenemos que conservar, cuidar y mimar a nuestros amigos.

Toda amistad, está sujeta a los vientos exteriores y a las vicisitudes y altibajos de la vida. La vida casi nunca es rectilínea, sino desigual, serpenteante, inesperada… por eso hay que estar prevenido para evitar sorpresas… porque merece la pena seguir pensando que siempre encontraremos “Personas que dejan huella“…

¿Cuidas tu imagen personal?

Hace poco me visitó un joven, hijo de un amigo mío, para que le diera algunas pautas con vistas a una entrevista de selección que iba a tener en breve. Como hago, casi siempre, le machaqué a preguntas para que el mismo encontrara respuesta a sus inquietudes. Pues bien, el joven en cuestión, después de un buen rato de conversación, llegó a la conclusión de que tener una buena imagen es un factor determinante. El mismo me apuntó: “solo hay una y única oportunidad de causar una primera impresión

Ya en esa dinámica de conversación, sacamos a relucir las típicas frases que hablan sobre nuestra imagen: “Más vale una buena imagen que mil palabras”; “La cara es el reflejo del alma”; “Es un hecho comprobado que una buena imagen determina el éxito o el fracaso de las personas, y también de las empresas e instituciones”; “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”; “No somos responsables de la cara que tenemos, pero somo responsables de la cara que ponemos”…

Una vez que el joven llegó a la conclusión de que la imagen personal puede ser decisivo, fue entonces cuando yo le hice algunas reflexiones en voz alta por si le podían ayudar. Hablamos de la vestimenta, el pelo, la cara, las manos, los piercing, la mirada, la conversación, los gestos, la sonrisa, la naturalidad, la forma de sentarse, el aseo, la empatía, el tono de la voz, la escucha, el reloj, el encuentro… Veamos, aunque sea por encima, lo más significativo de cada uno de estos atributos:

Imagen Personal

Vestimenta. Algo muy importante y de gran impacto visual. No es lo mismo entrevistarse, para una vacante de un puesto concreto, en McKinsey, en Google, o en EndemolEn el primer caso, seguramente, lo aconsejable será ir con corbata (Hermés), traje (Ermenegildo Zegna), camisa blanca/azul o rayas (Loewe), y zapatos (Carmina). En el segundo caso, lo más apropiado será un jersey de cuello cisne o camisa azul (Massimo Dutti), un pantalón chino (Dockers), y zapatos de piel vuelta (Hush Puppies). En el último supuesto, la vestimenta es “total free”, es decir que puedes ir como te dé la gana, pero cuanto más “alternativo” mejor… Como ves todo depende del “empleador” al que te dirijas. Esta forma de vestir, dado la moda “unisex”, vale tanto para mujeres como para hombres. Sólo es necesario cambiar la corbata por un pañuelo.

Un amigo, responsable de selección de una conocida empresa, me decía que lo primero que mira en una persona cuando entra en su despacho son los zapatos. ¡No lo olvides!

El pelo. Como en el caso anterior, dependerá del lugar al que te dirijas. En cualquier caso, hay que ir bien peinado/a. Piensa que el tipo de corte estará marcando un estilo personal que pude influir en la otra parte. Recomiendo un peinado “normal” y poco llamativo, para no impresionar demasiado.

La cara. Uno puede ser más o menos agraciado con su rostro, pero este siempre trasmite algo. ¿El qué? Lo que tú quieras que los demás vean en él. Hay caras que reflejan alegría, otras tristeza, preocupación, paz, ansiedad… No es fácil mirarse al espejo y, a simple vista descubrir quiénes somos… pero algo se puede ver. La barba, el bigote, las patillas, el maquillaje, el color de los labios, ceño fruncido, expresión serena … Tu cara es muy importante y habla más de ti de lo que tú supones. ¡Cuídala!

Las manos. Juegan un papel clave. Limpias las uñas, no demasiado largas, cuidadas. Las manos son como la batuta de nuestra conversación. A veces hablan por sí mismas, pero no abuses. Déjalas en libertad, y no trates de forzarlas. No utilices un bolígrafo o lápiz para tenerlas ocupadas. Huye de poner los brazos cruzados, son una barrera natural ante algo que no nos gusta o nos desagrada. Si estás sentado frente a una mesa, lo que más se ve, además de la cara, son tus manos por eso es muy importante que hablen armónicamente, en consonancia con lo que tu voz está comunicando. Evita golpes en la mesa. Si en un momento determinado, no tienen nada que expresar, entrecrúzalas pero no juegues con el anillo… ¡Recuerda, son la batuta para interpretar tu partitura!

Imagen Personal

Los piercing. Pueden dar una señal de modernidad siempre que no sean exagerados, por eso es muy importante tener en cuenta a quien voy a visitar. Pero ¡ojo!, te pueden dar una mala pasada, no todo el mundo ve este tipo de “adornos” como signo de modernidad, sino que pueden ver en ellos una señal de inconformismo, reivindicación, protesta… Ante la duda, aconsejo ir a la entrevista con las menos “joyas” posibles. ¿Y los tatuajes visibles? Tú mismo, respóndete…

La mirada. Igual que las manos, es determinante. En una conversación hay que hablar con una mirada comunicativa y directa a tu interlocutor. Guárdate tu timidez o vergüenza para otro momento.  Nuestros ojos son una fuente de información por si solos. ¿Has escuchado ese dicho de que “la mirada delata”? Bueno, pues es completamente cierto. Tu forma de mirar expresa emociones. Es la encargada de dar el significado o naturaleza de la situación en la que te encuentras. Entrénate hablando frente a un espejo y mírate bien a tus ojos ¿Qué te dicen?

La conversación. Escucha, escucha, escucha… es la regla de un buen comunicador. En una entrevista no puedes ser un charlatán, un vendedor de fantasías. Una conversación es como un partido de “ping pong”, pelota mía, pelota tuya, pelota mía, pelota tuya… y así hasta el final del partido. Es un intercambio entre preguntas y respuestas. Se pueden explicar muy bien los logros conseguidos, o la experiencia acumulada, pero hazlo con pocas palabras. Hay que tener una gran capacidad de “resumir”, de ir al grano. Pero algo que debes tener en cuenta es que en una entrevista de selección has de contestar, pero también preguntar. Tan importante es lo uno como lo otro.

Los gestos. Los gestos son ampliamente utilizados dentro del lenguaje corporal. El ser humano se pasa todo el día haciendo gestos con todas las partes de su cuerpo, son tantos, que hasta  pasan desapercibidos. Los gestos expresan una variedad de sensaciones y pensamientos, desde desprecio y hostilidad hasta aprobación y afecto. Muchas veces hablan nuestros gestos y no nuestras palabras. ¿Eres consciente de tus gestos más habituales? Te recomiendo pedir feedback a alguna persona que te conozca y con la que tengas confianza. Seguro que te podrá ayudar mucho.

La sonrisa. La sonrisa se utiliza generalmente para expresar felicidad, alegría, simpatía o para disimular hipócritamente una situación incómoda. Hay muchos tipos de sonrisas,   cada una tiene un significado especial que depende de lo que la persona sienta en su interior. ¡No seas de esos que se ríen a todo volumen! Es muy desagradable y puede generar el efecto “rechazo”. Una sonrisa debe surgir de una situación natural, ante un comentario distendido y divertido por parte del interlocutor. Sonreír es sano, pero requiere no pasarse.

Como ves, el tema da para mucho, pero estas simples pinceladas te pueden ayudar a pensar en el tema. No hemos hablado de la naturalidad, la forma de sentarse, el aseo, la empatía, el tono de la voz, la escucha, el reloj, el encuentro… lo dejamos para otra ocasión. Pero piensa: dedicamos recursos a nuestra “marca personal”, coaching, formación… pero no hacemos lo mismo con la asesoría de imagen. John Fitzgerald Kennedy, antes de uno de los discursos más importantes de su vida, se retiró durante unos días a una playa para ponerse moreno y así dar mejor imagen.