Emilio Botín y la Marca de Liderazgo

En los últimos tiempos se está hablando mucho de “Employer Branding”, pero poco de “Leadership Branding”. No cabe duda que el nombre de la compañía o del producto es importantísimo, pero ¿has pensado lo determinante que es tener un líder cuyos atributos personales coinciden con los atributos de la marca?

Cuando encargas la búsqueda de un alto directivo pocas veces se investiga en qué medida el candidato se ajusta al mensaje de la marca y se da la paradoja de un magnifico ejecutivo, con una gran experiencia profesional y con grandes logros conseguidos, cuya imagen personal no coincide en absoluto con la imagen de la marca. No es el caso, pero nos sirve bien como ejemplo: Imaginemos que una gran compañía tiene como slogan de marca la frase “Conecting People” y contrata a un ejecutivo cuyas habilidades para relacionarse y comunicarse con la gente no son las óptimas aunque es muy bueno para desarrollar nuevas estrategias y planes de negocio, ¿cómo percibiría el mercado este fichaje?.

No podemos olvidar que los lideres hoy ocupan un importante espacio en la mente de los consumidores y de los empleados, y lo mismo que una marca puede transmitir conceptos como globalización, respaldo, seguridad, garantía, calidad, cuidado, servicio, expansión reputación, moda, confianza, también los pueden transmitir los directivos.

El nuevo enfoque del liderazgo se orienta a la creación de valor para las organizaciones. La investigación ha demostrado ampliamente que aquellas compañías que crean valor real requieren una atención especial al concepto de liderazgo. Los líderes deben conseguir resultados. Es necesario encontrar el equilibrio entre los atributos del líder y los resultados de negocio (en sus cuatro dimensiones: inversores, clientes, empleados y gerentes). Este equilibrio nos conduce al manejo de una idea novedosa en el campo del liderazgo, el valor de los intangibles, y la percepción de ese valor por clientes e inversores. Los líderes han de aprender a construir intangibles que creen un valor de mercado constante y sostenido, y que generen confianza y reputación en inversores, clientes y empleados. En definitiva se trata de crear la Marca de Liderazgo, que no es otra cosa que la identidad de los líderes en una organización que enlaza las expectativas de clientes, inversores y empleados con las conductas organizativas.

La Marca de Liderazgo

Hay seis pasos claves para la construcción de una Marca de Liderazgo:

♦ Construcción de un caso de marca de liderazgo. Parte de una base clara: el liderazgo ayuda a que la estrategia se cumpla. Un aspecto que todo directivo debe tener entre sus prioridades debe ser el desarrollo de liderazgo. Muchos lo dicen, pero pocos lo hacen realmente Construir líderes individuales se centra en los atributos personales de los líderes de la compañía.

♦ Crear una declaración de marca de Liderazgo. Esta declaración ha de articular la marca en término de los atributos que un líder debe tener y los resultados que ha de obtener. La declaración se enfoca en los requerimientos para liderar con efectividad de manera que se conecte la reputación de la compañía con las conductas del día a día.

♦ Evaluar a los líderes respecto a la marca de liderazgo. Cuando se tiene delineada la marca se ha de evaluar si los líderes se pueden comportar y conseguir resultados de acuerdo a esa marca. Esto implica habilidades, conductas clave, competencias claras, etc.

♦ Invertir en la marca de liderazgo. La marca no se produce por accidente. Es necesario que la compañía invierta en unas prácticas específicas que fomentan la idea de marca (training, experiencias de desarrollo, etc.)

♦ Medir la inversión realizada en la marca de liderazgo. Esto tiene dos apartados: medir el liderazgo necesario en un contexto organizativo concreto y ver sus resultados (cambios de conducta, resultados financieros, valor intangible, etc.)  y que el desarrollo de liderazgo responda a las necesidades marcadas en el paso 1.

♦ Hacer a los stakeholders clave conscientes de la marca de liderazgo. El CEO, el Consejero Delegado o el Presidente es el principal hacedor de marca en el exterior y ha de tomar la iniciativa en la comunicación efectiva de esa imagen de marca.

El pasado día 10 de septiembre fallecía Emilio Botín, el hombre que hizo del Banco Santander una referencia a nivel mundial. Fue un líder nato, que dejó muchas lecciones sobre sobre el empeño personal, la constancia, la seguridad en lo que haces y la capacidad de crear equipos y liderarlos, pero sobre todo supo crear una “Marca de Liderazgo” a través de la cual era fácil identificar su marca personal con su marca comercial. La llama y el color rojo eran para él sus señas de identidad. En los Consejos de Administración del Banco solo se percibía ese color fuerte que da energía, vitalidad, calor y que despierta pasión y motivación. Es muy difícil hablar del Santander sin que se te venga a la cabeza el color rojo de la misma manera que no es posible imaginarte a Emilio Botín sin la corbata y los tirantes rojos.

Hasta su afición por la Formula 1 estaba envuelta en rojo. Sin duda es un buen ejemplo de lo que es una “Marca de Liderazgo“.

Reflexiones para ponerte en forma

Para muchos, las vacaciones ya están en marcha. Enhorabuena, te las mereces. Ahora lo importante es que te olvides de tu jefe, de tu trabajo, de tu equipo y de toda tu rutina diaria que tanto nos va desgastando sin darnos cuenta. Seguro que ya tienes todo planeado o estás a punto de hacerlo. Si aún estás dando vueltas a la cabeza… permite que te haga algunas sugerencias por si te pueden ayudar… ¡Ahí van!

♦ Cómprate el móvil más barato del mercado, que no tenga “datos” y úsalo para recibir llamadas “muy necesarias” sólo de tu familia o tus amigos. Tu Smartphone  habitual déjalo en casa, en el lugar más recóndito posible. Al empezar las vacaciones envíale un WhatsApp a tu jefe, advirtiéndole que tu mujer y tus hijos te han pedido, que si de verdad te importa la familia, dejes el dichoso aparatito durante unos días. Seguro que notarás un alivio que será tu mejor medicina veraniega.

♦ Busca un lugar de descanso que se parezca lo menos posible a tu hábitat habitual. Deja atrás el supermercado, la parada del autobús, el colegio de los niños, el gimnasio, los vecinos… Todo aquello que te pueda distraer de tu merecido descanso. Pero ¡Ojo!, no pienses sólo en ti. Tu mujer/marido y tus hijos esperan de ti lo mejor. Las vacaciones son un momento ideal para recuperar el tiempo perdido. Los planes familiares suelen ser muy gratificantes. Convierte en realidad ese deseo tuyo cuando dices que la familia, para ti, es lo más importante.

♦ Resérvate un  rato cada día para ti, para pensar, simplemente pensar. El silencio también es muy bueno. Durante el curso has vivido momentos de gran tensión. Infinidad de reuniones, miles de correos, conflictos de todo tipo, decisiones difíciles… Es posible que hayas estado estresado, siempre al límite, haciendo muchas cosas en el último minuto… Todo aquéllo, que tú y yo, sabemos que genera una situación que nos pone al borde de la “crisis”. Ahora es el momento de la terapia. Dejar volar la imaginación. A veces el silencio es el mejor camino para encontrar lo que buscas. Pero, insisto, no dejes a tu familia… Sobran prisas y falta reflexión.

Vacaciones: reflexiones para ponerte en forma

♦ Elige un par de libros que pienses que te pueden relajar, divertir… No caigas en la tentación de comprarte el último ensayo del “gurú” de turno. “El ejecutivo al minuto” o “¿Quién robo mi queso”? están muy bien en la librería de tu despacho, pero no en tu maleta. Tampoco es recomendable leer la prensa sensacionalista que nos presentan unos escenarios excesivamente “crispantes”. Olvida la política, solo trae quebraderos de cabeza. Busca únicamente lectura que de verdad te distraiga y te haga pasar un buen rato.

♦ Ejercicio físico. Es de lo más sano, y sobre todo te deja como nuevo. Muchas veces te has dicho que no tienes tiempo para el deporte, pero no es verdad. No te falta tiempo, lo que te falta es fuerza de voluntad  y además no priorizas bien. Ahora tienes una oportunidad de oro. Pon la tabla de “windsurf” en el portamaletas del coche, o las raquetas de tenis o simplemente las zapatillas para caminar. El senderismo te permite compaginar el deporte con tu familia, ya que lo podéis hacer todos juntos. Este deporte mejora las relaciones, cansa (este tipo de cansancio es fantástico) y abre el apetito.

♦ Comida. Daros algún que otro homenaje. Es una actividad magnífica para el encuentro con los amigos, familiares…, pero ¡Ojo al colesterol! Según el Doctor Valentín Fuster, el ideal es una dieta mediterránea, que no se sabe exactamente cómo protege, pero si se sabe que debe ser muy variada. ¡Ese aperitivo en el chiringuito de turno! sabe a gloria… Las copillas por la noche con la pandilla, una delicia… Si además eres un “chef”, ésta es tu ocasión de oro para deleitar a los tuyos con un buen menú y tu pasártelo como un enano. No olvides el mandil, las tenazas, las cacerolas…

♦ Se ha hablado hasta la saciedad de la “zona de confort” en sentido negativo. Por una vez en tu vida “No salgas de la Zona de Confort”, disfruta de ella. Sal de la “horma” en las que estás encorsetado y mira el mundo con otros ojos. Hay muchas cosas bellas a tu alrededor. Un amanecer, una puesta de sol, un bosque, un acantilado, una ola, unos pescadores preparando sus aparejos, una anciana sentada a la puerta de su casa… Muchas, muchas cosas… Las vacaciones son una fuente inagotable de sorpresas…

♦ Relación con tu pareja. Dicen que las vacaciones, al estar tanto tiempo juntos, no es la mejor época para solucionar los posibles problemas que pueda arrastrar la pareja. ¡Falso! Es una oportunidad fantástica. Descansados, sin agenda, sin prisas… Una vez superado el estrés, las cosas se ven de otra forma. Aprovecha la oportunidad para salir sólos, de hacer alguna que otra cena romántica, de invitar a los amigos a compartir con vosotros. Los niños serán grandes cómplices. Situación única para hablar y hablar… Tengo algún amigo al que las vacaciones han sido su remedio al “desamor”.

 No te olvides de los que no van a poder tener vacaciones. Mucha gente se va a quedar en casa por circunstancias diversas, y tal vez la económica sea una de las más fuertes. Hay familias en situación de pobreza, sin un sueldo que entre en su casa. Todos sin trabajo y con una familia a cuestas… No podemos olvidarnos de esta gente. Te propongo una idea: dar el 5% del presupuesto de las vacaciones a alguna asociación, de las muchas que hay hoy, para ayudar a estas personas que no tienen la fortuna de disfrutar unas vacaciones como las que vamos a tener tú y yo. Te aseguro, que esta aportación te hará sentirte mucho mejor. Será la guinda…

No sé si estas reflexiones te habrán servido de algo, pero por encima de todo: “Te deseo que seas muy feliz y que hagas feliz a los que te rodean”.

Objetivo: Llegar a ser el que soy…

Algo está pasando, pero a veces ni lo percibimos. Nuestro entorno se mueve a un ritmo espectacularmente vertiginoso y la velocidad no nos permite analizar lo que pasa a nuestro alrededor. Ayer en el Metro, iban dos jóvenes charlando, y uno le dijo al otro: “la gente no piensa, actúa inmediatamente”. Enseguida se me vino a la cabeza la frase de Descartes, “Pienso luego existo”. Mucha gente no existe, no vive. Están, pero no son. Viven como si no vivieran. No piensan, solo hacen. Son personas transformadas en máquinas. A muchas habría que recordarles la sentencia de Píndaro “Llega a ser el que eres”. Pero ¿cómo se puede pasar por este mundo sin “ser”?

¿Pero qué está ocurriendo? Pues yo no sabría explicarlo bien, pero si veo señales que indican que hay gente que camina sin rumbo. Hacen, hacen, hacen… Todo rápido, veloz, inmediato… ¿Pero tienen sentido algunas de las cosas que hacen? ¿Acaso el deseo de hacer muchas cosas refleja falta de seguridad en la capacidad para hacer bien solo unas cuantas? Veamos algunas realidades que observo con demasiada frecuencia:

♦ Profesionales ambiciosos que promocionan dejando a la familia. El afán de destacar, de llegar, de ser el más brillante les lleva al precipicio. Son gente que solo viven para su triunfo personal. Cualquier cosa que se interponga en su camino es un obstáculo para sus ansias de poder. Largas jornadas, infinitas comidas, innumerables reuniones… Sus energías se agotan en el trabajo. A casa llegan de forma residual. Dicen que la familia para ellos es lo más importante, pero mienten descaradamente. Su pareja, sus hijos, han pasado a ser parte de la decoración de su casa. Son floreros que adornan el salón…

♦ Padres que nunca van al colegio de sus hijos. El coste de la enseñanza importa poco. Se paga lo que haga falta para soltar a los chiquillos y que se encarguen otras personas de su educación. El “pedigrí” del colegio tiene que ser de primera categoría. A veces, no saben ni el nombre del profesor de sus hijos. Las reuniones de padres son irrelevantes porque lo único que importa es que el niño apruebe. Siempre está la excusa del trabajo, ¡es que estoy muy liado! Cuando el niño trae malas notas, la culpa es del colegio. Eso sí, con tal de compensar su amor por los chiquillos, hacen horas extras, para poderles dar clase de guitarra, taekwondo, natación…

♦ Mujeres que dejan el hogar por una carrera. Sin duda, que la mujer puede y debe avanzar profesionalmente, es algo evidente y de justicia. Las mujeres saben muy bien lo que tiene que luchar para llegar… Pero también saben que no se puede alcanzar todo en la vida. Priorizar, es una de las capacidades más necesarias para lo que hoy se llama “Self Management”. Ser madre de familia y trabajadora, es compatible, y de hecho hay muchas mujeres que lo hacen y muy bien. La pregunta es ¿a qué precio? Si aspiras a una carrera profesional ¿en qué lugar dejas a tu pareja y a tus hijos? Conozco mujeres que trabajan y renuncian a una promoción porque prefieren invertir más  tiempo en su familia. Otras prefieren dar prioridad al trabajo y la familia ocupa un segundo lugar. Una conocida directiva española, en una entrevista concedida a una prestigiosa revista de negocios decía: “Mi carrera profesional me obliga a pasar cuatro días a la semana fuera de casa.  Sin embargo, mantengo un buen contacto con mis hijos y mi marido…” Difícil ¿no te parece? Hoy se valora la calidad por encima de la cantidad, sin embargo en temas de familia estos dos términos deberían ir inseparablemente juntos.

♦ Mujeres que dejan el trabajo y nadie se lo reconoce. Otras mujeres, haciendo uso de su libertad, optan por cambiar la oficina por la casa. Es, sin duda, una decisión valiente, sobre todo porque su trabajo no se reconoce ni a nivel social ni, en la mayoría de los casos, en su propia familia. Es un trabajo que se hace con un espíritu de servicio y generosidad que no tiene límites. Me da pena y rabia que a estas mujeres se las llame “marujas”, porque de esto no tienen nada. Son magníficas profesionales que han de poner en juego sus enormes capacidades, habilidades y conocimientos. Economía, pedagogía, recursos humanos, liderazgo, trabajo en equipo, toma de decisiones, delegación… esto es solo una muestra de lo mucho que exige este trabajo que por desgracia nadie remunera. Hay revistas que premian a las mejores directivas, pero ¿para cuándo un premio a las mejores madres? Si el Estado las recompensara con el salario mínimo, se reduciría el desempleo y ellas se sentirían algo más útiles.

♦ Parejas que trabajan y son como dos barcos que se cruzan en la oscuridad. Cansados, esta es la palabra. Todos los días llegan cansados a casa después de una dura y tensa jornada. Parejas entregadas de lleno al enloquecedor mundo del éxito. ¿Pero el éxito nos hace más felices? Incluso, en algunos casos, llega a haber cierta competitividad profesional entre ellos ¿Quién es el mejor? ¿Quién trae más dinero a casa? ¿Quién es más famoso/popular? Son personas brillantes en su trabajo y opacas en su relación personal. Lo que no se paran a pensar es que los dos tienen una fecha de caducidad, como los productos perecederos, y que cuando se acaba el trabajo ¿Qué queda? Nada. Están dispuestas a separarse geográficamente si la carrera profesional de uno de los dos lo exige. Son parejas de “boutique”.

♦ Parejas que pasan de la emoción “de tener un hijo” a la ansiedad del trabajo. ¡Embarazada! gritan a todos sus amigos. Por fin, nos hemos decidido, y estamos como locos. Vamos a vivir estos nueve meses con mucha ilusión pero también con impaciencia. Esto de tener un hijo es algo maravilloso. ¡Al fin llegó el día! Es una niña… Se parece al padre. No hombre, no ves que los ojos son de su madre. Regreso del Hospital  al dulce hogar… Cuna nueva, biberones, pañales… ¡Nuestro sueño hecho realidad! Pero… la primera noche, el bebé no para de llorar. ¿Quién se levanta, tu o yo? Segunda, tercera, cuarta… noche… Estoy deseando irme a la oficina, desde que ha llegado la niña no hay quien duerma, comenta uno de ellos. La próxima semana me planifico una visita a clientes por Andalucía… y así, al menos, por las noches podré descansar, dice el otro ¡Qué bien se está en la oficina! apuntan los dos…

♦ Personas con ansias de hacer “lo importante”, pero se sienten esclavos de las deudas. Volvemos a lo mismo, hacer, hacer, hacer… ¿Pero qué es lo importante? A muchos les cuesta trabajo diseñar una escala de valores. Para hacer, lo que consideran importante, compran mucho y se endeudan más. Letras, recibos, cuotas, cargos en cuenta… y los temidos “números rojos”. Es lógico, si gastamos más de lo que ingresamos, estaremos en rojo. Está comprobado, a mayores ingresos mayores deudas. Muchos ven el dinero como algo que da seguridad, paz, tranquilidad, esperanza. Otros lo perciben como ansiedad, desesperanza, miedo, inutilidad o culpa. Lo que sí está claro es que la mayoría de la gente que disfruta de tranquilidad no destaca por su riqueza. Las deudas son una forma de esclavitud que atan, atormentan y ponen en peligro la estabilidad familiar. Lo que adquirimos con el dinero refleja lo que es importante para cada uno de nosotros.

Profesionales ambiciosos, padres despreocupados, mujeres con carrera, mujeres en casa, parejas opacas, emoción de un hijo y la esclavitud del dinero, son cosas que están ocurriendo en una sociedad “hipnótica”. Y yo sin llegar a ser el que soy…

Cocina de la Felicidad

Cada día intento descubrir cosas nuevas que puedan ayudarme en mi doble faceta profesional y personal. No es fácil encontrar innovación a pesar de lo mucho que se habla de ella. Lees, navegas y sueles toparte con temas ya conocidos que han sido “reciclados”, pero que no aportan “sorpresa”. De vez en cuando das con algo diferente, y rápidamente te pones en marcha…

Me encanta ver que este nuevo año ha empezado con fuerza y con ganas de desarrollar ideas diferentes. En la conocida y prestigiosa Escuela de Cocina Telva han diseñado unos novedosos cursos de inteligencia emocional en los que puedes aprender recetas, conocerte mejor y disfrutar más de la vida.

¿Sabes que al cocinar activas el hemisferio derecho de tu cerebro, su parte emocional?

En este nuevo curso trabajan seis emociones básicas y la información que aportan. Mientras elaboras un delicioso sushi y otras suculentas recetas, aprenderás el significado del miedo y como genera falta de recursos. Con la excusa de un risotto descubrirás la inutilidad del enfado. La receta de unas jugosas croquetas de jamón acompañará a la información sobre la tristeza en contraposición a la alegría y, finalmente, las consecuencias de la sorpresa irán paralelas a la elaboración de un soufflé de chocolate.

Cada una sirve para conocerte mejor y la cocina se convierte en un instrumento para conseguirlo y alcanzar momentos de felicidad.

Cómo me pareció que asociar la cocina al coaching era un campo verdaderamente novedoso le pregunté a Sesé San Martín, fundadora de la Escuela de Cocina hace 25 años, que cual era la relación entre la inteligencia emocional y la cocina: «Durante el 2013 todo el equipo de la Escuela recibimos este curso como formación interna y claramente “nos cambió la vida”. A partir de ahí pensamos que queríamos compartir con nuestros alumnos todo lo que habíamos aprendido para nuestra vida personal y profesional y diseñamos este nuevo curso de “Cocina de la Felicidad”».

Cocina de la Felicidad” va dirigido a todas aquellas personas que a través de la cocina quieran aprender a vivir más felices con “unas gafas nuevas para ver la vida”. Si hacemos una comparación práctica, nuestra vida es como las aguas de un río con diferentes estados: movidas y serenas, hay momentos intensos y momentos relajados. Para navegar por la vida con éxito necesitamos no solo un buen kayak y un casco, sino aprender a manejar los remos para dirigirlo: girar, parar o avanzar…..La inteligencia emocional serían esos remos que puedes entrenar para manejar tu propia vida.

El programa está impartido por Sesé San Martín y Olga Cañizares y se realiza una vez al mes los viernes de 10:00 a 16:00.

Puedes encontrar información: TwitterFacebookPinterest e Instagram.

Ahora que buscas “algo diferente”  para el desarrollo de las personas de tu organización, aquí tienes una buena herramienta para sorprender a los incrédulos.

Familia, felicidad y trabajo… un todo.

Hoy se habla mucho de la felicidad, pero no sé si todos tenemos claro lo que significa esta palabreja. Para mí, felicidad es darse y servir a los demás, sin esperar que te lo agradezcan. ¿Dónde? Básicamente en la familia, en el trabajo, con los amigos…

Vivimos una sola vida, pero durante mucho tiempo las empresas han operado como si este sencillo principio pudiera ignorarse. ¿Conciliación trabajo/familia? La conciliación es un instrumento para poner de acuerdo dos o más elementos que parecen contrarios. La familia y el trabajo ¿son elementos contrarios? No, jamás. Nunca lo han sido. Son las dos caras de una misma moneda. Son el complemento perfecto para conseguir una vida feliz.

Es una ironía, dice Bill O´Brien de Hanover Insurance. “Gastamos tiempo y dinero tratando de diseñar programas sagaces para desarrollar el liderazgo en nuestras empresas e ignoramos una estructura que ya existe y es ideal para esa función. Cuanto más comprendo las aptitudes de liderazgo de una organización inteligente, más me convenzo de que son las aptitudes de los padres/madres efectivos/as”.

Pero el tema de encajar trabajo y familia, no es solo cuestión de tiempo sino también de valores. Muchos de los hábitos que aprendemos en una empresa “autoritaria” son exactamente lo que nos convierte en padres/madres ineficaces. ¿Cómo puede una persona alentar la autoestima de sus hijos cuando está habituada a destruir la autoestima de otras personas en la oficina? Hay que intentar buscar lugares de trabajo donde los valores empresariales coincidan con los valores personales. Solo así es posible que la persona humana encuentre sentido a su vida. Cuando lo has encontrado, estas a las puertas de la felicidad.

Hace unos días, una revista publicaba una conversación entre Dani Martín (cantante) y David Villa (futbolista) en la que decían:

Dani Martín: “Sí, desde 2003. Ambos andábamos empezando. Fernando Torres es un tipo cabal, con el protagonismo puesto en su familia… Eso me parece fundamental para mantener los pies en el suelo. Porque tu familia son tus cimientos. Son las personas que te conocen de verdad y no las proyecciones que de ti hace la gente”.

David Villa. “Totalmente. En 14 años de profesional he visto a unos cuantos colegas que se han perdido por una cosa o por otra; pues te diré que ninguno de ellos tuvo cerca o presente a su familia. Aquí, un día eres un héroe, todos se te acercan, y al siguiente te quedas solo. Nadie te conoce mejor y nadie te ayuda más que tu familia. Lo tengo clarísimo. Siempre lo he tenido por bandera”.

Este dialogo entre dos personajes tan populares, refleja, con mucha expresividad, lo que supone para mucha gente la familia. Las cosas aprendidas en casa se pueden aplicar en el trabajo y viceversa. La familia es la mejor Escuela de Negocios. En ella aprendes, desde chico, a trabajar en equipo, a comunicarte, a tomar decisiones, a resolver problemas, a ser creativo, a negociar, a pedir perdón, a compartir…

Por eso hay competencias que nos llevamos “puestas” al trabajo. Las aportamos en nuestro CV de forma natural. Nuestras empresas no tienen que invertir dinero en enviarnos a un curso de “Habilidades Directivas”. Es mejor emplear el dinero en otras cosas. Esta es la razón por la que las organizaciones deberían hacer mucho más por la familia. No basta con programitas de “conciliación”, lo importante es tomar conciencia y desarrollar culturas corporativas que amparen a esta institución, que tan necesaria es para una sociedad que parece estar algo perdida. Una empresa con gente feliz es mucho más productiva, rentable, atractiva…

—————————————————————————————————————–

Este articulo ha sido publicado en el numero uno (Diciembre 2013) de la revista de la Federación Española de Familias Numerosas