Whitney Houston

Se nos ha ido, y sin permisoWhitney Houston. Lo ha hecho en silencio como tantas otras estrellas del mundo del cine. Si hacemos un repaso a la historia de los grandes mitos del séptimo arte, encontraremos a personajes como Freddy Mercury, Natalie Wood, Marilyn Monroe, Michael Jackson, Elvis Presley, Amy Winehouse, Bridgette Andersen, Elizabeth Short, Sharon Tate, François Dorleac y muchos más que también nos dejaron en extrañas circunstancias. ¿Qué ocurre en este mundo del espectáculo? Es una gran incógnita, pero seguramente habrá algunas coincidencias entre todos ellos en los que se juntan varios factores, como: mala gestión del éxito, falta de objetivos vitales, fama arrolladora, infancias difíciles, matrimonios caóticos, victimas de una sociedad sin sentido, ambientes vacíos, familias desestructuradas, riquezas desmesuradas, búsqueda de nuevas sensaciones, en fin la lista  podría ser interminable. Hay muertes que podríamos llamar “emblemáticas”, muertes que nos sobrecogen por su absurdo más imprevisto, más impensable y menos de recibo. No es el caso de un accidente o una enfermedad, sino el haberse dejado morir cuando parecía que todo conspiraba para poder seguir viviendo.

Hoy me gustaría rendir un pequeño homenaje  a “la voz”, a Whitney Houston: Esa mujer que fue capaz de conseguir cifras que marean. Ha sido la artista más galardonada de todos los tiempos, con dos premios Emmy, seis Grammy, treinta  Billboard Music Awards y veintidós American Music Awards, para un total de 415 premios en su carrera. También es una de las artistas musicales que ha vendido un mayor número de discos en el mundo: más de 170 millones de álbumes, sencillos y vídeos.  La belleza de su voz tan llena de fuerza y de talento, mezclada con su hermosura encantadora, hubiera asegurado una vida no sólo premiada, sino serena y gozosa, con todo cuanto se podría en principio tener para vivir dichosamente la existencia. Pero…no fue así. “I Will Always Love You” fue su canción estrella. Siempre quiso dar amor… “But maybe she was never loved”. Marilyn Monroe comentaba en una ocasión que no quería ser rica, solo quería que la amasen. Eso pudo haber sido lo que arrastro a “la voz” a llevar una vida agitada. Su matrimonio con Bobby Brown fue el inicio de una carrera contrarreloj que finalmente no pudo superar.

Su vida esta coronada por el éxito profesional que, al parecer, no le dio la felicidad personal. Decía el otro día Gemma Mengual, nuestra mítica nadadora que “la felicidad no son las medallas, sino el camino para conseguirlas”. Como Whitney, hay muchas y muchas personas que son aparentemente triunfadoras pero en el fondo subyace un gran fracaso personal. El fracaso de la vida incompleta, de una vida sin brújula que avanza como un “zombi” sin saber cual es su meta. Decía Charles Handy que la búsqueda de la definición personal del  éxito… es en verdad la búsqueda de si mismo. Tal vez Whitney nunca encontró lo que buscaba….

¿Merece la pena pagar un precio tan alto por alcanzar el éxito? No, no lo merece. El éxito siempre se acaba y esa es la razón por la que hay que administrar los triunfos. La vida está repleta de retos pero el más importante del ser humano es la lucha por conseguir moralidad en nuestras acciones. Nuestro equilibrio interno e incluso nuestra propia existencia depende de ello. Solo la moralidad en nuestras acciones es capaz de dar belleza y dignidad a la vida (Albert Einstein).

Seguro que  Whitney nunca quiso este final pero se dejo llevar por un entorno muy turbulento del que seguramente quería salir pero no lo consiguió. El recuerdo que  deja a todos sus seguidores es que su linda voz nos alegró y dio fuerzas en esos momentos en los que nosotros también estuvimos tambaleantes, porque para muchos  el éxito también ha sido una trampa. W. Somerset Maugham decía que lo curioso del juego de la vida es que si le pides lo mejor, la vida te lo da…

El éxito, la fama. ¿Son suficientes para alcanzar la plenitud personal? Cuantas personas he encontrado a lo largo de mi vida que alcanzaron el triunfo “profesional” pero que jamás fueron capaces de alcanzar el triunfo “personal” ¿De que les valió? No merece la pena…

La última canción que interpretó Whitney en público antes de morir fue precisamente un góspel: Sí, Jesús me ama. Fue dos días antes, en un concierto de Kelly Price & Friends previo a la entrega de los Grammy. Se subió al estrado espontáneamente y entonó la canción a capela, en una última demostración de quién era y cuál era su música. Posiblemente el amor que buscaba estaba en esa canción. Descanse en paz.

LA CONTRAREFORMA

Hay mucha gente, más de la que pensamos, que se pregunta ¿Qué hicieron los Sindicatos en los últimos ocho años para ayudar a resolver el problema del paro? La contestación es: nada de nada. Y ahora que un Gobierno, con el respaldo mayoritario otorgado por mucho millones de españoles, quiere afrontar el problema con nuevas iniciativas se echan encima. ¿Por qué? Porque la política y la ideología  se antepone a los intereses de más de cinco millones de personas que buscan de forma desesperada un puesto de trabajo. ¿Qué es mejor un despido de 20 días o que no tengas ninguna opción al despido porque sigues en las listas del Inem? Es muy fácil dar una rueda de prensa delante de cientos de medios utilizando la demagogia y sin aportar ni una sola idea que ayude a resolver de verdad el problema Estos sindicalistas tendría que mentalizarse de que el problema no está en los ocupados sino en los desocupados.

Cuando se observa las reacciones de algunos partidos, llamados de izquierdas, uno se pregunta ¿Qué concepto tienen de la democracia? ¿Es que el actual Gobierno no ha sido elegido por una mayoría absoluta de ciudadanos? ¿Es que los que han votado al Partido Popular no sabían que les esperaban medidas muy duras y de gran sacrificio para todos? El otro día Alberto contador, después de conocer su sentencia en contra, decía que ahora toca «Sacrificio y duro entrenamiento, nuestro único secreto». ¿Podría ser este nuestro secreto para ayudar a los que no tienen la suerte de tener una razón para levantarse cada mañana?

El paro no se arregla con huelgas, ni con manifestaciones, ni con palabras huecas que se las lleva el viento. Tampoco se arregla a la griega, que están dando un ejemplo lamentable. Tampoco se soluciona con movimientos urbanos, tipo 15M, que sin representación de nadie su única táctica es la violencia, el caos, el desorden y la anarquía. No, así no  arreglamos nada. Se arregla poniendo cada uno de nosotros nuestro granito de arena para, siendo más constructivos, ser más solidarios y olvidar las ideologías que tanto daño hacen en situaciones como esta en donde la unidad es más necesaria que nunca. Guardemos las ideologías para otras situaciones, seguro que entonces serán muy necesarias.

La reforma es histórica, porque histórica y dramática es la situación. No es posible ignorar de donde venimos, porque entonces no se entenderán las decisiones ni se valorara adecuadamente las responsabilidades del anterior Gobierno. En los últimos ocho años, a parte de negarse la situación, se han tomado decisiones que han fracasado rotundamente. ¿Te acuerdas, entre otros, de los Planes E? Es hora de probar otras soluciones que, el tiempo y solo el tiempo, nos dirán si fueron las correctas. Sino es así los ciudadanos castigaran al Gobierno retirándole la confianza y en consecuencia los votos. Hablar antes de tiempo solo conduce a generar más crispación y  desconfianza. Y esto no es bueno para nadie pero menos para los que necesitan salir de la pobreza.

Esta reforma no es una revolución pero si que es un buen punto de partida para aliviar situaciones indeseables. Permite una mayor flexibilidad a los que crean puestos de trabajo, que no son otros que los emprendedores/empresarios, tan necesaria para perder ese miedo a cargas que no se puedan sobrellevar. Todos tenemos que entender y aceptar que el concepto de trabajo fijo y para toda la vida ha desaparecido para siempre. Sino cambiamos el modo de pensar no viviremos con los pies en la tierra y seguiremos reclamando lo que ya no es posible reclamar. El primer interesado en crear puestos de trabajo es el propio empresario. Eso sería la mejor señal de que su negocio marcha.

La reforma intenta ser equilibrada, repartiendo cargas y beneficios, avances y recortes, pero no hay de duda que tiene sus favoritos: las pequeñas empresas, los jóvenes, los parados de larga duración. Se trata de una revolución silenciosa, que favorece a los emprendedores, castiga a los oportunistas y busca el bien general a través del beneficio de los individuos.

En definitiva, una reforma valiente, incompleta, histórica, polémica, pero sobre todo está pensada para explorar nuevas vías que nos ayuden a resolver el mayor problema que hoy tiene la sociedad española: el desempleo. Deseo con todo mi corazón que en las próximas elecciones vuelva a ser elegido el mismo partido. Sería la mejor señal para dejar claro que  esta reforma era la que necesitábamos. La contrareforma.

Los humanos ¿somos recursos?

Nunca entendí a los que no alcanzaron a comprender que un Departamento que se dedica a desarrollar, implantar, renovar sistemas o procedimientos para gestionar mejor a las personas que componen la plantilla de una organización, se llamará Recursos Humanos. Sigo sin entenderlo después de más de 35 años dedicado a la tarea. Dicen que las personas no son recursos. De acuerdo, no somos recursos. Pero lo que no se me puede negar es que los humanos tenemos recursos y de eso es de lo que se trata, de optimizar los recursos que tenemos los humanos. ¿O no es un recurso la capacidad de decidir, o la capacidad de entusiasmar? Si, los hombres y mujeres tenemos muchos recursos que, con más frecuencia de la deseada, no somos capaces de explotar y es aquí donde surge la necesidad de buenos profesionales de Recursos Humanos que sean capaces de hacerlos florecer. En esta línea podríamos llamar a este Departamento “Dirección de Optimización de los Recursos de las Personas”. Un poco largo, ya lo se, pero la idea va por aquí.

Todos sabemos la historia. Primero fue la nomina; luego la administración de personal; después el control de la plantilla; más tarde las relaciones laborales; pocos años atrás la dirección de personal y hoy los recursos humanos. Una evolución con mucho sentido. El mundo laboral se ha ido haciendo cada vez más complejo y la transformación era y es necesaria. El control de tiempos, la calidad, la mecanización, la robotización, las nuevas tecnologías, el trabajo en equipo, el empowerment, el talento, las redes sociales… Muchas cosas nuevas en poco tiempo.

Ahora estamos en los inicios del siglo XXI y me pregunto ¿debe cambiar el cometido/perfil del profesional de recursos humanos? Mi respuesta es contundente, SI. El role de Recursos Humanos tiene que reinventarse, pero desgraciadamente veo que se está haciendo muy poco y lo que se hace es a un paso excesivamente lento. El más de lo mismo, aunque con unas gotas de sofisticación, me parece la tónica general.

Es necesario que haya menos “endogamia”. Nos miramos a nosotros mismos con generosa complacencia. Pensamos que nuestro trabajo es el de mayor peso de la organización. Demasiados premios, concursos, apariciones en prensa. Nos preocupa, más de lo necesario, ser nominados como “el mejor D RRHH del año según la revista X” y no tanto ser reconocidos como “el mejor profesional de mi empresa”.

Seguimos hablando de cosas como si fueran el último grito sin darnos cuenta que estas ya existían en las organizaciones hace más de veinte años. Se nos percibe, en la mayoría de los casos, como profesionales poco agresivos, poco innovadores, poco flexibles. Gente seria, muy seria. Debemos dar un fuerte giro hacia un perfil más seductor, influyente, persuasivo y estimulante. Hay que sacar ideas nuevas, ideas que sean rompedoras y sirvan para conseguir que las personas se sientan más responsables, protagonistas, creadoras, libres y parte insustituible del éxito de la organización. La gente quiere y tiene derecho a saber cual es la parte de beneficio que aporta ella a su empresa, cosa que es enormemente estimulante.

Hay que ir a buscar nuevos aires en el mundo del marketing, la publicidad, el diseño, la tecnología, el social media, el networking y todo lo que genere creatividad y/o innovación. Hay nuevos y jóvenes talentos que están revolucionando y cuestionando determinadas formas de trabajo para ir a métodos más “frescos”, más creativos y sobre todo más productivos. Sigo a grupos de jóvenes que periódicamente se reúnen para compartir ideas, construir juntos, discutir casos de éxito y fracaso. Este tipo de gente tiene mucho que aportar a la sociedad pero lamentablemente están en el paro y con una gran desesperanza.

Recursos Humanos tiene que potenciar a este tipo de personas, personas que son conscientes de que trabajan en una organización para alcanzar unos resultados, en los que no solo importa el “que” se consigue sino también el “como” se logra. Hay que “inventarse” nuevas formas de retribución, reconocimiento, formación, desarrollo… que estimulen y comprometan. No hay compromiso sin confianza y esta se gana con el ejemplo, la autenticidad, la coherencia…

Carlos Rivas, socio fundador y director general del Grupo OMD se ha propuesto formar a viejos y jóvenes talentos en nuevas prácticas de Recursos Humanos y para ello ha creado la HR Academy. Pretende con esta nueva idea compartir experiencias con gente comprometida y deseosa de hacer de la función de Recursos Humanos una profesión nueva, con gancho, atractiva, innovadora y sobre todo muy realista. Será una forma distinta de trabajar en los recursos que todos los humanos tenemos. Hay que pasar de los Recursos Humanos a los Recursos de los Humanos. La persona es un “recurso permanente” sin ninguna connotación negativa o peyorativa. A una sociedad nueva hay que darle herramientas de última generación. Vamos a por ellas…