“Mamá, cuando esté la cena avísame“, es el WhatsApp que envía, desde su habitación, Luis a su madre, Yolanda, que se encuentra en la cocina preparando la cena. A su vez Yolanda envía un SMS a Rocio, su hija pequeña, que está estudiando en la planta baja. “Rocio, cuando venga papá te envío un mensaje directo por Twitter para avisarte que estamos todos listos para la cena“. Rocio, envía por Tuenti un mensaje a sus amigos. “Esta noche no puedo salir. Me esperan mis padres a cenar“. Mientras tanto entra en acción Pedro, el padre, y envía un e-mail que recibe toda la familia a través de la Blackberry: “no me esperéis a cenar. Mi amigo Juan, a través de Facebook me acaba de comunicar que me esperan para jugar un partido de pádel“. En estos momentos Luis, Yolanda y Rocio se comunican por “chat” para ver a que hora se sentarán en la mesa para tomarse el sándwich, la ensalada y el yogurt…¿cenaran o chatearan?
Bien, hoy celebramos el #diadeinternet, y esta historia familiar que abre mi post de hoy no es ninguna historia de ciencia ficción. Es la realidad en muchos hogares, en donde las familias ya casi no se hablan cara a cara. Lo hacen a través de las redes sociales. Entre la televisión, pc, smartphone, tableta, móvil y play, es prácticamente imposible entablar una conversación familiar. El reto ahora, es ver cuantos seguidores tenemos cada uno en cada una de las Redes Sociales. Los niños parece que en lugar de uñas lo que tienen son teclas, botones. Más de uno va por la calle escuchando música, escribiendo un mensaje, paseando al perro y con el paraguas en la mano porque está lloviendo y todo al mismo tiempo. ¿Se puede hacer más? Hay veces que entras en el Metro y no ves nada más que gente tecleando, o con el E-book o con el Ipod escuchando música. Es como un mundo sin mundo. Uno se encierra en si mismo. Así ves gente que se ríe sola, que canta en voz baja, que hace gestos extraños…¿Quien se está resintiendo? La persona, la familia, el individuo, la sociedad…
Ya hay estudios muy serios que advierten que los niños adictos a las tecnologías tienen los mismos síntomas que los heroinómanos y necesitan terapia para controlar el comportamiento compulsivo que adoptan cuando se les prohíbe utilizar estos dispositivos móviles. En Londres una clínica de desintoxicación trata de manera específica a los niños que son adictos a los dispositivos móviles. Aunque los expertos recomiendan a los padres que controlen el uso que los hijos hacen de las tecnologías, muchos dejan a los niños jugar durante horas con el iPad o los ‘smartphones’ haciendo que el menor se convierta en un adicto, en la mayoría de los casos para que los niños no molesten o en otros muchos porque han perdido toda autoridad.
Tan abusivo es el uso de los aparatos móviles, que en algunas ocasiones ha habido que parar un espectáculo publico por el “ring, ring…” de algún espectador “insensible”. El actor, José Mario Pou, se vio obligado a detener en Valladolid una representación de la obra “A Cielo Abierto“, ante el constante ataque de melodías móviles. “No es la primera vez que interrumpo una función por este motivo, dice Pou. Lo he tenido que hacer varias veces en los últimos años, porque creo que hay que hacerlo por respeto al publico…“. También la bailadora Lola Greco lo vivió hace unos meses. Bailando “Medea” en el Teatro de La Zarzuela, en un silencio muy dramático antes de que Medea mate a sus hijos, sonó un móvil. “Fue muy incomodo y rompió el clima dramático“.
En el año 2012, en 60 segundos, se envíaron 204 millones de correos, 277.000 personas se conectaron a Facebook. ¡Impresionante! ¿no?. Pues en esa rueda estamos metidos todos. En Google, en 60 segundos se realizaron más de 2 millones de búsquedas. ¡Increíble! En Twitter se publicaron más de 100.000 tuits y se inscribieron unos 320 nuevos usuarios al sitio, mientras que Amazon vendió más de 80.000 dólares en productos y servicios. Según Intel, en un minuto 1,3 millones de usuarios vieron vídeos en Youtube, otros 47.000 descargaron aplicaciones y 1.300 personas adquirieron un dispositivo móvil. Eso es lo que se llama un minuto bien aprovechado. No cabe la menor duda que estamos ante uno de los cambios más impresionantes de la nueva era.
En fin, como todo en la vida, la tecnología tiene su cara dulce y su cara amarga. Pero lo que empieza a ser evidente es que el mal uso de estas tecnologías está haciendo añicos a muchas personas. Sensibilizarnos de ello, nos ayudara a educar a nuestros hijos en el buen uso las cuatro pantallas (TV, PC, Movil, PlayStation). Y a nosotros, a concienciarnos de los peligros que corremos si no sabemos controlar nuestra ansiedad. Debemos tener en cuenta, que nuestros seguidores en las Redes Sociales serán muy simpáticos, muy agradables, muy cultos, pero el día que tengamos un problema serio, será nuestra familia la que de verdad nos eche una mano. No somos más importante porque tengamos miles de seguidores. Es el momento de empezar a pensar en la “Conciliación Familia & Internet“, saldremos ganado todos. La adicción y la ansiedad deben quedar atrás. Celebremos el #diadeinternet con buenos propósitos. La tecnología tiene MUCHAS COSAS BUENAS.¡BIENVENIDO INTERNET, bien usado!.

