Un huelga más…

Hace unas horas, los líderes sindicales de las dos centrales con mayor representación, han anunciado que el próximo viernes, día 29 de marzo, habrá una huelga general más… Si, otra más, como si  las huelgas generales solucionaran por si solas las crisis económicas. Justo estaba viendo las noticias, y la intervención de Cándido y Toxo,  por Antena3 y una de mis nietas, que tiene siete años, como sin venir a cuento, me preguntaba: abuelo ¿Qué es la democracia? La  cabeza me jugó una mala pasada y le conteste que no sabía. ¿Cómo es posible que solo tres meses después de ganar una elecciones, por mayoría absoluta y rotunda, unos sindicatos y el partido de la oposición puedan ir contra una decisión aprobada mayoritariamente en el Parlamento? Esto no se lo podía explicar a mi nieta porque no lo entendería. La verdad, es que yo tampoco lo entiendo. El lema de la cita no puede ser más engañoso: “Quieren acabar con los derechos laborales y sociales. Con todo”. Dicen que es una decisión difícil pero inevitable desde el punto de vista democrático y constitucional. ¿Desde el punto de vista democrático? ¿Decisión difícil? ¿Inevitable?  Constitucional, si lo es.

El partido de la oposición, ya lo dijo su secretario general, irá con su oveja (cada oveja con su pareja. El PSOE con Cándido, el PP con Rouco). Y yo seguía preguntándome ¿pero, es que no es el principal responsable de la caótica situación en la que nos encontramos? Pero si negaron la crisis desde el primer momento ¿Pero como se puede ser tan irresponsable? ¿Es posible apoyar institucionalmente una huelga que va a dejar la imagen de España por los suelos? Estoy convencido que los partidos no quieren el interés general sino el interés partidista. Ya lo dijo muy gráficamente Bernard Shaw “Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo… y por los mismos motivos”

El derecho de huelga está reconocido en nuestro máximo ordenamiento jurídico y no tengo nada que oponer a esta convocatoria desde el punto de vista legal. Pero si me permito discrepar de la conveniencia de la misma porque, en mi opinión, va en contra de lo expresado en las urnas el pasado 20N; pone en peligro la creación de empleo; genera una imagen nefasta, justo en el momento en que necesitamos  más credibilidad fuera de nuestro país; no se deja tiempo para comprobar si esta reforma laboral va por el buen camino; como todas las huelgas, tendrá un seguimiento basado en el miedo, la coacción y la fuerza (física) de los mal llamados “piquetes informativos”; nos pondrá ante nuestros socios europeos a la altura del betún; y lo que es más grave, un día entero sin producción y metiéndonos más de lleno en lo profundo de la cloaca… ¿Creen Cándido & Toxo que los cinco millones de parados confían en ellos como los salvadores de la patria? No seamos incrédulos, aquí funciona la ideología, la demagogia, el miedo, la mentira, pero nunca el interés de los más afectados  por esta terrible situación económica y social.

Y sigo preguntándome cosas a las que no encuentro respuestas ¿Es que no  son los empresarios los que crean empleo? ¿Es esta la mejor forma de ayudarles? ¿Es que los empresarios son los enemigos de los trabajadores? ¿Tiene los empresarios interés en crear empleo o destruirlo? ¿Cuál es el mejor síntoma de que un empresario va bien? Cuando crea empleo, para esto está llamado por vocación. Crear empleo y generar riqueza, ese es el objetivo de los emprendedores que arriesgan sus ahorros, su tiempo, sus preocupaciones. El trabajador (TODOS somos trabajadores) debe ser recompensado según los beneficios de su empresa. Si no damos confianza al empresariado será imposible salir del agujero en el que nos encontramos.

Por ultimo, me gustaría que alguien, mejor si es sindicalista o político, me dijera, con la mano en el corazón, si el Gobierno de España no es el primer interesado en que las cosas se hagan bien y todos juntos podamos salir de una situación que empieza a ser insostenible. ¿Se puede pensar  seriamente que el Presidente del Gobierno quiere acabar con los derechos laborales y sociales. Con todo?  ¿Puede haber alguna persona, de buena voluntad,  que piense que esta Reforma Laboral se ha hecho para fastidiar a la clase obrera? Ya sé que hay muchos mal pensados, pero estos son los que nunca nos sacaran de una crisis. Los agoreros que se vayan…

Ver VÍDEO: 29M: No queda otra salida que la huelga general

LA CONTRAREFORMA

Hay mucha gente, más de la que pensamos, que se pregunta ¿Qué hicieron los Sindicatos en los últimos ocho años para ayudar a resolver el problema del paro? La contestación es: nada de nada. Y ahora que un Gobierno, con el respaldo mayoritario otorgado por mucho millones de españoles, quiere afrontar el problema con nuevas iniciativas se echan encima. ¿Por qué? Porque la política y la ideología  se antepone a los intereses de más de cinco millones de personas que buscan de forma desesperada un puesto de trabajo. ¿Qué es mejor un despido de 20 días o que no tengas ninguna opción al despido porque sigues en las listas del Inem? Es muy fácil dar una rueda de prensa delante de cientos de medios utilizando la demagogia y sin aportar ni una sola idea que ayude a resolver de verdad el problema Estos sindicalistas tendría que mentalizarse de que el problema no está en los ocupados sino en los desocupados.

Cuando se observa las reacciones de algunos partidos, llamados de izquierdas, uno se pregunta ¿Qué concepto tienen de la democracia? ¿Es que el actual Gobierno no ha sido elegido por una mayoría absoluta de ciudadanos? ¿Es que los que han votado al Partido Popular no sabían que les esperaban medidas muy duras y de gran sacrificio para todos? El otro día Alberto contador, después de conocer su sentencia en contra, decía que ahora toca «Sacrificio y duro entrenamiento, nuestro único secreto». ¿Podría ser este nuestro secreto para ayudar a los que no tienen la suerte de tener una razón para levantarse cada mañana?

El paro no se arregla con huelgas, ni con manifestaciones, ni con palabras huecas que se las lleva el viento. Tampoco se arregla a la griega, que están dando un ejemplo lamentable. Tampoco se soluciona con movimientos urbanos, tipo 15M, que sin representación de nadie su única táctica es la violencia, el caos, el desorden y la anarquía. No, así no  arreglamos nada. Se arregla poniendo cada uno de nosotros nuestro granito de arena para, siendo más constructivos, ser más solidarios y olvidar las ideologías que tanto daño hacen en situaciones como esta en donde la unidad es más necesaria que nunca. Guardemos las ideologías para otras situaciones, seguro que entonces serán muy necesarias.

La reforma es histórica, porque histórica y dramática es la situación. No es posible ignorar de donde venimos, porque entonces no se entenderán las decisiones ni se valorara adecuadamente las responsabilidades del anterior Gobierno. En los últimos ocho años, a parte de negarse la situación, se han tomado decisiones que han fracasado rotundamente. ¿Te acuerdas, entre otros, de los Planes E? Es hora de probar otras soluciones que, el tiempo y solo el tiempo, nos dirán si fueron las correctas. Sino es así los ciudadanos castigaran al Gobierno retirándole la confianza y en consecuencia los votos. Hablar antes de tiempo solo conduce a generar más crispación y  desconfianza. Y esto no es bueno para nadie pero menos para los que necesitan salir de la pobreza.

Esta reforma no es una revolución pero si que es un buen punto de partida para aliviar situaciones indeseables. Permite una mayor flexibilidad a los que crean puestos de trabajo, que no son otros que los emprendedores/empresarios, tan necesaria para perder ese miedo a cargas que no se puedan sobrellevar. Todos tenemos que entender y aceptar que el concepto de trabajo fijo y para toda la vida ha desaparecido para siempre. Sino cambiamos el modo de pensar no viviremos con los pies en la tierra y seguiremos reclamando lo que ya no es posible reclamar. El primer interesado en crear puestos de trabajo es el propio empresario. Eso sería la mejor señal de que su negocio marcha.

La reforma intenta ser equilibrada, repartiendo cargas y beneficios, avances y recortes, pero no hay de duda que tiene sus favoritos: las pequeñas empresas, los jóvenes, los parados de larga duración. Se trata de una revolución silenciosa, que favorece a los emprendedores, castiga a los oportunistas y busca el bien general a través del beneficio de los individuos.

En definitiva, una reforma valiente, incompleta, histórica, polémica, pero sobre todo está pensada para explorar nuevas vías que nos ayuden a resolver el mayor problema que hoy tiene la sociedad española: el desempleo. Deseo con todo mi corazón que en las próximas elecciones vuelva a ser elegido el mismo partido. Sería la mejor señal para dejar claro que  esta reforma era la que necesitábamos. La contrareforma.