¿Emprendedor o Empresario?

El otro día, por una de esas casualidades de la vida, pude asistir a la segunda jornada del III Congreso de Emprendedores de la Comunidad de Madrid. No tenía previsto estar allí, pero por un error acabé en el Aula Magna de la Universidad San Pablo CEU. ¡Bendito error! Únicamente lo siento por el  plantón que le di a un Abogado y profesor de Propiedad Intelectual, de otra Escuela de Negocios, con el que había conectado a través de Linkedin y pretendía conocer personalmente ese día y a esa hora.

Y como dice el viejo refrán, no hay mal que por bien no venga. Entré en el aula sin saber lo que me iba a encontrar. Desconocía el programa del Congreso, los ponentes, la dinámica. Me senté, empecé a escuchar y a los minutos abrí mi Ipad y comencé a tomar notas. No había seguido las sesiones anteriores y eso me hacía ir un poco más despacio, pues hablaban de algunas cosas que yo desconocía. Aprovechando las reflexiones que se pusieron encima de la mesa, me he atrevido a resumir algunas de ellas:

La primera de todas, fue una cuestión que a mí me parece critica ¿el emprendedor es un empresario? La pregunta tuvo varias respuestas, pero la mayoría coincidían en que hay una diferencia esencial entre ser emprendedor y ser empresario aunque los dos conceptos tengan aspectos en común y en casi todo sean lo mismo, pero hay elementos que sólo el emprendedor tiene y que lo hace único, especial. Básicamente el emprendedor es esa persona a la que se le ocurren las ideas sin ser empresario. El empresario es generalmente quien ejecuta las ideas, quien gestiona el negocio, la empresa, lo que no quita que el empresario tenga ideas de negocios y que el emprendedor gestione su propio negocio. Al emprendedor nato, le encanta generar ideas, implementar y luego delegar para embarcarse en otro proyecto, esa es su pasión, su razón de ser y de existir. Un empresario encuentra una gran idea de negocio y con ella se queda por mucho tiempo.

¿Por qué no hay más emprendedores? Hablar de innovación, de creatividad, es fácil. Plasmar ideas rompedoras en un proyecto concreto tiene sus complicaciones. España no es un país de emprendedores, aunque hay algunos que son grandes estrellas. Sigue existiendo la cultura de la “seguridad”. Un porcentaje altísimo de jóvenes manifiesta su deseo de ser funcionarios. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Cádiz, el 56% de los jóvenes universitarios andaluces ha pensado alguna vez en montar su empresa, pero a la hora de la verdad esta cifra baja al 5,8%. Según algunas escuelas de negocio (ESADE, IE), un 20% de antiguos alumnos de sus programas intentan emprender, pero no todos alcanzan éxito. La mayoría de los emprendedores que triunfan no tienen estudios superiores.

Hay emprendedores que no se atreven a dar el paso por falta de financiación. Antes de lanzarse a pedir dinero, conviene pararse a pensar cuál es nuestro modelo de negocio, porque esa reflexión nos ayudará a dirigir nuestros pasos hacia el tipo de financiación que mejor se ajuste a nuestro proyecto. Todas las formas de financiación son válidas, pero no todas van a encajar bien con nuestro tipo de empresa. Cada emprendedor deberá analizar su caso. Una opción es ENISA, empresa pública –dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a través de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa– que, desde 1982, participa activamente en la financiación de proyectos empresariales viables e innovadores. La Consultora Augeo, señala siete tipos de fuentes financieras para emprendedores. Otra buen opción son los microcreditos.

¿Cómo puedo saber si mi idea es buena y factible? Esta es la gran pregunta que se hacen muchos candidatos a “emprender”. Para darles respuesta existen diferentes foros donde pueden explicar su “proyecto” y recibir feedback inmediato por parte de expertos. Veamos algunos ejemplos: Los Venture Days del IE Business School, que son foros internacionales de inversores donde los mejores proyectos start-up de la escuela son presentados ante una audiencia de inversores locales e internacionales. El eGarage es un nuevo espacio creado para los estudiantes de ESADE destinadas a proporcionarles los recursos y el medio ambiente para iniciar nuevas ideas de negocios. AJE Madrid, tiene su GarAje, en donde los emprendedores pueden encontrar todo tipo de ayuda.

¿Cual es el perfil de un emprendedor? No es fácil definir las características que debe tener alguien cuyo objetivo es desarrollar una idea y ejecutarla. Es necesario poseer una mentalidad joven, sin importar la edad. La capacidad de sacrificio es condición “sine qua non”. Embarcarse en una aventura requiere muchas horas de trabajo, gestionar muy bien la incertidumbre, tener las ideas claras, autoconfianza, administrar el tiempo, indudable orientación a resultados, capacidad de afrontar y asumir riesgos, visión de largo plazo, saber adaptarse a situaciones nuevas y gozar de una enorme vocación comercial.

¿Que barreras hay que superar? Los miedos y dudas que todos experimentan en los inicios del emprendimiento. La comprensión por parte de la familia. Las reglas del mercado (plazo de entrega fijo y pago a 90 días). Liquidez. Encontrar socios en los que confiar. La red de contactos (networking). Consolidar un equipo. El desanimo. Tener el 100% de un negocio mediocre, en lugar de buscar socios estratégicos para aumentar su capital. Conformarse con lo que se tiene y preferir ir despacio. Falta de pasión y de convencimiento….

Se puede hablar más y mejor del tema, pero no he querido dejar pasar la oportunidad de compartir contigo algunas de mis notas. Te recomiendo estas 20 frases para emprendedores

Temas relacionados : El Dilema ¿Emprendedor o Autónomo? Thinking outside the box.  La fuerza de voluntad: el secreto.

El Dilema ¿Emprendedor o autónomo?

Cada vez que se publican nuevas cifras de empleo/desempleo, se hace referencia al incremento de “emprendedores”. ¿Pero realmente el número de “emprendedores” crece? ¿No estaremos confundiendo emprendedor con autónomo?

Es muy corriente, que cuando una persona causa baja en una empresa, la primera reacción sea decir: “Bueno, es el momento de montar algo”. Pero ¿qué es, ese algo? “Hombre, si he trabajado toda mi vida en marketing, es el momento de montar mi “chiringuito” para intentar hacerme un hueco en el mercado y poder vender algunas promociones” me decía un amigo mío que acababa de dejar su compañía. Pero no se daba cuenta que estaba diciendo algo con poco fundamento, con menos confianza y sin haberse parado a pensar lo que supone abrir un “chiringuito”.

El error más común de un “buscador de trabajo”, con ganas de establecerse por sí mismo, es confundir las dos palabras míticas: emprendedor y autónomo. La mayoría de los que intentan comenzar una aventura, se creen que están emprendiendo, pero están equivocados. Lo que están haciendo es convirtiéndose en AUTÓNOMOS con pocas posibilidades de prosperar. Y ¿por qué no van a triunfar? A mi modo de ver, por alguna de estas razones:

Emprendedores

♦ No tienen un objetivo claro. Esta es la premisa principal. Sin esto, no es posible triunfar. Es el momento de hacerse la pregunta clave: ¿Para qué? Dependiendo de la contestación, vendrán otras preguntas más: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Cómo mediré los logros? Si se han dado respuesta a todas estas preguntas, con rigor, con realismo, con ilusión, con convencimiento, es el momento de seguir avanzando.

♦ No han elaborado un plan de negocios. Si no tienen claro el punto anterior, es muy difícil, por no decir imposible, hacer un plan estratégico. Esto provoca que empecemos a trabajar dando bandazos. Hoy una cosa, mañana otra. Me dejo llevar por la última opinión que ha llegado a mis oídos. En realidad no sé por dónde empezar a meter mano al hipotético proyecto. El estado de ánimo jugara un papel desequilibrante. En el ejemplo de mi amigo, profesional del marketing, ¿a qué se va a dedicar? ¿a las promociones? ¿a diseñar marcas? ¿a market research? ¿a campañas específicas? ¿a diseño gráfico? ¿a consultoría? ¿a merchandising?… Es necesario concretar al máximo.

♦ No quieren tener Jefe. No soportan recibir órdenes de nadie. Se sienten cansados de no haber podido trabajar a sus “anchas”. Están hartos de la autoridad. Ansían hacer las cosas con autonomía propia. No quieren horarios, normas, ordenes, rutina. Pero estas personas no se dan cuenta que necesitan un Jefe. Sin el, van a estar muy perdidos. En el peor o mejor de los casos, tendrán que ser su propio jefe, y esto exige demasiado. La autodisciplina requiere mucha fuerza de voluntad.

♦ No tienen oficina. Al principio, suelen establecer el despacho en su casa. ¡Craso error!  Salir de tu domicilio es un ejercicio muy higiénico. No se puede trabajar con los niños chillando, o con la asistenta que te echa de tu cuarto para pasar el aspirador, o tu mujer que quiere que le arregles el secador que se le acaba de romper. ¡Este no es el mejor lugar! Necesitas ver a gente y cambiar de ambiente. La oficina para trabajar, el hogar para estar con la familia. Hay que vestirse de trabajo y salir. Pero ¿a dónde me voy? Hay que ser imaginativo para encontrar el lugar. Te ofrezco una solución fácil y barata: vete a un centro de “coworking”. Trabajarás, veras a gente, te enriquecerás y tendrás la sensación de que vas a la oficina.

♦ No tienen networking. Durante su vida profesional activa, no se han preocupado de conocer a más gente, que la que estaba con ellos cada día: jefe, compañeros, colegas, clientes, proveedores… Se creen que tiene contactos, pero en realidad no los tienen. Cuando abandonen su compañía, para la que han trabajado tantos años, sus contactos “internos” les ignoraran porque ya no le necesitan. Esta es la pura realidad. Ahora acudirán como locos a las redes sociales. Tal vez, con algo de retraso, pero más vale tarde que nunca. Hay lugares especializados para hacer contactos.

♦ No sienten presión. La cantidad de tarea se la marcan ellos mismos y es muy fácil situarse en una “zona cómoda” y no salir de ella. Se conforman, como mal menor, con uno o dos clientes. Con ellos llegan a fin de mes, pero no se plantean un plan a largo plazo. Su argumento es: he trabajado durante, muchos años, muy duro, largas jornadas, estrés permanente, conflictos a diario, abandono de la familia… ¡Es hora de cambiar! A partir de hoy voy a trabajar para vivir. El argumento puede parecer lógico, pero en el fondo es una careta para no ver la realidad. Es el principio de un fracaso.

EmprendedoresEn cambio los EMPRENDEDORES, son la cara opuesta. Son personas con un perfil de reto, desafío, sin miedo a lo desconocido, con ideas claras, objetivos definidos, no necesitan jefe, buscan contactos, dedican tiempo, se sacrifican, les faltan horas, están en la calle, salen de la “zona cómoda”, se forman, no ven nada imposible, son realistas, les gusta el orden, innovan permanentemente, arriesgan parte de su patrimonio…

En la cola del INEM…

La semana pasada tuve la oportunidad de sentir de cerca la tragedia del “paro”. Pasaba por una oficina del INEM para arreglar los papeles de una empleada de hogar y, me topé con gente desesperada, rota, sin ganas… Personas sin ninguna esperanza y atormentadas por un futuro más que incierto. Mientras guardaba la cola, me sentí muy identificado con ellos y aproveché la situación para charlar con algunos.

Fui despedida, me dijo una chica como de unos treinta y cinco años, con motivo de un ERE en mi empresa. Recibí la indemnización, pero como ya se me ha terminado el subsidio por desempleo he empezado a tirar de ella y estoy agobiada pensando en que pronto me quedaré sin nada. Tengo dos hijos y mi marido trabaja en unas condiciones que solo se aguantan porque estás en crisis y no te queda más remedio que pasar por todo.

Otro me contaba, que después de haber dejado su vida en el trabajo, ahora con cincuenta y dos años se ha convertido en un “viejo” que nadie quiere y menos para trabajar. Se le está creando un problema a nivel familiar porque la ansiedad y el desasosiego le generan mal humor y lo paga con los demás. El hombre encontró en mí, lo que lleva bastante tiempo buscando, que alguien le escuchara. Según me contó, se patea todos los días unas cuantas empresas por diferentes polígonos industriales, pero la frustración es la tónica diaria. Muchas tardes se presenta, al atardecer, en una gran superficie para recibir algún producto caducado o a punto de caducar para llevar a casa. Da lo mismo, lo que sea, lo que sirva para saciar el hambre. A veces, recurre al alcohol para evadirse de un mundo “sordo”.

Otro, también varón, de unos treinta y pocos años, era más optimista ya que el día anterior había encontrado un empleo. Me contó que nunca había perdido la esperanza. Sabía que era una tarea difícil, pero siempre pensó que existían oportunidades por descubrir. Se planteaba su salida de España y, justo en el momento que estaba arreglando la documentación, saltó la sorpresa. ¡ Encontré trabajo! Me voy ganando la mitad de salario y aumentando mi jornada laboral, me explicó, pero no hay otra alternativa. O salario retocado o paro. Su cara, como era obvio, reflejaba serenidad y alegría.

Tres casos de una misma realidad. La tragedia del desempleo. Unos no encuentran trabajo y otros lo encuentran pero con salarios de hace veinticinco años. Y no es un problema solo de las instituciones, es de la sociedad entera. Todos debíamos estar más sensibilizados e intentar ayudar y aportar soluciones. Debemos ponernos en la piel de esa gente desesperada y pensar que haríamos. Los que tenemos trabajo, deberíamos cada día al entrar en la oficina/fabrica/hospital… decir “soy un afortunado” y quejarnos menos.

Relacionado con el mundo de la colocación y la recolocación, he hablado con Raúl Grijalba, Presidente Ejecutivo de Manpower Group. Me aclara en la entrevista, que su empresa fue la primera en España que recibió la licencia para operar como agencia de colocación.

Opina que el número de emprendedores si ha aumentado pero no al ritmo que sería de desear. Ser empresario, no es fácil. Hay muchas trabas administrativas, poca financiación y encima hay poca creatividad para generar negocios nuevos, diferentes y atractivos. Aun con todo, en este momento sería más recomendable buscar trabajo que empleo. Según Raúl, y con los datos que posee hoy, es muy probable que a finales de este año o principios del próximo, podamos ver un repunte y en consecuencia el descenso en esas cifras tan dramáticas de gente que busca de forma desesperada una oportunidad de rehacer su vida..

Ideas puestas en Acción

María Luisa Moreno Cobián, es de esas mujeres que no se les pone nada por delante. Primero fue su libro “Películas, buenos consejos y cómo encontré trabajo” y ahora se lanza a la aventura empresarial, y funda “The Job Academy”. Para que conozcáis un poco mejor de que va la cosa, os dejo con ella…

 

Hoy precisamente escribe en su BLOG algunas recomendaciones para elaborar un CV con profesionalidad: “No busques trabajo: véndelo. Siete pasos clave

Primero: Debes tener FE en tu producto. Conócelo, compréndelo e identifica bien sus puntos fuertes -lo que tu producto puede conseguir o cómo puede beneficiar a otros-.

Segundo: Debes ser honesto y trabajar duro; ser humilde para aprender lo que te falta y fuerte para aguantar las embestidas. Hay que perseverar. Y ser consciente que la reputación que te crees será lo que te permita llegar a tu cliente, por tanto: no descuides tus movimientos ni bajes la guardia.

Tercero: Debes conocer a tu cliente y entender las reglas del juego. Si no sabes qué necesita, no podrás argumentarle qué beneficios le reporta tu producto. Métete en su pellejo, imagínate que eres él: ¿qué necesita? ¿Qué busca? ¿Cómo le vendo mejor el producto?

Cuarto: Debes mostrar tu producto. El cliente compra lo que puede ver, sopesar, comprobar, comparar. Busca tu escaparate, encuentra por dónde “pasea” o “va de compras” tu cliente e instálate ahí (virtualmente). Que te encuentre fácilmente.

Quinto: Debes conseguir que mucha gente conozca tu producto. Que sepan qué es, qué logra y qué potencial tiene, para poder recomendarlo a otros. Haz muchos contactos. Contactos efectivos, no de los de quita y pon. Contactos con los que vas practicando tu venta, con los que vas abriendo oportunidades. Contactos que transmitirán tu reputación.

Sexto: Debes ser capaz de cerrar la venta. Tienes que mostrar esa fe en tu producto, tienes que mostrar tu energía, tu interés, tu ilusión. Aprende a argumentar, a salvar objeciones. Aprende a preguntar y a escuchar. Aprende a negociar.

Séptimo: Si no cierras esa venta, debes aprender a no tomártelo como algo personal. Recupera la ilusión, saca al menos un punto de aprendizaje y piensa que el próximo cliente puede ser el que te compre.

Ah! y el producto que vendes, por si aún no lo habías visto claro, es TU TRABAJO.

Estoy parado, no desamparado

Tal vez seas una de las 5.965.400 personas que se han quedado en la calle. ¡Maldita calle! Después de tantos años dejándote la piel en el trabajo, la recompensa es un despido, a veces disfrazado con palabras tan falsas como “baja incentivada”, “prejubilación”, “desvinculación” y otras parecidas. Comprendo perfectamente tu enfado. Yo también pasé por tu situación. Te darían ganas de hacer cualquier locura. Pero no, no lo hagas. Es hora de actuar con la cabeza y no con las “tripas”. La situación es irreversible, no hay solución… Mañana empieza un nuevo día y ya no podrás hacer tu rutina diaria a la que tan acostumbrado estabas. Pero tú sigues siendo el mismo. Tu familia, tus amigos, tus vecinos, todos siguen estando en tu vida. Es el momento de decir “a por ello”… Si, empieza una nueva etapa en tu vida para reconstruir lo que se ha roto. Hay que hacer un plan de trabajo, una estrategia encaminada a encontrar una solución que me permita obtener unos ingresos. El orden de prioridades de las que hablaba Maslow, se ha invertido y desde la etapa de “autorrealización” en la que te encontrabas, no te queda más remedio que volver a la “ fisiológica”.

Pirámide

Te recomiendo inicialmente tres cosas muy importantes:

  • Tomate unos días, no muchos, para descansar, olvidar, despejar tu cabeza. No intentes pensar en el pasado. La historia es inamovible. Haz todo lo posible por no hablar de tu despido con nadie… Difícil, ya lo sé. Pero debes coger energías para afrontar tu próxima etapa. Una buena opción es hacer el Camino de Santiago.
  • No malgastes tu indemnización. Es la hora de hacer un plan B y empezar a hacer una lista de cosas de las que vas a prescindir. Los días pasan más deprisa de lo que parece. Se puede vivir, aceptablemente, con la mitad de los gastos.
  • Arrímate a gente que te transmita energía positiva. Hay mucho “pájaro de mal agüero”. Necesitas más que nunca afrontar tu vida con un optimismo contagioso. No se te ocurra hacerte la víctima. No seas objeto de compasión. Al revés, intenta ser objeto de admiración.

Estas tres reflexiones, para mí son críticas. De la forma en que las afrontes, dependerá mucho el éxito o el fracaso de tu esfuerzo por encontrar solución a tu futuro profesional. Una vez que hayas descansado, es hora de ponerse a trabajar duro, muy duro. Ahora vas a ser tu propio empresario. Lo primero que tendrás que decidir es si quieres buscar trabajo o empleo. Son opciones muy diferentes, que requieren acciones muy distintas. Por los datos que aparecen a diario en los medios, se puede deducir que hay más trabajo que empleo. Te sugiero que pienses…

  • Si pudiera elegir la situación ideal para mi ¿cuál sería esta? Seria tu sueño profesional puesto en acción, la adecuada combinación entre ilusión y acción. ¿Qué te impide alcanzar esta situación? Esto te servirá para hacer un análisis realista y fijarte un objetivo…
  • ¿Cuál fue el mejor o peor momento que he vivido hasta ahora en mi vida laboral? ¿Qué pasó? ¿Que aprendí? Es otro buen ejercicio que te ayudara a descubrir algo nuevo en ti.
  • ¿Puedo yo solo afrontar mi nueva situación? ¿Necesito ayuda? ¿Dónde puedo encontrar un asesor que me acompañe en esta dura travesía? Hay momentos en que la soledad es muy mala compañera. ¿Puedes recurrir a tus amigos? Tal vez un jefe que hayas tenido en el pasado pueda ser tu solución. Parado sí, pero no desamparado.
  • ¿Estaría dispuesto a salir fuera de mi país? ¿Y a cambiar de profesión? ¿Cómo me sentiría haciendo lo mismo con la mitad de salario? Hay personas que no están dispuestas a ningún tipo de sacrificio, pero los más realistas si lo están y estos son los que buscan, con mayor convencimiento, nuevas opciones y en un alto porcentaje las encuentran.
  • ¿Conozco en que soy muy bueno y en que no lo soy? ¿Soy capaz de analizar con objetividad cuales son mis oportunidades y mis amenazas? ¿Me atrevería a pedir a gente que ha trabajado conmigo su opinión acerca de mi profesionalidad? Este ejercicio, hecho con honestidad, te dará una buena información para saber dónde debes poner el foco.
  • ¿Por qué no sacas todas tus evaluaciones profesionales y las estudias? ¿Qué me reconocían como bien hecho? ¿Cuáles fueron mis puntos negativos? ¿Cómo era la relación con mis compañeros?

Esto es solo una muestra del cuestionario que tú debes hacerte a ti mismo para poner sobre la mesa tus aspiraciones, realidades, evidencias. Pero también hay otra batería de cuestiones más operativas a las que debes poner máxima atención:

  • Elaboración detallada de tu currículum. Poca información pero muy potente. Yo soy mi propio producto y ¿quién mejor para venderlo que yo mismo? Hay que ser creativo pero no cursi, estrafalario, complicado o empalagoso. Hay diversas formas de hacer un buen CV, y la red te ofrece muchas alternativas. Ver mi post “¿Está tu CV en la nube?”
  • Actualiza tu perfil en las redes sociales, con sencillez, claridad y honestidad. Destaca de forma visible tus puntos fuertes. Pide recomendaciones.
  • Habla con tus mejores amigos, los de verdad. Esos de la infancia, de la universidad, con los que harías un viaje largo, de muchos días, sin miedo a la convivencia.
  • Haz un listado de personas a las que te puedas dirigir o que te puedan ayudar.
  • Márcate objetivos concretos y específicos: número de personas contactadas cada día, correos enviados, páginas web vistas, llamadas telefónicas, anuncios leídos en prensa, visitas a instituciones empresariales… Evaluate a diario.
  • Intenta abrir fronteras. Mira oportunidades en el extranjero. Acércate a  cámaras de comercio, consulados, embajadas, organismos internacionales. Visita páginas web de otros países. Intenta unirte a foros de trabajo multilingües. Un ejemplo: la Embajada Española en Londres pone en marcha un portal de empleo. Otro más: Alemania lanza una web de empleo para atraer a jóvenes parados de la Unión Europea.
  • Vete escribiendo tu historia y repasa lo que está pasando. Piensa que hay cerca de seis millones de personas en tu misma situación, lo que te obliga a hacer algo diferente, original, rompedor. Hay gente que lo ha conseguido. ¿Y tu, porque no?
  • No olvides tu formación. El 90% de los jóvenes en desempleo no han hecho nada por mejorar su nivel cultural. No seas tú uno de ellos.
  • Asiste a reuniones, seminarios, ferias e intenta hacer el máximo de “networking”. Lleva siempre preparadas tarjetas para dejar tu sello en el mayor número posible de contactos.
  • Construye tu “marca personal” y lánzala por la red. Que le gente pregunte ¿y este/a quién es? Genera curiosidad. Crea misterio.
  • No olvides tu forma física, es muy importante. Cuando se empieza una tarea difícil, es necesario un entrenamiento adecuado que permita alcanzar la meta
  • Dedica unas horas a trabajar en alguna organización no lucrativa, ONG… A parte, de saciar la ansiedad del trabajo, te dará buena imagen cara al empleador.

Podríamos seguir hablando, pero lo importante son tus propias estrategias. Todo depende de ti. Échale ganas, energía, creatividad, perseverancia. Y piensa: ESTOY PARADO, PERO NO DESAMPARADO. Busca compañía que te ayude y lánzate a la aventura con el convencimiento de que vas a alcanzar el objetivo.