Recuperar la ilusión en el trabajo

La semana pasada me encontré con un antiguo compañero de trabajo. Fue una gran alegría ver que sigue en activo, con un puesto “glamuroso” y con ganas de seguir en la brecha. Nos tomamos un café y, mientras nos poníamos al día de nuestros diferentes avatares, me confesó que a pesar de ser un directivo considerado y reconocido, estaba pasando por un momento personal delicado. Su trabajo empezaba a ser repetitivo, su equipo estaba algo distante y no se encontraba a gusto consigo mismo. La conversación con él, me ha dado pie a escribir estas diez sugerencias para un “recuperar la ilusión en el trabajo”…

1º.Disfruta mucho de lo que estás haciendo. Solo con una visión positiva de la vida es posible afrontar cada jornada con ilusión. El trabajo, cuando se hace con profesionalidad, se convierte en un hobby y además contagias energía a los que tienes a tu lado. Inténtalo, merece la pena.

 2º. Rodéate de un buen equipo. Si tienes oportunidad escoge a los mejores, incluso que te superen a ti. Tienes que preparar a tu sustituto. No escatimes recursos a la hora de elegir a los que serán tus mejores aliados, ellos serán tu espejo.

 3º.No siempre tu gente es la mejor, aunque estés satisfecho de ellos. Es corriente ver en las organizaciones, cuando viene la época de valorar los resultados, que nadie quiere que su gente aparezca más floja que la de otros equipos. Hay que ser honrado. Si hay personas mejores que las tuyas, reconócelo. Eso te ennoblece y dignifica.

 . – Piensa que no eres imprescindible. Hay mucha gente, más de la que tú piensas, que puede hacer tu trabajo e incluso mejor. Hay directivos que son imprescindibles, pero insoportables. Piensa que, antes de lo que te imagines, la empresa ya ha pensado en tu repuesto.

1o ideas para un ejecutivo en crisis

 5º.La humildad es la competencia más difícil, pero la más gratificante. Decía Warren Bennis, que ha surgido la necesidad de un directivo humilde, consciente de la realidad de cada momento, una persona que sepa controlar los aires de grandeza.

 6º.Ilusiona a los que trabajan contigo. Un entrenador de un equipo puede hacer maravillas con sus jugadores solo trasmitiendo entusiasmo, ilusión, ganas de triunfar. Los jefes entusiasmantes sacan partido hasta del más débil del grupo. Sorprende a tu gente cada día. Deja el mal humor en la puerta de la oficina.

 7º.La sana ambición está reñida  con las artimañas del trepa.  Los trepas no deberían tener cabida en una organización, son la imagen del anti-equipo. La ambición sana es necesaria porqué es lo que estimula nuestro progreso. La insana contagia como el virus del ébola y genera enfermedad. Si un trepador consigue su propósito, hay que echarse a temblar.

 8º.Haz con los demás lo que te gustaría que hicieran contigo. Solo cuando se ha vivido una situación injusta con uno mismo, se es capaz de ponerse en la piel de los demás. Piensa siempre bien, aunque alguna vez te fallen, no importa.

 9º.Desarrolla a tus colaboradores. Egoístamente es la única forma de progresar tú. Comparte tus conocimientos y experiencias. Da feedback sincero y con espíritu constructivo. Ayuda a los demás a ser mejores.

 10º.Aprovecha el feedback como una grandísima oportunidad de mejora. Anima a los que te rodean a que te digan lo que debes mejorar. La perfección no existe, pero el mejorar cada día sí.

Pero sobre todo, piensa que si has llegado a donde estás hoy, es por que te lo has ganado a pulso. Un mal momento no puede empañar una carrera brillante. Todos necesitamos una puesta a punto, una ITV Directiva. Tal vez un proceso de Coaching…

¿Te atreves a volver a empezar?

¿Te atreves a volver a empezar? Mi amiga y escritora Belén Rita Regojo Balboa te da unas cuantas ideas, muchas, en su libro “Volver a empezar“, para que lo intentes… Si lo lees, cosa que te recomiendo, hazlo despacio, disfrutando, reflexionando. Cada día un capitulo y con papel y lápiz para tomar notas que te permitan elaborar tu plan de trabajo, tu plan de acción. Yo leí el primer capítulo a primeros de agosto, y acabo de terminarlo hace unos días. Mi cuaderno está lleno de reflexiones que me llamaron la atención y me han servido para intentar “Volver a empezar”.

Te brindo algunas de las aportaciones de Belén a modo de “tráiler”, que seguro te van a “enganchar”…

♦ La vida es un largo camino, un recorrido a veces plano y lineal, en muy pocas ocasiones fácil, otras muchas tortuoso e incluso cuesta arriba. Por ello es fundamental tener claro el sentido de la vida, el para qué, pues así la partitura de la gran obra musical que todos deseamos que sea nuestra existencia será mucho más fácil de componer.

♦ ¿No es verdad que tantas veces estamos tan atrapados por el pasado o tan ansiosos por el futuro que olvidamos el momento presente? Y aunque lo queramos vivir con intensidad, ¿no termina ocurriendo que, de tanto querer o tener que hacer, la vida pasa corriendo y no le prestamos atención?

♦ Quien no sabe perdonarse a sí mismo no podrá perdonar a los otros, pues, al no amarse, no podrá dar amor a sus semejantes, ya que nadie puede dar lo que no tiene. Por eso es bueno que me pregunte: ¿hay algo en mi vida que no me perdono?

♦ Sí, todos queremos ser felices, pero en el cómo alcanzar esa felicidad ya divergimos. En determinadas circunstancias, parece que el cómo condiciona el para qué.

♦ Es evidente que el paradigma laboral está cambiando radicalmente en estos últimos años y que, especialmente en España, estamos a años-luz en las tasas de emprendedores y de desarrollo del autoempleo comparados con otros países.

♦ La búsqueda de la belleza es, en parte, tarea del intelecto, pero también del corazón, pues nos solo al encontrarla se serena nuestro entendimiento, sino que nuestro corazón disfruta, goza de su contemplación.

♦ Deberíamos fomentar la rebeldía de ser nosotros mismos, de ser creativos con nuestra propia vida, de no permitir que otros piensen por nosotros.

Todos queremos ser felices

♦ La educación y la gestión por confianza son dos pilares fundamentales para desarrollar tanto a personas seguras de sí mismas y motivadas, como a individuos con una gran capacidad de superación y de entrega a una causa. ¿No es el deseo de cualquier empresa tener empleados responsables, comprometidos con valores de los que se pueda sentir orgullosa?

♦ La labor del equipo se conjuga con varios elementos: el valor del nosotros y del yo, la fuerza de la unión y la riqueza de la diversidad.

♦ Existe un aparente conflicto entre emoción y razón, puesto que el cerebro emocional es más primitivo y antiguo que el racional. Primero sentimos y luego pensamos, de ahí la importancia de analizar nuestras emociones y sacar conclusiones de lo que nos están queriendo decir.

♦ Es más importante la constancia en el esfuerzo que las capacidades innatas. No solo se nace con el talento, sino que también se hace y desarrolla. Hay personas que tienen inmensos dones, pero “los tiran por la borda”. En cambio, hay quienes sacan “oro de las piedras” porque tienen autoconfianza, trabajan y se esfuerzan.

♦ ¿Por qué nos importa tanto el qué dirán? ¿Es que lo que los otros piensen tiene más importancia que mi necesidad de aprender o de superar las dificultades? ¿Por qué me importan mis fallos, mis errores en el proceso de aprendizaje? ¿Será que, tal vez, me creía perfecto?

♦ Necesitamos romper la inercia, superar nuestra mirada corta y vislumbrar más allá de nuestros propios talones. ¡Cuántas personas hay  con mentalidad pueblerina, a pesar de vivir en una gran ciudad!

♦ ¡Cuantas personas que han dejado escapar sus sueños, su pasión verdadera, terminan al final de sus vidas dándose cuenta de que tal vez no ha valido la pena tanta búsqueda de seguridad material, tanto poder, tanta ambición!

♦ No es que falten maestros, es que no hay alumnos preparados. Deberemos entonces preguntarnos cuáles son nuestras disposiciones: ¿considero que lo sé todo? ¿que no necesito ayuda? ¿que nadie es digno de enseñarme?

♦ El ser humano no suele saber estar consigo mismo, más bien huye de sí. Vive fuera “de casa”, lejos de su santuario interior.

Suficiente ¿verdad? No quiero contarte todo el libro (358 paginas), solo te animo a que lo leas. No te arrepentirás. Vale la pena. Para que conozcas algo mejor a la autora, te invito a ver este vídeo que grabamos este verano en su casa…

Nace el Human Age Institute

Que Manpower Group es unas de las compañías líderes en servicios de Recursos Humanos, lo demostró ayer en el Hipódromo de la Zarzuela, donde ante más de cuatrocientos directivos, presentó el Human Age Institute (HAI).

En un ambiente enormemente profesional, plagado de gente conocida, en un entorno muy acogedor y de networking, abrió el acto Mario Alonso Puig para explicar e introducir a los asistentes  en la nueva aventura del Humanismo.

A continuación tomaron la palabra Raúl GrijalbaJuan Carlos CubeiroAlex RoviraJosé Antonio Marina que definieron el concepto “TALENTO” y todas sus implicaciones en el día a día de las organizaciones y de las personas.

Mario Alonso, abriendo el Human Age Institute

¿Por qué nace el HAI? Porque quiere ser un punto de encuentro, de debate, de investigación que profundice en el ámbito del talento, para retornar a la sociedad todo lo bueno que nos ha legado. Tenemos unos valores que nos inspiran y que son la base que impulsa este proyecto. Unos valores que se resumen en una frase que es el punto de inicio del proyecto: “Creer en el Talento, Querer al Talento y Crear Talento para mejorar la Humanidad”.

¿Qué es talento? Es la inteligencia triunfante, es decir, el buen uso de la inteligencia. Es ponerla a actuar, movilizando la información, las emociones y las virtudes de la acción necesarias para alcanzar nuestras metas.

Es una inteligencia en acción, no es una posibilidad. Es favorecer además un bucle prodigioso, en el que ese buen uso no se enfoca sólo hacia nuestro objetivo, sino que hace crecer también a la misma inteligencia que le ha dado inicio.

Intervención de José Antonio Marina

Somos talento. El ser humano posee la extraordinaria capacidad de aplicar su inteligencia de modo exitoso, útil y constructivo: haciendo uso de su creatividad, desplegando sus capacidades, transformando y mejorando el mundo.

Talento, por lo tanto, es inteligencia en acción. Una inteligencia aplicada que nos permite creer, querer y crear; dejar nuestra huella en la sociedad y ser un legado para las generaciones venideras.

¿Cómo será la operatividad del HAI? Se abordará el estudio del talento desde una visión pluridisciplinar, analizando y estudiando las diferentes realidades en las que se manifiesta dentro de la sociedad. Esta visión panorámica, permitirá dividir nuestro campo de acción en diferentes áreas de actuación: Comunicación y Personas (Álex Rovira); Equipos Comprometidos (Inma Puig); Liderazgo, Ciencia y Humanismo (Mario Alonso Puig); Gestión de Conflictos, Negociación e Inteligencia Colaborativa (Juan Mateo); Coaching (Juan Carlos Cubeiro); Filosofía del Talento y Educación para el Talento (José Antonio Marina); Tendencias Globales y Estrategias de Negocio (Carina Szpilka); E-leadership (Silvia Leal) y Deporte (Jorge H. Carretero).

Grupo E-Leadership: Silvia Leal, Laura Cebrián y Eugenio Soria

La primera experiencia la vivimos ayer. A mí me tocó en el grupo de E-Leadership, animado y dirigido por Silvia Leal, profesora del IE Business School, con la colaboración de Laura Cebrián, Directora de Recursos Humanos de Xerox y Eugenio Soria, Director de Recursos Humanos de Siemens. En las intervenciones quedó claro que la tecnológica debe ser una palanca para la innovación. El E-líder debe ser capaz de innovar con una actitud inspiradora, sabiendo comunicar en dos direcciones, con autonomía, recursos y capacidad para reconocer y recompensar. Pero ¡Ojo! a veces al desarrollar talento estamos frenando talento. Los que identifican talento ¿están preparados para ello?

Cerró la magnífica sesión la Barbieri Symphony Orchestra para dar paso a una de las principales características del HAI: el networking.

 

Adiós vacaciones con carta a mi Jefe

Querido Jefe:

No quiero que pasen más días sin decirte que estas vacaciones han sido extraordinarias. He redescubierto a mi mujer y a mis hijos. También he disfrutado mucho con el deporte, la lectura, los amigos, la playa…

Cuando aparecí por el pueblo, todo el mundo me decía que venía pálido, ojeroso y con cara de estresado. Me miré en el espejo y, efectivamente, me di cuenta de que mi aspecto físico era patético y, lo más inquietante, que mi interior estaba mucho peor. Con ese panorama hice el firme propósito de descansar todo lo posible. Los tres primeros días me costó, cosa lógica al venir tan saturado. Me conectaba al móvil y a la tableta para ver qué pasaba por la oficina. A partir del cuarto día, al comprobar que no era tan imprescindible, empecé a pasar de todo lo que sonara a trabajo. Me encontré en la playa con viejos amigos que me recordaron épocas gloriosas y lo mucho que nos habíamos divertido. Excursiones, copas, partidas de cartas, club náutico…

Qué maravilla saber que mi mujer era la misma que conocí hace unos cuantos años y que todavía me seguía queriendo a pesar del poco caso que le hago durante el invierno. Entre oficina, clientes, viajes, ordenador casi la ignoraba sin darme cuenta de lo importante que es para mí. Ella también trabaja, pero saca tiempo para darse a los demás. Y mis hijos, ¿qué te voy a decir?, estaban deseando tener un padre. Durante el curso, entre colegio, deberes, la niñera de turno y otros menesteres, no me conocían. Muchas veces me preguntaban, ¿papá, tú qué haces tantas horas en la oficina? Nunca supe darles una contestación clara, me salía siempre por la tangente. 

Panadería Valverde (Panxón)

Carla, mi panadera (Panadería Valverde. Panxón-Nigrán)

No te puedes imaginar lo bien que me ha sentado el deporte. Con mi bicicleta, recorrí caminos increíbles y en esa paz que regala la naturaleza se me venían a la cabeza multitud de buenos propósitos para el reencuentro con el trabajo. Los que me conocían, decían que mi cara ya era otra cosa, que sonreía con naturalidad y que se me notaba relajado. Estábamos a mediados de mes y empezaba la cuenta atrás, pero decidí no pensar en ello para seguir disfrutando de lo que tenía alrededor. Me encontraba lleno de vitalidad, contento, sano y con muchas ganas de dar un giro a mi vida.

Una tarde en el puerto, viendo a unos pescadores preparar sus redes, pensé, ¿la felicidad está en el bonus, las stocks options, el coche o un despacho de lujo? Me di cuenta del papel tan importante que juega el jefe, lo que puede influir en la calidad de vida de los demás. Mucho se habla en el mundo empresarial sobre cómo fidelizar a los buenos profesionales. La respuesta la encontré en un periódico que recogía los resultados de una encuesta que dejaba claro que la causa numero uno por la que se desea cambiar de trabajo es porque no se entiende al jefe. No quise darle más vueltas. Al fin y al cabo, soy jefe y subordinado.

Me planté en el último día de vacaciones. Empezaron las despedidas y los temores a volver otra vez a lo mismo. Fui a la panadería a encargar una empanada para el viaje y la panadera me dijo: “Dígale a su jefe que no le cambie la cara, que se va usted con muy buen aspecto“. Sus palabras se me quedaron grabadas. De vuelta, empecé a pensar qué podría hacer para que estos días que había vivido no se terminaran y a partir de ahora el trabajo no acabara con la ilusión. Comencé a soñar: “Érase una vez una empresa gestionada por un verdadero líder que se empeñaba en que su equipo de dirección fuera una piña, con objetivos muy claros y compartidos, con pocas reuniones pero muy impactantes, donde las buenas relaciones personales fueran la principal herramienta para comprometer a sus colaboradores, donde el trabajo y la familia fueran compatibles y la gente pudiera encontrar el sentido a su vida”… ¡Que sueño!…

Jefe, el lunes te iré a saludar para que me cuentes cómo han sido tus vacaciones. Seguro que entre los dos, aprovechando que venimos muy descansados, podremos diseñar algún plan para que nuestra cara, como decía mi panadera, no cambie y siga transmitiendo salud, alegría y muchas ganas de hacer las cosas bien. Lo agradecerán los que trabajan con nosotros, los clientes y la cuenta de resultados.

A solas con Peter Drucker

Si tuviera que destacar al “Gurú” que más admiro, sin duda ése se llama Peter Drucker. Nacido en Viena el 19 de Noviembre de 1909, de nacionalidad norteamericana por adopción. Falleció en  Claremont, el 11 de noviembre de 2005. Más de sesenta obras en su haber. Visionario que supo adelantarse a muchas de las cosas que parecían sueños y que hoy son realidad. Algunos de sus vídeos son hoy una reliquia. Por ejemplo la entrevista que mantuvo con Joseph Juran. Muchas son sus frases o sentencias que han pasado a los anales del management y que sirven de referencia en numerosas organizaciones empresariales y docentes.

Hoy quisiera destacar algunas de sus citas que más me han ayudado en mi larga carrera profesional y también en mi vida personal:

♦ Las organizaciones no pueden permitirse el lujo de privarse de la inteligencia, imaginación e iniciativa del 90% de las personas que trabajan en ella. Por propia experiencia sé que en muchas organizaciones pasan personas como si no hubieran pasado. Gente con ideas, inteligencia, conocimiento. A veces, por no saber “venderse” y en la mayoría de los casos por culpa de la organización, que no supo o no quiso sacar a flote talentos ocultos. Son personas que en su vida privada son capaces de dirigir un equipo, sacar adelante una campaña o escribir un libro, pero en la empresa sólo saben cuadrar cifras, recibir quejas de los clientes o poner tapones a un frasco… De verdad, conozco muchos casos y de algunos me siento responsable…

♦ Las decisiones más difíciles y más importantes no son qué hacer, sino qué abandonar por no merecer ya la pena. Pararte a pensar lo que vas a hacer mañana es relativamente fácil.  Decidir qué vas a dejar de hacer, es algo más complicado. Con demasiada frecuencia tratamos de justificar tareas que únicamente sirven para rellenar las horas, pero que no generan ningún tipo de valor. El mismo Peter Drucker decía que no hay nada tan inútil como hacer eficientemente lo que no se debería hacer. Hoy está muy de moda el trabajo “lineal”, es decir aquél en el que se hacen varias cosas al mismo tiempo. ¿Pero todas al mismo tiempo? ¿Todas tienen la misma importancia? ¿Todas generan valor? La vida profesional, como la personal, es un continuo descarte. O hago una cosa o hago otra, pero dos al mismo tiempo…. ¡Uff…!

♦ El sentido común dicta que es preferible emplear la energía en convertir a una persona competente en un experto eficaz, que en conseguir una mediocridad de un incompetente. ¡Cuántas horas y dinero se gastan en formación sólo porque lo establece el convenio colectivo! A tenor de los esfuerzos hechos en cursos de liderazgo deberíamos tener empresas con un “engagement” y compromiso excelentes, pero no es así. Más bien ocurre lo contrario, los estudios de clima laboral y las entrevistas de “salida” indican un estilo de dirección mediocre. La habilidad de una persona con responsabilidad de mando es detectar quiénes de su equipo merecen la pena y quiénes no. Hay que hablar a los colaboradores con sinceridad, franqueza, claridad, aunque se ofrezcan siempre nuevas oportunidades.

♦ Un líder eficaz no es alguien querido o admirado. Es alguien cuyos seguidores hacen las cosas correctas. Es muy común encontrarse jefes “amiguetes”, ésos que ansían ser adorados, seguidos… Ésos que se hacen los simpaticotes con tal de ser los más “guay”, los que presumen de que su equipo hace una piña con él, pero cuando tienen que tomar una decisión desagradable echan la culpa al Departamento de Recursos Humanos o a la Dirección General. Nunca asumen responsabilidades que pongan en peligro su “status”. Les importa más el “cómo” que el “qué”. Tener un jefe así es una desgracia.

♦ La buena educación permite que dos personas trabajen en equipo con independencia de cómo empaticen. ¡Qué bueno es que haya gente variopinta en un equipo! No cabe duda que cuando trabajas con gente con la que hay sintonía las cosas fluyen de forma más natural, pero hay que acostumbrarse a la diversidad. Personas diferentes, con puntos de vista distintos, con experiencias y conocimientos variados… Hay que huir de la arrogancia intelectual que causa incompetencia práctica. La humildad es una competencia poco introducida en el mundo de la gestión empresarial, pero muy necesaria.

♦ Todo directivo eficaz sabe que las reuniones, o son productivas o son un completo desastre. He asistido a lo largo de mi vida a cientos y cientos de reuniones que no han servido para nada. Conozco profesionales que si no tienen tres o cuatro reuniones al día no se sienten importantes. Siempre he pensado que cuando una organización lleva esta política de forma recurrente, es que algo falla. ¿Qué falla? La seguridad en uno mismo. La mejor forma de diluir responsabilidades es no tomando decisiones individuales. En el caso de una compañía con una cultura de “reunionitis” las deliberaciones deben ser conjuntas, pero las decisiones individuales.

♦ Un directivo mide su eficacia directiva y ejecutiva por la contribución que realiza. ¡Cuántos piensan que lo importante es estar muchas horas en la oficina! Horas y horas, pero que… Lo único que consiguen es fastidiar a su equipo. Son gente presa del activismo. La organización les convierte en cautivos. En realidad dedican mucho tiempo, pero son muy propensos a no salir de la organización para ver lo que pasa fuera. Son reos de su despacho. No han caído en la cuenta de que la eficacia es hacer mejor lo que se está haciendo. Planificación y acción son partes distintas de la misma tarea: no son tareas distintas. Ningún trabajo puede realizarse de forma eficaz si no contiene elementos de las dos.

Estas siete recomendaciones del “maestro” son suficientes para tomar conciencia de algunas cosas que deben ser importantes en el día a día. Nunca es tarde si la dicha es buena, dice el refranero popular…