Año nuevo, vida nueva ¿de verdad? ¿Será posible tener una nueva vida en este recién estrenado 2012? Creo que los propósitos siempre son buenos aunque haya que ser muy cautos porque las cosas no cambian de un día para otro. Pero este año que acaba de comenzar nos da unas ciertas esperanzas de que efectivamente nuestra vida pueda ser mejorada.
La red profesional de Recursos Humanos “En Evolución“, ha lanzado una original idea para compartir nuestros propósitos para el 2012 con nuestros colegas para contagiarnos de un espíritu positivo tan necesario en estos tiempos.
Sin duda he compartido mis cuatro deseos para 2012 y ahora los quiero explicar de forma más explicita a los seguidores de mi Blog. Mis esfuerzos van a estar centrados en potenciar la marca “Familia”; desintoxicarme de las redes sociales; ver más a mis amigos y, trabajar con serenidad.
Potenciar la marca “Familia”, porque estoy convencido que cuando esta funciona, funciona todo. Todas las capacidades profesionales que practiqué en mi vida laboral las aprendí en mi familia. De mis padres, de mis hermanos. Al ser tantos tuve que aprender desde pequeño a trabajar en equipo, no había otra forma de convivir. Era sanísimo y, además descubrí, sin quererlo, lo bonito que era tomar decisiones. Con mis hermanos tuve que negociar con frecuencia, no siempre podía hacer mi capricho. Conflictos, los normales de cualquier familia pero sin duda eran un gran aprendizaje. Si no tenias iniciativas te comían el terreno. Creatividad toda, de una caja de cartón hacías un magnifico automóvil que luego prestabas a tus hermanos o amigos. En fin, la Familia es la mejor Business School para poner a personas en la sociedad. ¿Cómo dudar de la Familia? Verás porque es uno de mis propósitos para 2012. Hay que relanzar la marca “Familia”, es vitalmente necesaria. Sin ella no habrá cotizantes para el futuro.
Desintoxicarme de las redes sociales, otro de mis deseos. He podido comprobar en mi propia carne que el uso habitual de estas redes crea adicción y no estoy dispuesto a ser un adicto a nada. Siempre encuentras razones para más y más y no es verdad. Hace tan solo cinco años no pertenecía a ninguna red y veía más a mis amigos. Tenia mucho más trato humano y ahora noto que hay miles de “conocidos” que te siguen pero que no te conocen ni conoces. La persona necesita mirarse a los ojos, ver la expresividad, el lenguaje, la belleza… Las redes, sin duda, han aportado y aportaran muchas cosas buenísimas pero todo debe usarse con la dosis adecuada. El vino de rioja está muy bueno, tomarse una/dos copas es muy bueno y hasta sano, pero tomarse dos botellas diarias puede pasar factura. Quiero estar más presente con los míos. La “ausencia” es mala compañera.
Ver a mis amigos. Es una de las consecuencias directas del anterior punto. Conocidos muchos, amigos pocos. Pero estos pocos tienen que ser buenos y para ello hay que dedicar tiempo y corazón. La amistad es un regalo para el ser humano. Siempre se ha dicho que quien tiene un amigo tiene un tesoro y, esto es una gran verdad. Del amigo se aprende pero también se enseña. El frenético ritmo de vida que llevamos en la actualidad deja poco tiempo para reunirse, hablar, divertirse y que se yo… Sin duda este 2012 quiero que sea el año de la amistad.
Trabajar mucho pero con serenidad. ¡Casi nada! ¿Pero puede haber serenidad cuando solo se mira la cuenta de resultados? Esta es una de las claves de la conciliación. Hay que conseguir una buena calidad de vida profesional para alcanzar un mejor equilibrio personal. Una vez conseguido esto, los resultados llegan solos. La familia y el trabajo son dos caras de la misma moneda y no se puede echar a cara o cruz. Trabajar con serenidad no significa lentitud, desanimo, apatía. No, todo lo contrario. Serenidad es afrontar la realidad sin presión esquizofrénica, es hacer las cosas con arte, templanza, buen gusto y a su debido tiempo. En veinticuatro horas cabe lo que cabe y no más.
Aquí tienes mis deseos para 2012. En diciembre te diré como ha ido la cosa. Te deseo un FELIZ 2012.