Sentido y sensibilidad

En los últimos meses no hago nada más que ver, leer y escuchar, que en muchas organizaciones se ha perdido el sentido del trabajo y la sensibilidad por las personas. Esta es la razón por la que estoy leyendo algunos libros que me ayuden a entender algo mejor lo que está sucediendo. Con ese motivo  cayó en mis manos uno titulado “Neuromanagement” que me produjo una enorme curiosidad por conocer a su autor. Después de buscar por aquí y por allá,  al fin di con el. Se trata de Carlos Herreros, personaje entrañable, acogedor, riguroso, intelectual, investigador pero sobre todo con las ideas muy claras, dispuesto a llamar a las cosas por su nombre. Nos vimos en “Espacio Levadura”, lugar de encuentro para los entusiastas del “coworking”, la lectura, el diseño y las relaciones personales. El ambiente, rodeado de jóvenes arquitectos, diseñadores y artistas, animaba a la conversación a la que tan amablemente se había brindado Carlos. ¿De qué íbamos a hablar? De muchos temas. De esos que hoy preocupan a gran número de profesionales que les gustaría tener unos entornos laborables con más sentido y sensibilidad  en donde trabajar y disfrutar, fueran las dos caras de una misma moneda. ¡Un sueño…!

Sacar lo mejor de uno mismo.

Empezamos nuestra tertulia analizando la dificultad o facilidad de sacar lo mejor de nosotros mismos, especialmente cuando trabajamos con estrategias de corto plazo, que obligan a tomar decisiones en tiempos récord. En opinión de Carlos, la gente está deseando sacar todo lo que lleva dentro pero a veces se dan circunstancias que hacen que esto no sea posible. Ello provoca emociones negativas y es entonces cuando el cerebro deja de funcionar correctamente, provocando que fluyan determinadas hormonas que son muy dañinas. Esto sucede cuando se viven situaciones de miedo, incertidumbre, inseguridad…

Estrategia.

Diseñar una estrategia es fácil. Diseñar una buena estrategia es muy difícil. Según Peter Drucker, esta debe responder a dos preguntas: ¿cuál es nuestro negocio? ¿cuál debería ser nuestro negocio? Un informe de la consultoraMckinsey deja claro que la estrategia de una compañía refleja las aspiraciones y metas de la empresa, pero no es efectiva porque en la mayoría de los casos la ejecución final no está alineada con la estrategia corporativa. Y ¿por qué no esta alineada? Pues como dice Carlos, porque no se ha tenido en cuenta a las personas en el diseño de la misma. Entre los instintos cerebrales más pronunciados está el de aprender y comprender. Cuando nosotros no participamos en el diseño de algo y no lo entendemos, nuestro cerebro se resiste a aplicarlo.

Sigue Carlos afirmando, que los planes estratégicos que se hacen en campanas de cristal por los supuestamente inteligentes y valiosos, sirven para muy poco. Con mucha frecuencia no dejan de ser mecanismos que tienen los altos directivos para contener la ansiedad que produce la incertidumbre del entorno. La estrategia tiene que ser diferenciadora. Gary Hamel, afirma que la mayoría de las compañías convergen en sus planes porque hablan con los mismos consultores.

Por tanto, para asegurar el éxito de un plan estratégico debemos tener en cuenta: 1º Que sea algo participado por todos los que van a tener que aplicarlo. 2º Que el consultor se limite a facilitar los procesos y no a diseñar el plan.

Curiosidad.

Vivimos en épocas donde la innovación ocupa un lugar privilegiado aunque, a veces, solo sea en las buenas intenciones. La curiosidad es una buena compañera de la innovación. Por eso, Carlos nos recuerda que el ser humano es curioso por naturaleza y que cuando la curiosidad no se desarrolla, es porque está actuando en nosotros una emoción negativa que invade nuestro cerebro no dejando ningún espacio para ella. Si fuéramos capaces de crear entornos donde no hubiera miedo, culpa, ira… seria mucho más fácil que la curiosidad surgiera, ya que esta es inherente a la naturaleza humana.

Las emociones.

Ante la pregunta de si los directivos tienen en cuenta las emociones de los miembros que componen su equipo, Carlos nos dice que en absoluto. Es evidente que todos traemos nuestras emociones personales al trabajo y viceversa. Estas son elementos de supervivencia, de desarrollo y de creatividad. Hay cinco que nos defienden y tres que nos dan creatividad, desarrollo y progreso. Por tanto es muy importante desarrollar organizaciones y/o familias no toxicas, es decir que no desarrollen emociones negativas. Un líder, que entienda el funcionamiento del cerebro, detecta que cuando se provocan situaciones de injusticia, desconsideración, falta de motivación se están potenciando estas emociones defensivas.

Las emociones son necesarias.

Carlos, sugiere eliminar la distinción entre emociones positivas y negativas. Ya que pare el, todas son necesarias. Por tanto es mejor referirse a emociones que nos defienden (miedo, ira, asco, rabia y vergüenza) y emociones que nos hacen avanzar (sorpresa, alegría y disfrute). Nuestro cerebro está preparado para la supervivencia.

Marca personal.

Todos tenemos la obligación de descubrir y practicar la forma de hacernos “imprescindibles” porque, desgraciadamente, vamos a tener mucha gente “prescindible”. La marca personal (Personal Branding) no debe centrarse solo en el aspecto externo de la persona sino que también tiene que considerar el lado interno y ver como podemos añadir valor en las empresas para las que trabajamos, de forma única y diferenciada. Si en ese sentido el  “Personal Branding” ayuda, perfecto. En caso contrario, se convertirá en una cascara hueca. Una persona se hace “imprescindible” cuando hace más de aquello por lo que se le paga.

Tratamos muchos más temas pero creo que estos seis puntos son muy representativos de situaciones que estamos viviendo en nuestros entornos laborales y tal vez te ayuden a reflexionar más en profundidad en todos ellos y a encontrar aquellos en los que si se hacen las cosas con sentido y sensibilidad. Ya sabes, si te apetece compartir tus experiencias, reflexiones o sugerencias… deja tu comentario. Seguro que otros lectores te lo agradecerán.

Comentarios

    • Manuel dice

      Amigo Jaime: Muchas gracias por traerme a la memoria los grandes conceptos y pautas de actuación que he tratado de seguir en mi época de responsabilidad directiva. Y también en el entorno de mi ya larga y extensa familia.
      Estoy de acuerdo con lo que expone Carlos Herreros en la entrevista, y te felicito por la iniciativa de reproducirla y sintetizarla en tu escrito.
      Un abrazo,
      Manuel Balseiro

  1. Pepe dice

    Sin duda habríamos de leer y escuchar más a menudo a Carlos Herreros; se diría que cubre un espacio de investigación y análisis que otros supuestos expertos nacionales se atribuyen ruidosamente sin tanto mérito. Gracias, Jaime, por traérnoslo.

  2. Jose Antonio Gallardo dice

    Muchas gracias Jaime por la oportunidad que nos brindas en tu blog, de conocer a personas que te ilustran tanto y reconfortan al oirlos. Ya me diras que era eso del GIN TONIC 5€?

    Un abrazo

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