El BLOG de mis amigos…

Tiempo atrás  un amigo mío me preguntaba sobre la utilidad de los BLOGS, porque él tenía muchos prejuicios sobre todo lo que fuera exponer en público su imagen, su forma de pensar, su estado de ánimo… Le conté mi historia. Porque y para que desarrollé mi BLOG, el número de artículos (Posts) escritos, las visitas, los comentarios… Pero sobre todo le dejé claro lo más importante para mí: escribir lo que me apetece, de forma muy sencilla y tratando de recordar algunos valores en desuso (la amistad, la integridad, el compañerismo, la humildad, la honestidad, el valor de la persona…).

La cosa ha sido mejor de lo que esperaba. No podía imaginarme, ni por lo más remoto, que en el año 2012 pudiera tener cerca de 100.000 visitas, con más de 350 comentarios, 65 artículos escritos y 40 vídeo-entrevistas. Pero lo más grande: la cantidad de gente que he podido conocer. Muchos ya son mis amigos. Ellos son los que me estimulan a seguir con este “hobby” que tantas alegrías me da. Los resultados están, sin duda, por encima de las expectativas. Y para muestra de que mi BLOG me ha dado muy buenos amigos, ellos son los que escriben hoy mi “post”. He recogido fragmentos de sus últimas aportaciones en sus respectivos BLOGS y el resultado ha sido este:

DSC_0014«Ahora que estamos en pleno apagón analógico de valores, y el mundo digital se abre paso, enormes fortunas y nuevas riquezas empiezan a crecer a nuestro alrededor. Si medimos lo nuevo y lo viejo, siempre ganara lo viejo. Porque no puede medirse la nueva forma de valorar el mundo, con instrumentos antiguos, y reglas desfasadas. El mundo digital brindará oportunidades a las personas que se atrevan a soñar o a las personas que den un paso en firme. Toneladas de terabits nos rodean, a los que se suman otros miles. Dicen los expertos que en estos tres últimos años hemos superado en datos a toda la historia de Internet  Digo por tanto que quien sepa cómo extraer esos datos, ganara su fortuna»

Maria Luisa Moreno Cobian«Tampoco puedo seguir manteniendo ideas que me limitan, me condicionan y me ponen zancadillas. Especialmente si son ideas que otros me han impuesto para empequeñecerme. Los “no puedo”, “no estará bien visto”, “no me va a salir”, “no valgo”, no me sirven. Los “mejor cuando esté más delgada”, “lo dejo para cuando llegue el verano”, “hasta que no lo tenga todo súper atado no me lanzo”… sólo me hacen malgastar un tiempo precioso. Hay que olvidarse de las apariencias, de entrar en los estándares, de evitar la incertidumbre. Hay que bailar bajo la lluvia, hay que vestir de rojo y fucsia, hay que salir sin maquillar, hay que llevar la contraria, hay que arriesgar, hay que creer en uno mismo. Hay que tener fe en uno mismo. Somos dueños de nuestros pensamientos, por tanto, si no te aportan, si no te sirven, si sólo te limitan: suelta lastre»

Rubén Turienzo«Las cosas se acaban y tú también. Da igual si te cuidas más o menos, eso en todo, caso demorará la evidencia. No importa si has sido una gran persona o el peor de los maltratadores. Te vas a morir de igual modo y lejos de opinar sobre qué le pasará a tu alma, espíritu o energía, la realidad es que tu cuerpo terminará siendo un puñado de cenizas. Tu existencia quedará en el olvido y créeme, con las décadas, nadie te recordará. Como tú no recuerdas a tu bisabuelo. O a aquella vecina que tuviste en tu última casa y que apenas dedicaste tiempo. No le importarás a la Historia. Así que, sabiendo eso, ¿Por qué no ves la vida desde otra perspectiva?» 

Laura Chica«Dicen que la felicidad es experimentar emociones positivas en un gran porcentaje de tiempo, respecto a la cantidad de tiempo que experimentamos emociones negativas (Diener, Sandvik y Pavot, 1991). Es decir, un balance positivo de las emociones positivas frente a las negativas. No es tan importante la intensidad de la emoción como la frecuencia. Visto así, hay más personas felices de las que se creen. Pero buscamos algo que no existe, porque no sabemos lo que es…»

Julia de MiguelY es que ser compañero, compañera significa estar ahí, a tu lado, sin dirigirte, sin juzgarte, sin querer quitarte ni un ápice de tu tristeza, de tu proceso de aprendizaje, de tu crisis interna, de tu miedo, de tus sentimientos, pero también significa sostenerte, darte confianza, ofrecerte mi crecimiento como persona y tener a punto mis herramientas para si en un momento dado tú me las pides, estar ahí y ponerlas en marcha. Y mis herramientas serán la escucha, no para censurar sino para descubrir el motivo por el que me hablas, la empatia, para entender tu sentir, el reconocimiento, para conocer tus valores, tus fortalezas y poder mostrártelos en los momentos en que lo necesites, la comprensión, para entender el por qué,  la asertividad para mostrarte como soy, sin sentirme vulnerable por ello, la humildad para reconocer cuales son mis fortalezas y ofrecértelas para juntos construir, la serenidad para que juntos aprendamos a observar, a prestar atención, a imaginar, a jugar a abrazar…y la firmeza para no dejarte caer cuando te equivoques, para que reconozcas en el error la oportunidad y sigas adelante, hacia tus metas, hacia tu sueño.

Eva Collado Durán«¿Te has preguntado alguna vez si eres el empleado que necesita tu empresa? ¿Te has preguntado alguna vez si en caso de una ausencia prolongada se notaría tu ausencia? ¿Te has preguntado alguna vez si estás mereciendo tu salario al cien por cien? ¿Te has preguntado alguna vez que podrías hacer para optimizar tus procesos e intentar dar valor  añadido a tu puesto?

De la contestación a todas esas preguntas nace la motivación hacia nuestro trabajo diario, es un ejercicio digno de realizar, un ejercicio que nos da una buena dosis de ilusión; pensar en mejorar, innovar, ser creativos, sorprender, aportar, compartir, explicar, enseñar… no te conformes con lo mismo de siempre, no lo hagas. No hay nada más triste que mirar el reloj cuando se está trabajando por que el tiempo no pasa … Y recuerda no sólo el tiempo; si no tu vida, una vida que ya no vuelve»

Sonia Rodriguez Muriel«Hemos necesitado años para darnos cuenta de que no sólo es imprescindible tener en cuenta las necesidades fisiológicas del trabajador, sino también las necesidades psicosociales y cuando por fin empezábamos a avanzar y cuando más necesario se ha vuelto atender la dimensión psicosocial del profesional… Muchas empresas utilizan la difícil situación económica actual para impulsar el camino de la involución» 

Son fragmentos personales de cada uno de los BLOGS de mis amigos/as que parecen no tener nada en común pero que respiran “aires de equipo”. Gracias a ellos hoy he podido escribir de forma colaborativa. ¿A que parece que lo ha escrito una sola persona? Son los BLOGS de mis amigos… Gracias, Rubén Codosero, María Luisa Moreno, Rubén Turienzo, Laura Chica, Julia de Miguel, Eva Collado y Sonia R. Muriel.

La vida sigue igual…

Año Nuevo, Vida nueva”. “Feliz Año”. Estos son los dos mensajes que colapsan las líneas telefónicas la nochevieja… Pero…¿de verdad, “año nuevo-vida nueva?. A mí me parece un tópico, que por repetido suena cada vez a más falso. En realidad, la vida es nueva siempre; cada año, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo. Para la inmensa mayoría de nosotros la vida continuara sin grandes cambios. Además, tal cómo está el patio, es mejor que continúe igual.

Aun con todo, no debemos caer en el conformismo. Intentar hacer las cosas mejor, con más sentido, más protagonismo, más realismo y mayor motivación, debe ser un buen objetivo, que si no va a cambiar nuestra vida si, al menos, la va a mejorar. Puede ser un buen año para romper ciertas rutinas. Es el momento de confeccionar una lista de cosas que voy a dejar de hacer. Nos enredamos con demasiadas tareas que sirven para muy poco y nos roban mucho tiempo. El día solo tiene veinticuatro horas. Hay que conjugar eficacia con  eficiencia.

El otro mensaje, “Feliz Año”, tiene algo más de sentido. Desearle a tu familia, amigos, compañeros, que sean más felices es algo que deberíamos sentir en el corazón. ¿Pero que es la felicidad? Hoy se habla y se escribe mucho sobre este término. Para cada uno de nosotros significa una cosa distinta.

BlogLos más idealistas dicen que lo importante es que haya “amor”. Pero también se puede odiar el amor cuando éste exige salir de uno mismo para ir más allá. El amor no es una romántica sensación de bienestar. No se trata de un “wellness”, un baño en la autocomplacencia, sino una liberación del estar oprimidos en el propio yo. Difícil ¿verdad?

Para otros, significa disfrutar  con una conversación, pasear por una playa vacía, leer un buen libro, sentirse libre, pasar tiempo con sus hijos… Son pequeños momentos que identificamos con la felicidad. Podríamos explicarla de mil maneras diferentes pero, aunque cada uno tengamos nuestra propia definición, todos coincidimos en que orientamos nuestra vida a encontrarla. Por eso, Coca-Cola ha creado el Instituto de la Felicidad en nuestro país.

Una vida sin quejas es un buen síntoma de que las cosas van por buen camino. Pero por desgracia vivimos en la cultura de la queja. Solo entendemos de derechos y poco de obligaciones. Si sólo creemos tener derechos, la causa de nuestra infelicidad no está en nosotros mismos, sino en los demás, en algo que otros no nos dan. Y, al pensar así, nos  convertimos  en niños mimados y dependientes  al que por mucho que se le dé todo, siempre le faltará algo.

En una sociedad que desea ser equilibrada, los ciudadanos debemos de vivir también en la perspectiva de nuestras obligaciones. Necesitamos, hoy más que nunca, un compromiso con los deberes. El ejercicio de la responsabilidad exige que cada uno asumamos obligaciones con nosotros mismos, con nuestro entorno más cercano y con la sociedad en su conjunto.

En el título I de la Constitución Española, “De los derechos y deberes fundamentales“, hay un desequilibrio significativo: El sustantivo derecho aparece 77 veces. Las formas verbales de deber -o sus equivalentes- aparecen 18 veces. Quizás sea esta una de las explicaciones de la generalizada “irresponsabilización” de los ciudadanos españoles respecto de la situación actual. Un problema de “cultura hispánica”…que genera infelicidad.

La cultura de la queja es la razón de la decadencia de Occidente. Porque, además de insatisfechos, esa cultura de los derechos individuales sin ninguna responsabilidad social también nos hace egoístas e improductivos y por tanto menos felices.

Sin duda hay gente con las ideas claras que son los responsables de intentar cambiar esta mentalidad y esta sociedad. Hace unos días, por azares de la vida, me topé con una persona que me causó un gran impacto. Joven, Deportista, Gestor de Banca Personal, Directivo de un Club de Fútbol, Empresario y Cooperante con Burkina Faso. Se llama Carlos Llano, madrileño. Ha corrido el Atacama Crossing, la Marathon Des Sables, el Ultraman (Canada), el Half Challange Barcelona y el Epic 5 un ironman en Kauai, Oahu, Moloka, Maui y en Kona, entre otras… La conversación con él me dejó claro conceptos como: gestión del tiempo, disciplina, reto, positivismo, sacrificio, confianza en uno mismo, constancia, generosidad… En fin, no te pierdas la videoentrevista, es una lección de optimismo para tiempos de pesimismo.

Puesto que el lenguaje conforma el pensamiento, y este nuestros actos, podría ser necesario cambiar radicalmente tanto el uno como los otros. Parafraseando a Bertrand Russell cuando afirmaba que el mejor secreto para la felicidad consiste en elegir unos buenos padres, seguramente nuestro futuro inmediato pasa por elegir buenos jefes, buenos colaboradores, buenos compañeros de proyecto…, y todos -cooperando y no compitiendo- ilusionarnos como un niño en día de Reyes y comportarnos como adultos que tienen deberes.

Nota: Puedes ver la videoentrevista completa

Vuelta al trabajo con más ilusión

Se acabaron. Si, las vacaciones ya son parte de la historia. Las empecé con toda la ilusión del mundo, con muchos planes, con ganas de estar con los míos, de ver a los amigos, de leer ese libro apetecible, de hacer deporte, de descansar… Pero sobre todo de olvidarme de ese día a día que, sin darme cuenta, va minando mis fuerzas.

Ahora vuelvo a la ciudad, a mi urbanización, a mi trabajo, a mis clientes, a lo de siempre… pero vuelvo de forma diferente. Llego con buena cara, buen color, con la sonrisa en los labios, con ganas de retomar mis temas pendientes. Leo la prensa y revistas “business” y todo son consejos para la vuelta al trabajo. Los mismos de todos los años pero en versión actualizada. Esas recomendaciones que ya me son familiares y que ahora todo el mundo conoce como el “síndrome postvacacional”…

Pero la mejor recomendación la debo sacar de mi propia experiencia. ¿Cuál fue el mejor momento de mis vacaciones? ¿Qué paso? ¿Por qué disfruté tanto? Tal vez, si pensara detenidamente en esos instantes sacaría conclusiones muy interesantes para aplicar en mi retorno a la vida ordinaria. Posiblemente esos momentos fueron decisivos para redescubrir que existe algo más que el trabajo. Que además de productos, maquinas, ofertas, promociones, campañas, existen personas. Si, personas que me necesitan y que a su vez yo necesito. Mi familia, mis colegas, mis colaboradores, todos esos que forman parte de mi entorno habitual y que sin ellos la vida tendría otro sentido.

Esto es lo que requiere de mi un esfuerzo extra para encontrar esa serenidad interna que me ayude a disfrutar cada día de lo que hago. Ya no vale hacer una lista de tareas pendientes, que me atosigan sin piedad. Ahora lo importante es sacar momentos “YOSA” (Yo, sociedad anónima).Yo soy mi principal y más importante empresa. Esta es la razón por la que tengo que reservar espacios en mi agenda para hablar conmigo a solas. Solo cuando uno encuentra el equilibrio personal, es capaz de transmitir a los demás confianza, ilusión, compromiso, alegría… Los que me rodean esperan mucho de mí y, mi felicidad depende de la respuesta que les de.

La vuelta al trabajo está llena de esperanza, de buenas intenciones. Cuando uno es capaz de controlar lo cotidiano, dominando situaciones adversas, las dificultades se convierten en oportunidades. Ahora que tan reciente tenemos los Juegos Olímpicos, debemos aprender que para batir un record se requiere constancia, sacrificio, esfuerzo, dominio de si mismo, coraje pero sobre todo seguridad. Eso es lo que necesitamos, seguridad y confianza en nosotros mismos.

Las vacaciones sirven para inyectar esa fuerza que tanto necesitamos, esa vitamina que tonifica, que da energía, que irradia optimismo. Es un tratamiento largo, que dura todo el año. Cada día hay que tomar la dosis adecuada. Una píldora sola no sirve, es necesario seguir la dosificación recomendada. Si se interrumpe, la enfermedad reaparece con más virulencia, en forma de desanimo, derrotismo, pesimismo, desgana, victimismo y otros síntomas propios de la misma.

Por eso es tan importante tener muy presente las lecciones aprendidas en esos días de descanso. Esos detalles que nos hicieron encontrar tranquilidad, equilibrio, confianza y que ahora tal vez nos sirvan para hacer un pequeño plan de trabajo.

Haciendo balance final de las vacaciones que se terminan, se me ocurrieron algunas ideas para empezar el “curso” con buen pie:

  • Lo primero es lo primero. Sin tener presente este principio nuestra vida puede ser un caos y generara en nosotros una sensación de frustración.
  • Yo soy el verdadero protagonista de mi vida. El timón de mi barco lo controlo yo y no dejo que lo hagan las olas del mar.
  • Romper rutinas es la mejor herramienta para mantenerte en forma. Cuestionar ciertas prácticas es un buen método de generar ideas creativas. Lo nuevo siempre estimula.
  • Crearte servidumbres te convierte en esclavo y pierdes libertad. Simplifica tu vida, prescinde de lo superfluo y céntrate en las cosas que generan valor.
  • Trabajar duro, puede ser sano. Trabajar anárquicamente, es un suicidio. Planifica sin obsesionarte, pero intenta por todos los medios fijarte objetivos.
  • Descansar es el mejor remedio para “limar” las asperezas que va dejando cada día el trabajo. Busca momentos para desconectar. Habla, escucha a los tuyos.
  • Cuando te entre la “depre”, vete a tu álbum de fotos y revive los buenos momentos vividos en tus vacaciones. Seguro que te dará energía para seguir adelante.

Estas son las ideas que se me han ocurrido a mí. ¿Cuáles son las tuyas? Seguro que las tienes y muy interesantes. Sería bueno que las compartieras con nosotros dejando tu comentario de este “post”. Gracias.