LA FELICIDAD EN EL TRABAJO

La felicidad en el trabajo. Esta es la cuestión que hoy muchos se plantean y que no somos capaces de llegar a resolver completamente. El camino debería empezar por nosotros mismos para no caer en la repetida y engañosa trampa de echar culpas a todo el mundo y exculparnos de nuestra propia responsabilidad.

El otro día en una entrevista, Swami Parthasarathy decía que “una sociedad como la occidental, basada en la continua reclamación de derechos, los condena a la queja. Y los culpables siempre son los demás: el Estado, el empresario, tu familia, los políticos, el municipio… Pero lo peor es que, de ese modo, dejas la responsabilidad de tu vida a alguien que no eres tú. Tú deberías ser, en cambio, quien decidiera sobre tu propia satisfacción

Swami tiene toda la razón, vivimos anclados en la rutina de la queja. Mi jefe, mi salud, mi mujer, mis hijos y ¿yo qué? ¿cuánta responsabilidad tengo en mi falta de felicidad? Tal vez deberíamos empezar a hacer un análisis de nuestras quejas para ver si son rentables o no. Mis quejas de la última semana ¿me han reportado algún beneficio? Dale Carnegie también decía en su famoso libro “Cómo Ganar Amigos” que la norma número uno para alcanzar esa meta era no criticar, no condenar y no quejarse. Si cumpliéramos esa máxima ya habríamos empezado a poner soluciones reales y prácticas al problema.

La queja es una fuente de insatisfacción muy potente por eso es bueno hacer un repaso a nuestras actividades diarias y ver qué tipo de energía estamos poniendo en ellas. ¿Tengo objetivos vitales claros y definidos? ¿Se poner prioridades a mi vida? Este es el punto de partida. Hay mucha gente que camina sin saber a dónde va, pero caminan. Es posible que lleguen a una meta no deseada y no encuentren nunca la felicidad. Por cierto, lo interesante no es ser feliz sino hacer feliz. Aquí radica una de las claves del éxito, en pensar más en el otro que en uno mismo. Los directivos que piensan en su gente como el factor determinante de su propio éxito son mucho más felices que los que piensan solo en el resultado sin tener en cuenta quien consigue ese resultado.

Las empresas que progresan están fundadas en la generosidad, en personas que trabajan, crean y dan a los demás. Estas son culturas corporativas de éxito, pero no hay muchas organizaciones dispuestas a ello. Si hay directivos, yo conozco varios, que viven y trabajan al margen de ideales empresariales, pensando que las personas que están en su entorno son las protagonistas de sus logros. Saludan a la gente, se preocupan por sus circunstancias personales, comparten el éxito, explican detalladamente el porqué de las decisiones… en fin, se trata de gente sana que antes de quejarse de todo los que le rodea se estudian así mismos y se dan cuenta de que el problemas está en ellos mismos. Algo parecido nos decía Emilio Duró en una VÍDEOENTREVISTA.

Algún gurú del mundo de la gestión ha afirmado, que una queja es un tesoro. Falso, una queja siempre es una evasión del problema. Hay que cambiar queja por sugerencia y entonces empezaremos a dar rienda suelta a nuestra creatividad y compromiso. De esta forma estaremos en el buen camino para encontrar uno de los factores (hay muchos más) que hacen posible la felicidad en el trabajo.

Los próximos días 21 y 22 de Octubre, AEDIPE organiza la 2ª Conferencia Internacional “FELICIDAD EN EL TRABAJOHappiness at Work. Será en La Coruña. Seguro que sacaremos muchas y buenas ideas. El tema por manido no está agotado y seguro que todos los ponentes van a presentarnos nuevas aportaciones.