Con el Foro RRHH en Bankinter

Esta mañana he tenido la suerte de participar en el Foro de los Recursos Humanos, celebrado en la sede social de Bankinter. Nos acogió María Paramés, Directora de Personas y Comunicación de la entidad, quien nos hizo una estupenda presentación de la Compañía y de las actividades llevadas a cabo en su Departamento. Muchos datos, pero a mi se me quedó grabado el 40% de incremento de valor en bolsa del Banco. Empezó comentando que el sector financiero está sufriendo un autentico “Tsunami“, lo que explica la  situación de presión que están sufriendo todas las personas que trabajan en la banca. Aun con todo, lanzó un mensaje de esperanza e ilusión.

Presentó la nueva idea de Bankinter que se llama COINC, compañía joven, dinámica  atractiva en donde puedes hacer realidad tus sueños. En muy poco tiempo ha conseguido registrar a más de 30.000 usuarios.

Bankinter

Quieren ser, aun más, una compañía competitiva, motivada y con los mejores profesionales a los que no se regatean medios para su desarrollo profesional. Han implantado la flexibilidad en el trabajo, permitiendo que parte de su plantilla pueda trabajar desde casa, por el teléfono móvil y/o a través del portátil. Se han marcado como un objetivo a corto, que la promoción interna sea una realidad. En la actualidad están rotando a sus profesionales por las diferentes áreas de la compañía para mejorar su conocimiento del negocio.

Su gran  reto es actualizar la “Cultura Corporativa”, en donde la agilidad, entusiasmo, integridad y originalidad sean los protagonistas del día a día del trabajo. Las personas serán actores destacados, jugando un papel muy relevante en el desarrollo de un nuevo estilo de liderazgo enfocado a: retar, orientar, comunicar, inspirar, delegar, trabajar en equipo y cambiar…

Ademas, el futuro del Departamento de Personas y Comunicación, les obliga a orientar la “brújula” para acercarse cada día más al negocio, potenciar la vocación de servicio y mejorar el clima del banco, para superar el contagio de pesimismo que vive la sociedad española. La pregunta final ¿seremos capaces de salir de esta? Rotundamente si, pero desterrando de la labor diaria la “cultura de la queja”, trabajando con ilusión, aportando nuevas ideas y poniendo mucho foco en los objetivos.

Seguidamente se abrió un turno de intervenciones en donde todos los invitados pudieron poner sobre la mesa opiniones, sugerencias, comentarios, preguntas… Se habló de marca personal, procesos que generan valor, compromiso, cultura corporativa, comunicación, clima laboral, innovación…

En el desayuno participaron, además de María Paramés, Natividad Buceta (Empathia), Enrique de la Villa (Deloitte), María Balbás (ESADE), Susana Marcos (Peoplematters), Enrique Sueiro (Consultor de Comunicación), Juan Carlos Cantero (Persona), Lourdes Molinero (Global Market Business Advisers) y Francisco García Cabello (Foro de los Recursos Humanos)


Empresas “Premium”

El pasado día 1 de Junio, Santi García escribía en su BLOG un post titulado “Una inercia de siglos” en el que nos contaba como a lo largo de la historia se ha ido dibujando el retrato robot del “empleado modelo”. Su lectura me ha dado pie a escribir sobre “las empresas premium”. El otro día, mientras esperaba en la consulta medica a la que estaba citado (chequeo anual rutinario, todo bien), saqué mi libreta y mi boli y me puse a emborronar el papel con algunas ideas que se me vinieron a la cabeza.

Pensaba que una “empresa premium” podía ser una que tuviera alguna, o todas, de las características que voy a destacar a continuación:

♦Es posible decir NO: En la mayoría de las organizaciones, muy poca gente se atreve a decir: “no asistiré a esa reunión” o “no cuentes conmigo para ese proyecto” o “no estoy de acuerdo con tu planteamiento”, sobre todo si el NO va dirigido a su Jefe o a algún otro directivo de alto nivel. Se ha comprobado que, en las empresas donde se practica el NO, la gente trabaja  a gusto, rinde mejor, es más productiva y sobre todo genera ideas nuevas.

♦Flexibilidad: “Hoy, aprovechando que mis hijos están en el colegio y nadie me molestara, me quedo a trabajar en casa porque necesito mayor concentración“. No me convocan a reuniones imprevistas; tengo menos llamadas; ahorro tiempo en el transporte y sobre todo me siento dueño de mi vida profesional. O, en este otro caso, ajusto mi jornada con un plan de trabajo a tiempo parcial con el fin de atender otro tipo de obligaciones más personales. O, me tomo un año sabático para desconectar de una vida intensa y agobiante que me permita viajar y conocer nuevas tendencias. Flexibilidad, que siempre redundará en la empresa y en el trabajador.

♦Compañerismo: “Esta noche he invitado a mis compañeros de departamento, porque me siento cada vez más cómplice de lo que hacemos juntos, para disfrutar de una buena cena y compartir nuestra amistad“. Cuando en un entorno de trabajo existe armonía, todo se hace más fluido, hay menos tensiones, se genera más confianza y se trabaja con mucho más compromiso. El compañerismo tendría que ser una competencia profesional de primer nivel, que debería ser entrenada, evaluada y recompensada.

♦Error: El equivocarse, aunque no más de una vez en el mismo tema, tiene que ser como el ADN de la innovación empresarial. No es posible crear una cultura rompedora si el error se sigue castigando. La gente que trabaja sin miedo es capaz de poner todos sus sentidos en el proceso creativo de su tarea diaria. Ya lo decía el refrán popular “el equivocarse es de sabios”. El que nunca “mete la pata”, seguramente esta envuelto en una rutina que jamas le permitirá ver otros planteamientos.

♦Conversación: El plan de comunicación deja de ser estático para convertirse en una conversación diaria, fluida, interesante, motivadora que genera que dos personas encuentren oportunidades para la charla amigable en la que puedan expresar libremente sus ideas, pensamientos, preferencias y sean comprendidos y respetados por la otra parte. Hay que compartir opiniones, sentimientos y emociones con quienes nos rodean. No seamos tan reservados, y hagamos saber a los demás lo que pensamos, necesitamos y queremos. Te recomiendo leer el articulo “La tecnología del líder son las conversaciones” de Virginio Gallardo

♦NO a las reuniones: Decía Peter Drucker ”que todo directivo eficaz sabe que las reuniones, o son productivas o son un completo desastre“. Hay compañías en las que si desaparecieran las reuniones, mucha gente se quedaría sin trabajo. Solo viven para reunirse. ¡Malditas reuniones! La mayoría no sirven para nada. Uno de los primeros ejercicios que tendría que plantearse una organización para ser más eficaz es hacer una “auditoria” de reuniones inútiles y reducirlas en un 90%. ¡Si quieres que algo no salga adelante, organiza una reunión! Muchos se quedarían huérfanos y sin saber que hacer.

♦Lugar de trabajo: Que el entorno laboral tiene un impacto decisivo en la satisfacción de los empleados, no lo duda nadie. Buena luz, espacios abiertos, decoración atractiva, visibilidad, ergonomía practica, comedor, gimnasio… Todas estas cosas ayudan a que cada día la gente vaya a trabajar con otro talante. No hay nada más apetecido que sentirte confortable en el lugar donde pasas la mayor parte del día.

♦No código de ética: No, no es necesario. El código se cambia por la conducta. La cultura del ejemplo debe arrastrar a todos a respetar unas nomas que son de sentido natural. Los códigos, y lo se por experiencia, en muchos caso solo sirven para legalizar algo que no se debe hacer. “He firmado, ya estoy liberado para hacer lo que en conciencia no debería hacer”.

Vestimenta: La corbata no sobra, pero ¿por qué hay que ponerse esta prenda obligatoriamente? ¿No se trabaja más cómodo con una vestimenta más casual? No es necesario ir vestido como un “friki”, pero si vamos con ropa “informal” aunque elegante, seguro que estaremos más relajados y haremos las cosas de mejor manera y con mayor aprovechamiento. Eso si, la chabacanería no tiene cabida en este tipo de empresas.

Otro día seguiré con más características ( competencia, diversidad, música, deporte, correo electrónico, formación, compromiso, confianza ) de la “empresa premium“. Eso si, según mi personal criterio.

LA CONTRAREFORMA

Hay mucha gente, más de la que pensamos, que se pregunta ¿Qué hicieron los Sindicatos en los últimos ocho años para ayudar a resolver el problema del paro? La contestación es: nada de nada. Y ahora que un Gobierno, con el respaldo mayoritario otorgado por mucho millones de españoles, quiere afrontar el problema con nuevas iniciativas se echan encima. ¿Por qué? Porque la política y la ideología  se antepone a los intereses de más de cinco millones de personas que buscan de forma desesperada un puesto de trabajo. ¿Qué es mejor un despido de 20 días o que no tengas ninguna opción al despido porque sigues en las listas del Inem? Es muy fácil dar una rueda de prensa delante de cientos de medios utilizando la demagogia y sin aportar ni una sola idea que ayude a resolver de verdad el problema Estos sindicalistas tendría que mentalizarse de que el problema no está en los ocupados sino en los desocupados.

Cuando se observa las reacciones de algunos partidos, llamados de izquierdas, uno se pregunta ¿Qué concepto tienen de la democracia? ¿Es que el actual Gobierno no ha sido elegido por una mayoría absoluta de ciudadanos? ¿Es que los que han votado al Partido Popular no sabían que les esperaban medidas muy duras y de gran sacrificio para todos? El otro día Alberto contador, después de conocer su sentencia en contra, decía que ahora toca «Sacrificio y duro entrenamiento, nuestro único secreto». ¿Podría ser este nuestro secreto para ayudar a los que no tienen la suerte de tener una razón para levantarse cada mañana?

El paro no se arregla con huelgas, ni con manifestaciones, ni con palabras huecas que se las lleva el viento. Tampoco se arregla a la griega, que están dando un ejemplo lamentable. Tampoco se soluciona con movimientos urbanos, tipo 15M, que sin representación de nadie su única táctica es la violencia, el caos, el desorden y la anarquía. No, así no  arreglamos nada. Se arregla poniendo cada uno de nosotros nuestro granito de arena para, siendo más constructivos, ser más solidarios y olvidar las ideologías que tanto daño hacen en situaciones como esta en donde la unidad es más necesaria que nunca. Guardemos las ideologías para otras situaciones, seguro que entonces serán muy necesarias.

La reforma es histórica, porque histórica y dramática es la situación. No es posible ignorar de donde venimos, porque entonces no se entenderán las decisiones ni se valorara adecuadamente las responsabilidades del anterior Gobierno. En los últimos ocho años, a parte de negarse la situación, se han tomado decisiones que han fracasado rotundamente. ¿Te acuerdas, entre otros, de los Planes E? Es hora de probar otras soluciones que, el tiempo y solo el tiempo, nos dirán si fueron las correctas. Sino es así los ciudadanos castigaran al Gobierno retirándole la confianza y en consecuencia los votos. Hablar antes de tiempo solo conduce a generar más crispación y  desconfianza. Y esto no es bueno para nadie pero menos para los que necesitan salir de la pobreza.

Esta reforma no es una revolución pero si que es un buen punto de partida para aliviar situaciones indeseables. Permite una mayor flexibilidad a los que crean puestos de trabajo, que no son otros que los emprendedores/empresarios, tan necesaria para perder ese miedo a cargas que no se puedan sobrellevar. Todos tenemos que entender y aceptar que el concepto de trabajo fijo y para toda la vida ha desaparecido para siempre. Sino cambiamos el modo de pensar no viviremos con los pies en la tierra y seguiremos reclamando lo que ya no es posible reclamar. El primer interesado en crear puestos de trabajo es el propio empresario. Eso sería la mejor señal de que su negocio marcha.

La reforma intenta ser equilibrada, repartiendo cargas y beneficios, avances y recortes, pero no hay de duda que tiene sus favoritos: las pequeñas empresas, los jóvenes, los parados de larga duración. Se trata de una revolución silenciosa, que favorece a los emprendedores, castiga a los oportunistas y busca el bien general a través del beneficio de los individuos.

En definitiva, una reforma valiente, incompleta, histórica, polémica, pero sobre todo está pensada para explorar nuevas vías que nos ayuden a resolver el mayor problema que hoy tiene la sociedad española: el desempleo. Deseo con todo mi corazón que en las próximas elecciones vuelva a ser elegido el mismo partido. Sería la mejor señal para dejar claro que  esta reforma era la que necesitábamos. La contrareforma.