¿Sabes venderte?

Seguro que en más una ocasión has oído: “no promocionaré nunca porque no se venderme”. ¿Qué no sabes venderte? Pues no se a que esperas. Tú eres tu producto, tu mejor y único producto. Si no te vendes tu ¿quién te va a vender? O mejor aun ¿quién te va a comprar? No te queda más remedio que diseñar una estrategia de “venta personal”.

El hecho de venderse a uno mismo no tiene grandes secretos: hay que redescubrir “quien soy yo” y mostrarlo a los demás presentando mi mejor cara. No se trata de mentir, sino de resaltar mis puntos fuertes con la mejor de las técnicas publicitarias.

Jane Rodríguez del Tronco, Talent Coach y Consultora de Marketing y Formadora, afirma que en el ámbito profesional, es mejor ofrecer servicios que buscar oportunidades. Es decir, que se cambia el “busco” por el “vendo”. Es una tesis interesante que potencia una actitud más proactiva y apunta hacia la “marca personal” como factor diferenciador.

¿Pero que es una marca personal? Pues según Jane, es “la percepción mantenida que tiene mi entorno de aquellos atributos que me hacen sobresalir, diferenciarme y ser tenido en cuenta como individuo especial por aquellos que necesitan mis servicios”. Pero ¿cómo presentarme para captar la atención profesional? A veces tenemos poco tiempo para hacerlo y es necesario impactar rápidamente y que ese impacto perdure en la mente de los demás.

Imagínate, por un momento, que vas en un ascensor, y tu recorrido desde la planta cero a la doce es de treinta segundos. En ese momento te encuentras con alguien que sube contigo al que te interesa contarle algo que le impacte para reclamar su interés por ti ¿qué le contarías? Pues seguramente le hablarías, de la forma más rápida posible, de cosas como: puesto que ocupas o has ocupado en el pasado; el nombre de tu empresa; conocimientos; experiencia; competencias; personalidad; valores; intereses… En definitiva se trata de reflexionar sobre: ¿Qué me interesa resaltar? ¿Cual es mi valor diferencial? Pero eso si, solo tienes treinta segundos. Esta metodología de “presentación flash” es conocida como “Elevator Pitch” o “discurso del ascensor” y su filosofía es: 1º.- Preséntate de forma  breve pero impactante. 2º.- Capta la atención de forma atractiva. 3º.- Despierta interés. 4º.- Provoca deseo. 5º.- Llama la atención.

Esta técnica requiere entrenamiento. Tienes solo treinta segundos para impactar. No olvides que solo dispones de  una oportunidad para causar una primera impresión. Práctica: ¿Quién eres? ¿Qué haces? ¿Qué soluciones ofreces? ¿Cuáles son tus datos de contacto?

Pero hay algunas otras metodologías muy interesantes para ayudar a conocerte mejor. De entre todas, Jane destaca una muy practica y de gran valor: Myers-Briggs Type Indicator ( MBTI ). Es la herramienta de consultoría más popular del mundo (más de cuatro millones de personas rellenan el cuestionario cada año), sobre ella se han publicado artículos de investigación acerca de su aplicación para el desarrollo personal y organizacional (4.000 artículos académicos publicado hasta la fecha). Su objetivo es mostrar las preferencias en cómo la gente percibe el mundo y tomar  decisiones. Es un indicador y no un examen. Por lo tanto, no hay respuestas buenas o malas. Cada uno es el mejor juez de su propio tipo.

Además es necesario cuidar la imagen personal. La forma de hablar, de expresarte. Tus gestos, tus posturas. Tú forma de vestir, de mirar. Piensa que una imagen vale más que mil palabras. Todo, absolutamente todo ayuda a mejora o empeorar tu imagen.

Si eres una persona que está buscando empleo debes interiorizar  que “buscar trabajo es tu tarea principal y única”. Has de dedicar toda tu jornada laboral a ello. La actitud es clave para alcanzar el objetivo. Hay que planificar, definir que tipo de trabajo y que tipo de puesto es el que busco. Tal como están las cosas en el mercado de trabajo quizás no sea posible actuar con tanto rigor pero entonces es obligatorio focalizar mi oferta de servicios a la demanda. Jane nos brinda algunas reflexiones que posiblemente puedan ser de tu interés y que puedes ver en este vídeo.

LA CONTRAREFORMA

Hay mucha gente, más de la que pensamos, que se pregunta ¿Qué hicieron los Sindicatos en los últimos ocho años para ayudar a resolver el problema del paro? La contestación es: nada de nada. Y ahora que un Gobierno, con el respaldo mayoritario otorgado por mucho millones de españoles, quiere afrontar el problema con nuevas iniciativas se echan encima. ¿Por qué? Porque la política y la ideología  se antepone a los intereses de más de cinco millones de personas que buscan de forma desesperada un puesto de trabajo. ¿Qué es mejor un despido de 20 días o que no tengas ninguna opción al despido porque sigues en las listas del Inem? Es muy fácil dar una rueda de prensa delante de cientos de medios utilizando la demagogia y sin aportar ni una sola idea que ayude a resolver de verdad el problema Estos sindicalistas tendría que mentalizarse de que el problema no está en los ocupados sino en los desocupados.

Cuando se observa las reacciones de algunos partidos, llamados de izquierdas, uno se pregunta ¿Qué concepto tienen de la democracia? ¿Es que el actual Gobierno no ha sido elegido por una mayoría absoluta de ciudadanos? ¿Es que los que han votado al Partido Popular no sabían que les esperaban medidas muy duras y de gran sacrificio para todos? El otro día Alberto contador, después de conocer su sentencia en contra, decía que ahora toca «Sacrificio y duro entrenamiento, nuestro único secreto». ¿Podría ser este nuestro secreto para ayudar a los que no tienen la suerte de tener una razón para levantarse cada mañana?

El paro no se arregla con huelgas, ni con manifestaciones, ni con palabras huecas que se las lleva el viento. Tampoco se arregla a la griega, que están dando un ejemplo lamentable. Tampoco se soluciona con movimientos urbanos, tipo 15M, que sin representación de nadie su única táctica es la violencia, el caos, el desorden y la anarquía. No, así no  arreglamos nada. Se arregla poniendo cada uno de nosotros nuestro granito de arena para, siendo más constructivos, ser más solidarios y olvidar las ideologías que tanto daño hacen en situaciones como esta en donde la unidad es más necesaria que nunca. Guardemos las ideologías para otras situaciones, seguro que entonces serán muy necesarias.

La reforma es histórica, porque histórica y dramática es la situación. No es posible ignorar de donde venimos, porque entonces no se entenderán las decisiones ni se valorara adecuadamente las responsabilidades del anterior Gobierno. En los últimos ocho años, a parte de negarse la situación, se han tomado decisiones que han fracasado rotundamente. ¿Te acuerdas, entre otros, de los Planes E? Es hora de probar otras soluciones que, el tiempo y solo el tiempo, nos dirán si fueron las correctas. Sino es así los ciudadanos castigaran al Gobierno retirándole la confianza y en consecuencia los votos. Hablar antes de tiempo solo conduce a generar más crispación y  desconfianza. Y esto no es bueno para nadie pero menos para los que necesitan salir de la pobreza.

Esta reforma no es una revolución pero si que es un buen punto de partida para aliviar situaciones indeseables. Permite una mayor flexibilidad a los que crean puestos de trabajo, que no son otros que los emprendedores/empresarios, tan necesaria para perder ese miedo a cargas que no se puedan sobrellevar. Todos tenemos que entender y aceptar que el concepto de trabajo fijo y para toda la vida ha desaparecido para siempre. Sino cambiamos el modo de pensar no viviremos con los pies en la tierra y seguiremos reclamando lo que ya no es posible reclamar. El primer interesado en crear puestos de trabajo es el propio empresario. Eso sería la mejor señal de que su negocio marcha.

La reforma intenta ser equilibrada, repartiendo cargas y beneficios, avances y recortes, pero no hay de duda que tiene sus favoritos: las pequeñas empresas, los jóvenes, los parados de larga duración. Se trata de una revolución silenciosa, que favorece a los emprendedores, castiga a los oportunistas y busca el bien general a través del beneficio de los individuos.

En definitiva, una reforma valiente, incompleta, histórica, polémica, pero sobre todo está pensada para explorar nuevas vías que nos ayuden a resolver el mayor problema que hoy tiene la sociedad española: el desempleo. Deseo con todo mi corazón que en las próximas elecciones vuelva a ser elegido el mismo partido. Sería la mejor señal para dejar claro que  esta reforma era la que necesitábamos. La contrareforma.