Pep y Raúl, dos maestros

Guardiola y Raúl, dos deportistas que crean escuela. Ambos acaban de anunciar a sus respectivos clubs que no seguirán el próximo curso. Dejan mucho atrás. Horas interminables de trabajo serio, riguroso, profesional, elegante y con escuela. Dos deportistas para la historia, esa historia que se escribe con mayúscula.

Pep Guardiola, después de cuatro incansables años, en los que se ha vaciado, deja el club de sus sueños con la alegría de haber conseguido un historial deportivo difícil de superar. Nos dice que “el tiempo lo desgasta todo, y yo me he desgastado. La fuerza que uno tiene mengua, y ahora es mejor que siga otra persona” ¡Que verdad tan grande! Si en el mundo real de las empresas  sus directivos hicieran lo mismo, probablemente los resultados serían diferentes. ¡Que complicado es generar ilusión de forma permanente! El éxito siempre se acaba y el verdadero líder lo sabe, por ello es tan importante darse cuenta y retirarse en el momento oportuno, dando a paso a otras personas con la ilusión aun sin gastar. ¿Y en la política? Sería fantástico…

Pep, ha dado una lección casi magistral de buen management. Seleccionó muy bien a su segundo con el que compartió todo el trabajo, dejándose guiar y asesorar en todo momento. No era un segundo de adorno, no. Era un segundo del que se fiaba plenamente. Después escogió minuciosamente a todos sus jugadores, pensando con el máximo detalle cual iba a ser su papel dentro de un equipo donde la mediocridad no tenía cabida. Apostó de forma rotunda por los de “casa”, por la cantera, sin dejarse deslumbrar por otras estrellas más cotizadas en el mercado. Como cualquier directivo se equivocó en la selección de algún jugador, pero lo supo reconocer y actuar en consecuencia. Este fue el caso de  Zlatan Ibrahimovic. La disciplina y la profesionalidad es uno de sus puntos fuertes, por eso tuvo que prescindir de Samuel Eto’o y de Ronaldinho Gaucho, a pesar de  su gran calidad futbolística. Cuando tuvo que ejercer de psicólogo lo hizo y muy bien como ocurrió en la primera Champions que ganó. Siempre salió en defensa de sus jugadores. Trabajó duro, muy duro “…Entreno en mi casa, y eso tiene un plus muy grande…”. Trabajador incansable que vivía su profesión como algo obsesivo. Pero lo más grande fue que hizo feliz a una gran afición durante muchos años. Creo ilusión, alegría, optimismo y sobre todo un estilo de jugar al fútbol que era puro arte.

El otro maestro, Raúl González, ese jugador del que todo el mundo tiene buen recuerdo. Ese caballero del deporte que pasó por los campos de futbol haciendo siempre amigos. Con la llegada de tanta estrella a su equipo del alma, el Real Madrid, no le quedó más remedio que irse al Schalke 04, aunque su corazón sigue puesto en el club que le vio nacer futbolísticamente y al que tantos triunfo dio. Es un ejemplo de gestión profesional y familiar. Líder del equipo y líder de su familia.

Conmovedora ha sido la despedida de su actual club en donde tuvo la oportunidad de dar la vuelta al campo acompañado de sus cinco hijos dándonos una muestra clara de que la familia no esta reñida con el trabajo. Nos dejó muchas lecciones de compañerismo, liderazgo, honestidad y profesionalidad.

Vídeos: La rueda de prensa de despedida de Guardiola.  Despedida y Homenaje a Raul González del Schalke 04