Valentía y Humildad

Querido Joseph,

Perdóname la familiaridad al dirigirme a ti. Ya sé que por lo que representas, debería tratarte de Su Santidad, pero en esta ocasión quiero estar muy cerca de ti. Nos has brindado una gran  cercanía y amistad en estos últimos ocho años que no quiero desaprovechar.

Lo primero que me sale del fondo del corazón es la palabra: GRACIAS. Si, muchas gracias por tu generosidad. Cuando todos estábamos tristes porque la edad de jubilación se subía a los sesenta y siete años, tu a los setenta y ocho tienes el coraje y la generosidad de aceptar un cargo, que según comentan los expertos, es de la máxima responsabilidad mundial. Y dices si, cuando tus planes eran retirarte a tu Baviera querida para hacer lo que más te gustaba: leer, estudiar, escribir y sobre todo rezar. La vida es así, pero solo los valientes son capaces de renunciar a sus planes para entregarse de lleno a los demás, y en tú caso concreto a la voluntad  de Dios.

Lo segundo que me viene a la cabeza es tu coherencia, humildad y sentido del bien común. Te atreves a ir a contracorriente y nos comunicas que renuncias a tu cargo porque reconoces que físicamente se te van acabando las fuerzas y lo mejor para la Iglesia es dar paso a otra persona más joven, vitalista y enérgico, que sea capaz de poner orden en la Institución más grande del mundo, con casi dos mil millones de miembros y otros cientos de millones de simpatizantes. Hace falta mucha honestidad para decir: “… por la avanzada edad, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino… es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu,  vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mi de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio, que me fue encomendado…

Estamos viendo tantos y tantos casos de personajes que se aferran a su sillón, que tu decisión me parece heroica. Muchos no lo entienden, porque en su cabeza la única palabra que entra es “poder”. Poder al precio que sea. ¡Qué triste!

j ratzingerHan sido ocho años de una actividad frenética. La gente solo saca a relucir los problemas por los que ha pasado la Iglesia y que tú, como su representante máximo, has tenido que gestionar. Hablan de la pederastia, de la Universidad de Ratisbona, del Vatileaks… pero no hablan de tus exitazos: Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia y Madrid, donde todas las previsiones de asistencia se quedaron chicas. Jóvenes, miles, millones de jóvenes te siguen fielmente porque saben que tu mensaje es el que trae la verdad, la paz, la solidaridad. Tus viajes al campo de concentración de Auschwitz, a tu Alemania querida, a Cuba, a Estados Unidos, a la Naciones Unidas, a Turquía, a Líbano, Tierra Santa, Croacia, Camerún, Angola, París  Reino Unido y muchos más… Viajero incansable ¿Cuántas personas a los ochenta años serían capaces de llevar a cabo esta impresionante actividad?

Para mí una de las cosas más destacables, es que nos has dejado una literatura asombrosa, que solo cuando se lee despacio, con serenidad y con visión trascendente  se puede entender mucho de lo que está pasando en el mundo. Uno de tus mayores legados ha sido demostrar que razón y fe no están reñidas. Que son perfectamente compatibles. Es más, la una sin la otra no tendrían sentido.

Tu preocupación por los problemas de la sociedad actual te han quitado el sueño más de una noche. El hombre, siempre el hombre, como centro de cualquier actividad, incluida la económico-financiera, era y es tu obsesión. Tu segunda Encíclica  “Caritas in Veritate“, es un auténtico manual de ética, de esa ética que se intenta aplicar en las escuelas de negocios, pero que queda solo en una asignatura “maría”. Cuando la leí por primera vez en el verano de 2009 me conmovió. Tuve que releerla, porque había mucho contenido para reflexionar. Pensé para mis adentros que tendría que ser una materia obligatoria a la hora de elaborar los mal llamados “códigos de ética”, que solo sirven para maquillar ciertas prácticas y dar luz verde a otras de dudosa “legalidad”.

Para alcanzar el desarrollo hacen falta pensadores de reflexión profunda que busquen un humanismo nuevo, el cual permita al hombre moderno hallarse a sí mismo. Ante los problemas acuciantes de una mal llamada “crisis” (se debería llamar “corrupción”), nos decías cosas como estas:

♦ El objetivo exclusivo del beneficio, cuando es obtenido mal y sin el bien común como fin último, corre el riesgo de destruir riqueza y crear pobreza.

♦ Hay que liberarse de las ideologías, que con frecuencia simplifican de manera artificiosa la realidad, y a examinar con objetividad la dimensión humana de los problemas.

♦ Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensión social

♦ Las organizaciones sindicales están llamadas a hacerse cargo de los nuevos problemas de nuestra sociedad, superando las limitaciones propias de los sindicatos de clase.

♦ El desarrollo tecnológico puede alentar la idea de la autosuficiencia de la técnica, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Por eso, la técnica tiene un rostro ambiguo.

♦ El estar sin trabajo durante mucho tiempo, o la dependencia prolongada de la asistencia pública o privada, mina la libertad y la creatividad de la persona y sus relaciones familiares y sociales, con graves daños en el plano psicológico y espiritual.

Son tantas y tantas las cosas que este intelectual incansable nos ha dejado, que es imposible detallarlas en un artículo breve come este. Pero esta frase resume su pensamiento: “cuando Dios queda eclipsado, nuestra capacidad de reconocer el orden natural, la finalidad y el bien, empieza a disiparse”.

GRACIAS, Joseph Ratzinger por lo mucho que has hecho y seguirás haciendo por intentar cambiar esta sociedad que camina sin sentido. Una sociedad que parece estar sorda y ciega, que no quiere enterarse… La historia te lo agradecerá y Dios te lo premiara.

——————————————————————————————————————–

VÍDEOS: ♦10 ideas fundamentales de la Carta Encíclica ‘Caritas in Veritate’

                ♦ Reflexiones sobre la Encíclica “Caritas in Veritate” de Benedicto XVI

¿Conciliación o Reconciliación?

Hace más de veinte años empezaron los primeros movimientos dirigidos a facilitar que las personas pudieran hacer compatible su doble responsabilidad  familiar y laboral. Se puso de moda el término “conciliación” y aun hoy sigue vigente en muchas organizaciones. Pero desde mi personal punto de vista ya ha quedado desfasado y hasta obsoleto. Se ha manoseado tanto que ha perdido su significado original. Con este termino, en la mayoría de los casos,  nos estamos refiriendo a los permisos por maternidad/paternidad y a un sin fin de beneficios sociales, tales como guarderías, gimnasios, comedores, parking, seguros médicos y de vida, planes de pensiones, cheques de comida… Nadie duda, y yo tampoco, que todas estas medidas no hayan sido útiles. Por supuesto que han cumplido su papel y ahí están, encima de la mesa. Pero esto ya no basta, ahora se demandan otro tipo de políticas más en línea con las necesidades reales de las organizaciones y de las personas que trabajan en ellas. La flexibilidad, el uso lógico del tiempo, la  autonomía personal, el liderazgo eficaz, son algunas de las demandadas más acuciantes en el entorno laboral. Es hora de la RECONCILIACIÓN entre intereses que persiguen los mismos objetivos: productividad y felicidad.

Para ello es necesario que empresas y trabajadores pongan de su parte iniciativas comprometedoras. A bote pronto, se me ocurren algunas sugerencias:

♦ Los directivos tienen que ser más creativos para hacer frente a situaciones nuevas, hasta ahora desconocidas, para revitalizar sus organizaciones. En la mayoría de los casos, los malos resultados de una empresa tienen su causa en la falta de ingresos y no en un exceso de costes. Es mucho más fácil recortar costes que incrementar los ingresos, pero es precisamente esta facilidad la que hace que dicha estrategia no sea buena. Falta originalidad…

♦ Las personas que conforman las organizaciones deberían reclamar sus derechos al mismo tiempo que reconocer sus obligaciones. La queja constante no sirve para nada. Una cultura basada sólo en los derechos individuales no lleva a la armonía personal ni colectiva, porque, quien es educado en la convicción de que tiene derecho a todo siempre encuentra motivos para la queja.

♦ En los Planes de Desarrollo Profesional, el primer requerimiento a tener en cuenta debería ser la capacidad de relacionarse con otras personas.  Un líder eficaz no es alguien querido o admirado. Es alguien cuyos seguidores hacen las cosas correctas. Y las hacen por que  este se las hace ver con empatía, maestría, arte y sobre todo con respeto. Los resultados siempre se alcanzan a través de las personas.

♦ Cada persona en la organización ha de ser consciente de que se le paga por trabajar no por estar. Es indispensable hacer jornadas muy productivas para evitar ser la causa de una estrategia de reducción de costes. Se debe eliminar todo lo que no sirve para nada y centrase en tareas de valor. ¿Es posible que todavía existan los pluses de asistencia y puntualidad?

♦  Los directivos tienen que ser conscientes de que toda empresa en la que participan personas que no la sienten como propia es una empresa condenada al fracaso. Una de las primeras obligaciones es hacer que la gente se involucre y para eso existe dos palabras mágicas: confianza y compromiso. Ambas deben ir juntas, de lo contrario el éxito no llegará…

♦ El absentismo y la apatía son dos lacras muy peligrosas. Ya no existen empresas para toda la vida. Ahora hay que ganarse el puesto en cada jornada. La creatividad y la innovación son dos armas muy poderosas para salir del “zona de confort”. Cada uno tendría que sentirse como si fuera el propietario de la empresa para la que trabaja.

♦ La cultura empresarial tiene que estar basada en la persona que trabaja para reconocerse como tal, para alcanzar la realización plena de su humanidad, su perfeccionamiento personal. Cuando el ser humano se siente realizado los resultados llegan con mucha más facilidad. La exigencia no está reñida con la delicadeza.

♦ Hay que elegir sindicalistas profesionales y no ideólogos. Las ideologías matan el sentido de servicio y de bien común. El acudir a la huelga permanente es un remedio fácil, poco creativo y nada productivo. Jugar con los sentimientos de las personas es una práctica muy poco ética.

♦ Los directivos, con la disculpa de la crisis, no pueden explotar a sus trabajadores. Hay que manejar salarios justos, horarios razonables y políticas motivadoras. Con los ERE´s el empleado que se queda, hace su trabajo más el del compañero que se ha ido. Antes de hacer una regulación de empleo hay que hacer una regulación de tareas.

♦ Las personas están obligadas a dar lo mejor de si mismas. Reservarse algo es un síntoma de falta de compañerismo, de profesionalidad y de ética. La formación continua es una obligación “moral”, sin ella no se progresa y la innovación queda en mera entelequia…

Como ves son diez reflexiones que pueden ayudar a hacer la vida de trabajo más amigable, provechosa y apetecible. Cinco dirigidas a los directivos y cinco a los trabajadores. Con ellas estaremos poniendo las bases para hablar menos de “conciliación” y más de “reconciliación”… La sociedad necesita una transformación profunda en la que aparezcan valores por los que merezca la pena trabajar.

Aranjuez Mon Amour

He leído con mucha tristeza que UNILEVER ha presentado al Comité de Empresa y a las Autoridades Laborales un expediente de regulación de empleo (ERE) para formalizar el cese de la actividad productiva de su planta de Aranjuez (Madrid), especializada en la producción de suavizantes y detergentes y que cuenta con una plantilla de 166 trabajadores, y su consiguiente cierre. Y lo leo con pena porque en esta Fabrica hice mis primeros pinitos como Adjunto al Jefe de Relaciones Laborales. Efectivamente, me incorporé a UNILEVER el día 1 de marzo de 1975, siendo Director de Recursos Humanos Alberto Fuster.

A tan solo unos meses de mi debut en la compañía, se declaró una huelga en la Fabrica de Aranjuez, entonces dirigida por Goffart. La recuerdo como si fuera hoy. Era por marzo/abril de 1976. Yo trabajaba en la oficina central en Madrid y veía, desde mi Departamento de Recursos Humanos, como se desarrollaban los acontecimientos día a día. Casi dos meses con todos los obreros parados y acampados en la explanada que daba entrada a la Fábrica y sin producir un solo gramo de detergente. La situación se complicaba cada jornada que pasaba. La  competencia colocaba con facilidad sus productos en el mercado mientras nosotros seguíamos sin dar salida a un barril de Skip. Ante la gravedad de los hechos, los managers que trabajábamos en servicios centrales (Madrid), decidimos ponernos el mono e irnos a la Fábrica a sacar algo de producción. Fuimos recibidos a insultos y pedradas, pero no impidieron nuestra intención. Recuerdo que yo me puse al final de una de las líneas de envasado del detergente Luzil, con el cometido de ir paletizando, de tres en tres, los barriles de cinco kilos. Terminaba el turno muy cansado físicamente pero con la cabeza muy despejada. En esa situación pude comprobar, en mi propia persona, la diferencia entre un trabajo de “cuello azul” frente a un trabajo de “cuello blanco”. Como digo: experiencia única. Fue el principio del final de una huelga eminentemente política, manipulada y controlada hasta el último detalle por la fallecida actriz Lola Gaos. En esa época Lever Ibérica estaba dirigida por Schofield

Ahora la Dirección de la Compañía anunció, en un comunicado, que la decisión del cierre se deriva del estancamiento de las ventas en Europa, la sobrecapacidad productiva a nivel europeo y la falta de competitividad de la fábrica. En este escrito se detalla que la planta española ha perdido 42.360 toneladas desde 2007 hasta el cierre de 2011, lo que supone un 30,2% menos, y que sólo en el último ejercicio ha disminuido en un 24,3% los volúmenes de producción.

Ante este cierre histórico de una Fábrica que fue algo emblemático para la localidad de Aranjuez, los obreros se han movilizado con todos los recursos de que disponen para intentar que no se lleve a cabo. De nada valdrán las protestas. La decisión está tomada y lo único razonable es que ambas partes lleguen a un acuerdo satisfactorio para que las familias que han perdido su puesto de trabajo vean compensado el trabajo que durante tantos años llevaron a cabo y la compañía logre seguir adelante y ser más productiva en un mercado de enorme competitividad. El “win to win”. Que ambas partes salgan lo mejor paradas de la situación.

Pero me gustaría hacer dos breves comentarios más. Los sindicatos, en cierto modo, han contribuido de forma muy directa a que se produzca este cierre. Durante años han sido muy reivindicativos, con negociaciones de convenio muy conflictivas, huelgas parciales, manifestaciones, panfletos, asambleas y todo ello llevado a cabo en una Empresa que ha cuidado mucho a sus trabajadores. Buenos salarios, jornadas de trabajo normales, economatos, productos gratis, planes de pensiones, entornos de trabajo agradables y con las mayores medidas de seguridad e higiene, fiestas y regalos de navidad, planes de formación, comunicación, compañerismo, club de empresa, ayudas medicas, seguro sanitario privado… En fin, unas condiciones laborales envidiables y que a partir de ahora echaran de menos. Nunca sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Luego es cuando se valora, pero ya es tarde.

La otra cosa que quería decir es que la Dirección de la Compañía, tampoco ha sido sensible a una delicadísima situación económica en la que está inmersa la sociedad española y en lugar de hacer un esfuerzo, un gran esfuerzo, para relanzar su producción ha optado por la solución, aparentemente, más fácil: echar el cierre. Ha faltado generosidad. Empresas con mayor margen de perdidas han resistido y salido a flote.

Unos y otros, son responsables de dar por finalizada la historia de una Fábrica que tanto bien hizo a la población de Aranjuez dando trabajo a muchas familias y haciendo que UNILEVER (Lever Ibérica) fuera una compañía modelo y una de las más deseadas para trabajar. Este es el motivo por el que siento tanta pena. Que una gran organización desaparezca, no es una buena noticia.

Trabajé en UNILEVER doce años (1975-1987) y siempre la llevaré en mi corazón pues me dio mucho en todos los terrenos, en el profesional y en el personal. Fue una grandísima compañía dirigida en aquella época por Huib Stal. Aprendí, disfruté, me desarrollé, conocí a muy buena gente, abrí la Fábrica de Talavera de la Reina (Elida Gibbs), pero sobre todo descubrí mi vocación: la pasión por las personas. Comencé de Adjunto al Jefe de Relaciones Laborales y terminé de Director de Recursos Humanos de Elida Gibbs. Sin ningún lugar a dudas ha sido le empresa en la que he sido más feliz y he trabajado con más alegría en mi larga carrera profesional. Adiós, Aranjuez Mon Amour

NOTA: Desconozco si a la publicación de este “post” se ha llegado a un acuerdo entre las partes. Si es así, felicidades. Si no, merece la pena hacer un esfuerzo.