Un corrupto amnistía a otro corrupto

Para ser «extrema derecha» sólo tienes que discrepar de la izquierda (como si fuese algo criticable el mero hecho de contradecir los dogmas ideológicos de socialistas y comunistas), pero para ser «extrema izquierda» tienes que haber asesinado a alguien.

Muchos medios llevan décadas calificando como «extrema derecha» a personas, partidos y asociaciones democráticas y pacíficas. Esa calificación se hace contra ellos en un intento cada vez más descarado de demonizar a aquellos que defienden planteamientos contrarios a los dogmas de la izquierda o del separatismo en temas como el aborto, la ideología de género, la política lingüística o la unidad nacional.

La dictadura comunista soviética repetía machaconamente sus consignas para que calaran bien en la población. Del mismo modo, la obsesiva repetición del término «sostenible» y la ubicua presencia del logo multicolor de la Agenda 2030 son signos del nuevo totalitarismo que nos están colando por la puerta de atrás en una sociedad debilitada por la Cultura del Miedo y por la pérdida de referentes morales. (Fernando del Pino Calvo-Sotelo)

Hoy el Gobierno Social Comunista ha culminado su obra maestra. Ha consagrado la corrupción, la malversación, el secesionismo, el golpismo como algo muy digno para conseguir la unión de los españoles. ¡Cínicos! Pedro Sanchez es el corrupto mayor de la democracia española. ¿Hay mayor corrupción que un político corrupto que amnistía a otro político corrupto?

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