La nueva propuesta humana…

Cuando relance este Blog, advertí que podía replicar alguna noticia que considerara de interés. Este es el caso de hoy. El otro día cayó en mis manos un articulo publicado en Religión en Libertad y hoy lo comparto con mis lectores porque creo que puede ayudar a entender algunas cosas. Como siempre, respetando la forma de pensar de todos mis seguidores. Aquí te dejo la noticia:

«Es en Cristo donde debemos lograr ‘un gran reinicio’, una gran renovación y un reordenamiento de nuestras vidas», tal y como recoge la agencia de noticias LifeSiteNews. Marek Jędraszewski es el tercer sucesor del fallecido cardenal Karol Wojtyła en la importante diócesis de Cracovia, al sur de Polonia

También explicó que «reset», la «palabra de moda», describe la experiencia de la gente de Nínive (Jonás 3, 1-10), después de que el profeta Jonás les advirtió de la ira de Dios: «Los habitantes de Nínive le creyeron a Jonás, pidieron un ayuno y todos, desde el menor hasta el mayor, vestían cilicio», dijo el arzobispo. «Y Dios respondió al ‘reinicio’ colectivo de la gente de Nínive cambiando su plan original para la ciudad», continuó. «Fue una gran realidad nueva, una nueva forma de vida gracias a la llamada de Jonás, que los habitantes de Nínive creyeron y aceptaron». 

El arzobispo denunció el «reinicio» que se propone en el libro titulado COVID-19: El gran reinicio, cuyos autores son Klaus Schwab, el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, y el economista Thierry Malleret. El libro, señaló, tiene una visión de una humanidad renovada, pero sin ninguna referencia a Dios. «Como comunidad humana, se supone que debemos tratar con especies de animales en peligro de extinción; patógenos zoonóticos (de animales a humanos); aire envenenado; el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero; análisis geopolíticos, físicos y psicológicos sobre el estado de salud de la sociedad moderna; sobre dramas morales y éticos; y la crisis existencial que azota a las sociedades occidentales », relató Jędraszewski.  

Afirmó que uno de los capítulos del libro de Schwab titulado «Redefiniendo nuestra humanidad» se «menciona unir a la persona completa con una máquina» lo cual ayudará a llevar a la humanidad a un nivel superior de evolución. 

El ser humano nuevo 

La nueva propuesta humana defendida en el libro COVID-19:The Great Reset es ser más empático, involucrado en cuestiones sociales y económicas, como el cambio climático y la ideología LGBT, involucrado en movimientos internacionales como Black Lives Matter, preocupado por los inmigrantes, dispuesto a sacrificarse a sí mismo y sus propias aspiraciones en el negocio de construir un mundo mejor – «y descartar cualquier reflexión sobre quién soy como ser humano como inútil, innecesario, inútil», agregó el arzobispo.  

El arzobispo citó al historiador Grzegorz Kucharczyk, quien cree que las ideas de los globalistas se oponen al cristianismo: «Los globalistas están tratando de aprovechar la pandemia de coronavirus para devaluar por completo todo lo que el cristianismo ha contribuido durante casi 2.000 años y sigue contribuyendo al bien de la humanidad», dijo.  

Jędraszewski también citó al profesor Renato Christina de la Universidad de Trieste, quien dijo que el trabajo de Schwab «carece de ideas claras y ciertas, no hay fundamentos allí, no hay fundamentos sobre los cuales construir el futuro; en cambio, hay una invitación a una confusión generalizada».  

«El libro en sí comparte el caos que afecta al mundo occidental contemporáneo», continuó el arzobispo. «Es una manifestación del secularismo nihilista y una ruta directa hacia la descristianización de la sociedad». El arzobispo finalmente se refirió a su predecesor episcopal y su antropología cristiana: «Recordemos también el poderoso mensaje que Juan Pablo II llevó durante casi 27 años y que compartió desde el principio: ‘¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!,», dijo Jędraszewski. «Abran las puertas a Cristo, las puertas de sus corazones y mentes, pero también a todos los sistemas políticos, sociales y económicos, porque solo Cristo sabe lo que se esconde en el corazón de un ser humano», continuó. «Y solo Cristo es la clave para comprender quién soy como ser humano. Él revela mi dignidad, la dignidad de un hijo de Dios». 

El reinicio está en Cristo 

El arzobispo concluyó llamando a los católicos a un verdadero «reinicio» en Cristo, su deber particular en la temporada de Cuaresma. «Es en Cristo que debemos lograr un gran reinicio, una gran renovación y un reordenamiento de nuestras vidas», dijo. «Y es hoy la tarea fundamental de nuestra experiencia de Cuaresma (…) responder a nuestra relación con otro ser humano, expresada a través de la práctica ampliamente entendida de la limosna», continuó. «Es un tiempo santo en el que debemos renovar nuestra relación con Dios, orando a Él como el Señor Jesús nos enseñó: Padre nuestro, venga tu Reino, hágase tu voluntad, danos hoy nuestro pan de cada día». 

La Familia lugar de encuentro

No tengo la menor duda. La familia es el lugar donde puedes encontrar lo que no te dan en el trabajo, en la universidad, en la pandilla, en el barrio… ¿Por qué? Porque es el lugar, aunque te parezca mentira, donde te quieren de verdad. Aunque a veces haya dificultades, la sangre tira mucho. A lo largo de mi vida profesional he preguntado a multitud de gente ¿Qué es para ti lo más importante en la vida? El 85% me han respondido: la familia.

Por desgracia la vida moderna pone muchos obstáculos a las personas para poder apreciar en toda su profundidad lo que su entorno familiar le puede ayudar a encontrar su sentido en la vida y en consecuencia su felicidad. Una casa se construye con ladrillos. Un hogar se construye con valores.

La palabra felicidad está muy desgastada. Todo el mundo la busca, pero pocos la encuentran. Y no la encuentran por falta de valores, de principios, de ideales. Cuando uno tiene claro porqué y para que hace las cosas, se facilita mucho el camino para descubrir ese bienestar interior. Esa paz que da equilibrio, qué te hace ver las cosas con una perspectiva diferente. Hay gente en la más absoluta pobreza que son felices, y gente con grandes fortunas que no lo son.

Hay determinados valores que deberían imperar en cualquier familia como son el respeto, la comprensión, la paciencia, la educación, la generosidad, la lealtad, el espiritu de servicio… y seguramente me dejo en el tintero alguno más. Si tuviera que destacar de entre todos estos, me quedaría con el respeto. Me parece clave. Cuando se pierde, todo va cuesta abajo.

El Papa Francisco destaca tres aspectos esenciales para que una familia funcione, son: permiso, perdón y gracias. Son tres palabras que resumen muy bien lo que debería ser nuestro proyecto familiar. A veces somos como maquinas automáticas que no sabemos reaccionar ante lo que podríamos calificar como “tibieza familiar”. Pedir perdón es de las cosas que generan más sensación de liberación, pero pedir permiso y dar las gracias, demuestran que uno ha entendido de qué va la cosa.

Cuándo eres el protagonista, junto con tu cónyuge, de formar una familia, debes tener muy claro el “para qué”. Si, todos deberíamos preguntarnos ¿para qué formo una familia? Parece una pregunta de perogrullo, pero me he encontrado con mucha gente, más de las que té pudieras imaginar, que no se la han hecho y andan dando bandazos como un barco que ha perdido el rumbo. Si haces la pregunta, como se la he hecho a mucha gente, te darás cuenta del gran despiste que hay en muchas personas de nuestro entorno.

¿Está en crisis la familia? No. Los que estamos en crisis somos las personas que no acabamos de ordenar nuestro puzle mental y andamos como “ovejas sin pastor”, siguiendo las corrientes de moda sin analizar cuáles son las consecuencias. A mi siempre me han gustado los que caminan contracorriente, porque son personas críticas que saben cuestionar determinados postulados que encandilan a las masas.

Con toda seguridad, cuando la familia funciona todo adquiere un matiz más entrañable, creativo y esperanzador. Deberíamos hacer alguna ITV matrimonial cada cierto tiempo para poder poner en orden lo que “chirria”. Sería una gran inversión con un coste muy bajo y un retorno muy rentable.