Silhouette of a dog standing on a ledge above a lit classical building at sunset

El number ONE saca al Dóberman

Dice el refrán italiano «Se non é vero, é ben trovato» que más o menos se puede traducir como «si no es es verdad está bien contado». Así es la historia de los relatos contados por el partido socialista. Lo que dicen es falso, pero lo cuentan de tal manera que nos hacen creer que es verdad. No caigamos en la trampa.

Pedro Sánchez y su corte de palmeros, ante la que se les viene encima han decidido construir un relato (falso, cínico e irrealista) para intentar convencer a los más ingenuos, pero para la mayoría ya no cuelan las mentiras. No debemos olvidar que a este gobierno se le ha denomina el «Gobierno de la Mentira».

No tenemos nada más que ver, que entre lo prometido en la campaña electoral y lo realmente llevado a cabo hay una diferencia tan grande que aún no sé como todavía puede haber ciudadanos de buena fe que sigan apoyando a un Presidente que está llevando a España a una deriva sin límites y difícil de revertir.

Para hacer llegar ese relato falso a la ciudadanía, Pedro Sánchez ha sacado a su Dóberman para ladrar a diestra y siniestra. Con sus ladridos, el peligroso animal, entre otras muchas lindezas afirma que hay «intereses claros de derribar al Gobierno» y que se está llevando a cabo una persecución judicial y política contra el PSOE. Señala que estos casos no se resuelven «en las urnas» sino con «otras mañas, otras herramientas»

Critica que los medios y la oposición tengan información con carácter anticipado sobre las operaciones judiciales (por ejemplo, sobre el requerimiento de la UCO en Ferraz) y la usen en el Congreso. El Dóberman insiste con sus ladridos en las «coincidencias» del calendario judicial con eventos políticos y las filtraciones , como si hubiera una coordinación para desestabilizar.

Dice: «dejemos que trabajemos la justicia» , pero al mismo tiempo subraya que los intentos de soborno que recoge el auto del caso Leire Díez han sido «desmentidos categóricamente» por sus protagonistas (el fiscal Grinda y la abogada de Koldo). Además, cuando citan a declarar a alguno de los imputados estos siempre se acogen al derecho a no declarar. A esto le llaman colaborar con la justicia.

Según el Dóberman existen formas no democráticas de alcanzar el poder. Pero la cuestión que hoy nos interpela es si también existen formas no democráticas de conservarlo. Ya se ve, en opinión de muchos expertos, que el objetivo de querer acabar la legislatura es poner el máximo de obstáculos a la justicia para que Sánchez no sea imputado.

Según el juez Pedraz, el Dóberman y su propietario afirman que su partido está siendo atacado por una ultraderecha utilizando la política, los medios y los jueces. Se utilizan conceptos muy rastreros, como limpieza, golpismo, bulos, maquina del fango, lawfare, UCO patriótica, etc… Todo menos asumir responsabilidades.

Es muy grave que un Dóberman sugiera con sus ladridos que existe una conspiración de los aparatos del estado para derribar al Gobierno de España. El problema no es que un perro cante que hay un golpe de Estado, sino la pachorra con que los ciudadanos y autoridades lo acepta como una opinión más. Somos un país de pandereta y flamenco.

El PSOE contra la democracia

Para mayor comodidad del lector, transcribo el editorial de hoy en el diario ABC

1. El PSOE ha entrado en una fase de irracionalidad e irresponsabilidad ante la sucesión de casos de corrupción que lo tienen como actor principal. La presunción de inocencia que sus dirigentes han negado a adversarios políticos que no estaban siquiera investigados es ahora objeto de reivindicación constante, pero cínica, porque al mismo tiempo acosan la independencia judicial y colocan a los jueces como protagonistas de estrategias partidistas. Que el ministro Óscar Puente desbarre de nuevo resulta normal en quien ejerce el poder como una plataforma de insultos e insidias. Pero Puente rompe su suelo día tras día y arrastra con él al Gobierno en su conjunto, en el que ya no hay diferencia posible entre moderados y sectarios, porque todos secundan la degradante trayectoria de esta legislatura.

2. Para el ministro Puente, lo que se está viviendo es una serie «de métodos o formas que no son democráticos, para derrocar al Gobierno». Es lo mismo que podría haber dicho un seguidor de Bettino Craxi o de Cristina Fernández de Kirchner, ambos con un destino similar de condenas y prisión. El problema es que el que calla también otorga y comparte con Puente esa idea de que un fiscal autónomo, un juez independiente, una prensa libre y una oposición exigente son exponentes de un sistema antidemocrático, porque cumplen con su función institucional y política. El mensaje de Puente da continuidad a su reciente ataque contra el pacto constituyente de 1978, compartido con Pablo Iglesias, y tiene el objetivo obsceno de deslegitimar la democracia para así legitimar cualquier reacción totalitaria. No es un discurso nuevo en la historia del PSOE. Así que convendría anotar lo que dice Puente porque encierra la estrategia habitual del manual autoritario: defender la democracia a costa de acabar con ella.

Los padres de la «democracia»

3. Más lamentable es que quien pasaba por ser un pequeño enclave de buenas maneras democráticas en el círculo del sanchismo haya sucumbido, por necesidades estrictamente partidistas, al discurso de quiebra social que está abanderando el PSOE. Salvador Illa, presidente de la Generalitat catalana, hizo ayer unas manifestaciones taimadas, revestidas de falso respeto hacia la Justicia, pero con el mensaje tóxico del manido lawfare. Provisto de una torpeza visual que solo los socialistas tienen, Illa no ve casualidades en los casos de corrupción que cercan al PSOE y a Sánchez, dando a entender lo que otros llaman a las claras «cloacas del Estado» contra el PSOE. Quizá la investigación judicial sobre la financiación de su partido en las elecciones de 2024 tenga que ver con su reacción.

4. Ahora cobra todo su sentido aquel lawfare que se incluyó en el pacto con Junts para investir a Pedro Sánchez. Era un bulo absoluto, una colosal mentira que, lejos de ser una concesión menor a los nacionalistas, se ha convertido en piedra fundacional del actual mandato de Sánchez, cuyo Gobierno nació como ariete para romper los controles democráticos al poder político. Y es también el lawfare la coartada de una red de corrupción sistémica liderada por la cúpula del PSOE contra jueces, fiscales y policías, cuyo objetivo era blindar, proteger y dar impunidad a Pedro Sánchez. Arreciarán los ataques socialistas a medida que el PSOE y el Gobierno vean que las democracias, aun heridas, pueden resistir.

SÁNCHEZ ENGRASA LA MAQUINARIA PARA 2027

El 17-M no fue el fin del sanchismo; fue el comienzo de su campaña de reelección para 2027

La jornada electoral en Andalucía ha dejado una primera lectura para el gran público: la victoria de la derecha globalista de Juan Manuel Moreno Bonilla. Sin embargo, bajo el capó de la ingeniería política de Moncloa, los resultados del 17-M no se leen como una derrota terminal – ni mucho menos-, sino como el banco de pruebas definitivo. Sánchez y sus asesores —así como los que operan desde el exterior— han extraído una conclusión que hiela la sangre a la alternativa social: hay partido para 2027. Pueden ganar las elecciones.

La estrategia está en marcha. Mientras el PP de Feijóo se regocija en una victoria amarga sin mayoría absoluta, el sanchismo ha utilizado estas autonómicas para hacer el «engrase» de su maquinaria. No se trata solo de votos, sino de testar la capacidad de resistencia de un bloque que, a pesar del desgaste, mantiene sus constantes vitales lo suficientemente altas como para soñar con una nueva carambola nacional. El que el 23% de los electores andaluces – 1 de cada 4 votantes- les haya votado es un síntoma claro de pueden ganar.

El vaticinio del gurú Iván Redondo: «Sánchez puede volver a ganar»

El PSOE acaba de perder en Andalucía. María Jesús Montero, la exvicepresidenta y mano derecha de Pedro Sánchez hasta hace unas semanas, ha llevado a los socialistas a solo 28 escaños y al 22,7% de los votos. A simple vista, el dato es mediocre, pero en política lo que importa es la tendencia y la capacidad de aguantar el golpe sin romperse.

Y en medio de esta derrota, apareció Iván Redondo, el que fuera gurú electoral de Pedro Sánchez y artífice de algunas de sus mayores hazañas políticas, con un vaticinio: el actual inquilino de La Moncloa puede volver a ganar las elecciones generales. «Pedro Sánchez puede volver a ganar las elecciones». «Se pueden ganar las elecciones generales y gobernar cuatro años más». Estas palabras no son un brindis al sol, sino una advertencia técnica basada en los flujos de movilización detectados en el sur.

Esta tesis sostiene que el sanchismo no es un fenómeno agotado, sino una estructura resiliente que sabe convertir las derrotas territoriales en combustible para la confrontación nacional. Redondo, que abandonó La Moncloa en 2021 entre rumores de discrepancias estratégicas, ha mantenido en los últimos tiempos una relación agridulce con el sanchismo. Sin embargo, en el especial de ‘Al Rojo Vivo‘ (laSexta), y recoge Periodista Digital, el exasesor ha insistido en que las generales están más que abiertas y que la izquierda puede ganar.

La estrategia de la resistencia y el factor Montero

El análisis que manejan en los laboratorios de la izquierda se centra en un dato que ha pasado desapercibido para los analistas de la derecha, obnubilados por la caída de escaños de «Marisu». La clave no es cuántos diputados se pierden en el Parlamento Andaluz, sino cuánta gente se ha logrado llevar a las urnas bajo una presión mediática y judicial asfixiante.

Según el análisis de Iván Redondo, Sánchez agotará la legislatura (hasta 2027) y aún tiene margen para remontar: «Un dato que no ha salido en toda la noche y según me dicen, en la industria de actualidad no lo ha dicho nadie. Ha subido a 60.000 votos María Jesús Montero teniendo un resultado malo. Por supuesto, a mí me ha gustado que acepten el resultado y me han gustado las intervenciones del partido socialista. Si existe una cosa, que ha salido después en las fuentes que he escuchado, pero que no lo digan ellos. No han hablado de que han roto la mayoría absoluta en ningún momento en las intervenciones. Voy a que lo fácil hubiese sido comparecer y decir lo que todo el mundo ha visto que es evidente, un objetivo que parecía improbable y que se ha logrado.»

Y concluye Redondo, «En mi opinión, el cuadro del PSOE es, y la militancia socialista lo sabe, sí se puede y puede ganar las próximas elecciones generales y puede gobernar cuatro años más. Y hoy la izquierda ha mostrado una parte del camino.»

Los fieles de Sánchez

Sánchez no busca convencer a los convencidos, sino mantener la movilización de su bloque para que, cuando llegue 2027, el miedo a la «derecha». El hecho de que el PP se haya visto forzado a pactar con Vox en tres comunidades autónomas, sumado a la creciente posibilidad de que este escenario se replique en Andalucía, le sirve en bandeja a Sánchez el relato del ‘miedo a la derecha’. Esta dependencia de los populares permite al presidente movilizar a su electorado y presentarse como el único dique de contención frente a los gobiernos de coalición de la «ultraderecha».

Un enemigo que no se rinde

Andalucía ha demostrado que el Partido Popular de Moreno Bonilla es una fuerza globalista que, por su propia naturaleza, es incapaz de asestar un golpe mortal al socialismo. Al no arrasar y quedarse en manos de Vox, ha dado a Sánchez el argumento perfecto para su supervivencia.

El sanchismo está usando estas derrotas parciales para purgar sus listas, ajustar sus mensajes y preparar el terreno para 2027. Como bien señala Redondo, la izquierda ha visto «una parte del camino». Ese camino pasa por resistir, movilizar y esperar a que la derecha se desgaste en las contradicciones de su propia gestión.

Para España, esto significa que el asalto a las instituciones y la ingeniería social no van a detenerse. Sánchez ha entendido que puede gobernar menos territorio pero seguir mandando en el Estado.

El 17-M no fue el fin del sanchismo; fue el comienzo de su campaña de reelección para 2027. La militancia ya tiene el mantra: «sí se puede y puede ganar las próximas elecciones generales y puede gobernar cuatro años más». La batalla cultural no ha hecho más que endurecerse.

Las 10 mentiras más claras de Pedro Sánchez

Ahora que el partido de Pedro Sánchez, el PSOE, ha sufrido la derrota mas bochornosa en Andalucía, es bueno recordar la cantidad de mentiras que ha dejado para la historia. Hoy en mi post recuerdo tan solo de 10.

1. «Jamás pactaré con independentistas» En 2016 publicó en Twitter: «Aquellos que decían que iba a pactar con los independentistas con tal de ser presidente, ahora callan.» Llegó al poder con los votos de ERC, PDeCAT, PNV y Bildu. Ha gobernado toda su etapa apoyado en independentistas. La frase sigue en internet.

2. «Nunca aprobaré una amnistía a los golpistas» En 2014 rechazaba los indultos entre políticos. En 2021 liberó a los condenados por el procés, asegurando que lo hacía por el bien del país. En 2024 aprobó la ley de amnistía completa. Tres pasos, misma dirección: la contraria a lo prometido.

3. «Traeré a Puigdemont para que rinda cuentas ante la Justicia» Lo prometió en el debate electoral de 2019, culpando al PP de haberle dejado escapar. Resultado: aprobó su amnistía, Puigdemont regresó en agosto de 2024 rodeado de seguidores y desapareció de nuevo. Los Mossos no actuaron.

4. «La inflación está al 2%» En febrero de 2022 aseguró que la inflación estaba en el 2%. Los datos oficiales del INE marcaban el 7,6%. Un error de más de cinco puntos porcentuales que no es un desliz sino una falsedad ante el Congreso.

5. «Acabaré con los decretos-ley: Rajoy ha menospreciado al Parlamento» Pedro Sánchez reprochó a Mariano Rajoy su abuso en la firma de reales decretos-ley en 2015, afirmando que había «menospreciado al Parlamento, a sus procedimientos y a sus normas.» Ha acabado siendo el presidente que más decretos-ley ha firmado en la historia de la democracia española: 168, más que González en 13 años.

6. «Acabaré con los aforamientos en 60 días» En 2018 prometió que en sus primeros 100 días de Gobierno impulsaría una reforma constitucional para acabar con los aforamientos en 60 días. Siete años y tres legislaturas después, los aforamientos siguen exactamente igual.

7. «No dormiré tranquilo si Unidas Podemos gobierna» Frase textual de Sánchez en campaña electoral. Meses después formó Gobierno de coalición con Unidas Podemos, nombrando a Pablo Iglesias vicepresidente segundo y dándole el control de varios ministerios.

8. «No habrá cortes de luz ni escenas apocalípticas» En septiembre de 2022 aseguró ante el Senado que los ciudadanos podían estar tranquilos y que no habría situaciones que «evocan la bancada de la derecha». En octubre del mismo año repitió que «a ningún hogar español le va a faltar energía». El 28 de abril de 2025 España sufrió el mayor apagón eléctrico de su historia. El propio Sánchez lo describió como «escenas apocalípticas».

9. «La tesis doctoral es mía y es original» Varios medios acusaron a Sánchez de plagio y falta de originalidad en su tesis doctoral, señalando que habría copiado contenidos de trabajos anteriores de otros autores sin citarlos, haciéndolos pasar por propios. El escándalo nunca fue investigado judicialmente, pero la Universidad Rey Juan Carlos retiró varios títulos en ese mismo periodo por casos similares.

10. «Vengo a regenerar la democracia y combatir la corrupción» El argumento central de su moción de censura en 2018. Desde que Pedro Sánchez llegó al poder, el manual de instrucciones de su Gobierno parece escrito para ser reescrito: promesas que se esfuman, principios tan flexibles como sus alianzas y una relación con la verdad tan ambigua como conveniente. Su entorno más cercano acumula imputados: Tito Berni, Santos Cerdán, Ábalos, Koldo, Leire Díez. Su esposa está procesada por cinco delitos. Su hermano va a juicio. El Fiscal General que nombró fue condenado por el Supremo. La «regeneración» ha producido el Gobierno con más causas judiciales abiertas en su entorno desde la Transición.


La regla que lo explica todo

En la Moncloa de Sánchez, la mentira se disfraza de rectificación, el compromiso dura lo que tarda en cambiar el viento político, y cada línea roja acaba convertida en simple sugerencia.

La democracia española se hunde…

La Democracia en España se va apagando poco a poco. El año 1978 queda lejos y su espiritu de reconciliación va despareciendo. Con la llegada al poder de la extrema izquierda todo se ha torcido. La ética y los valores que nos dimos nada tienen que ver con la realidad actual. En este post reflejo no opiniones, sino realidades contrastables..


1. El origen ilegítimo del poder

Pedro Sánchez llegó a la Secretaría General del PSOE mediante un proceso cuya limpieza ha quedado en entredicho tras los vídeos publicados por The Objective. Nunca ganó unas elecciones generales. Accedió a La Moncloa a través de una moción de censura presentada bajo el estandarte de la «regeneración moral», apoyado por la ultraizquierda, independentistas y el brazo político de ETA. Lo que vino después desmintió el argumento de partida. La regeneración se convirtió en corrupción.

2. El blanqueo del terrorismo y el entorno corrupto

Para mantenerse en el poder, Sánchez ha normalizado a Bildu como interlocutor ordinario, ha liberado a presos con condenas de hasta 400 años y ha tolerado actos públicos de exaltación del terrorismo. Ha negociado con Bildu en Navarra para que María Chivite pudiera gobernar. ETA ha pasado, en el relato oficial, de banda terrorista a «movimiento democrático»

El núcleo más cercano al presidente acumula imputaciones: Tito Berni, Santos Cerdán, José Luis Ábalos, Víctor de Aldama, Koldo García Izaguirre, Leire Díez… Un presidente que elige a ese equipo, o no lo conocía, o lo toleraba. En cualquier caso, Sánchez tiene que ser el responsable de esa selección. En una empresa priva hubiera sido despedido «ipso facto».

4. La amnistía a los golpistas

Sánchez y varios de sus ministros declararon públicamente, antes de llegar al poder, que una amnistía a los líderes del procés era inconstitucional. Una vez instalados en La Moncloa y necesitados de los votos de Puigdemont, la amnistía se aprobó. El mismo hombre que prometió traer al expresidente catalán ante la justicia acabó firmando su exoneración.

5. La toma de las instituciones

Sánchez nombró a su amigo Cándido Conde-Pumpido presidente del Tribunal Constitucional, quien inmediatamente exculpó a los condenados por los ERE de Andalucía tras más de diez sentencias condenatorias. La Fiscalía General ha sido ocupada sucesivamente por Dolores Delgado —exministra suya—, Álvaro García Ortiz —condenado por el Supremo por revelar secretos— y Teresa Peramato, en el ojo del huracán político y judicial en 2026.

El CIS de Tezanos hace tiempo que dejó de ser una encuesta para convertirse en un instrumento de propaganda. Correos, Telefónica, Indra, RTVE, el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal de Cuentas, la CNMV… El perímetro de control se ha ido ensanchando legislatura tras legislatura, hasta limites insospechados.

6. El cambio del censo electoral

La regularización extraordinaria de entre 500.000 y 1.200.000 inmigrantes irregulares, sumada a la Ley de Nietos que ha concedido la nacionalidad a casi 900.000 descendientes de españoles en América Latina, supone una transformación del electorado potencial sin precedentes en la democracia española. Los documentos sobre la regularización han sido clasificados como secreto de Estado. El Gobierno no exige certificado de antecedentes penales e incluso nacionaliza a los que cumplen condenas en las cárceles. La Comisión Europea ha puesto el grito en el cielo y advierte de los riesgos. Y lo peor de todo, es que está tratando a los inmigrantes como si fueran mascotas (colas interminables, improvisaciones constantes, falta de funcionarios, desinformación…)

7. Correos y el voto por correo

La empresa pública que gestiona el voto por correo está presidida por Pedro Saura García, exsecretario general del PSOE en Murcia y exsecretario de Estado en el propio Gobierno de Sánchez. Por sus instalaciones pasó también Leire Díez, la «fontanera» del partido, hoy investigada por tráfico de influencias. El pucherazo interno de Sanchez en el Congreso del PSOE que le llevó a la secretaría general, hace la pregunta inevitable: ¿Qué garantías ofrece este organismo público? ¿Es seguro el voto por correo?

8. El asalto a la Constitución

El 19 de marzo de 2020, con los votos de PSOE y Unidas Podemos, la Mesa del Congreso dio el «cerrojazo» al Parlamento durante la pandemia. El Tribunal Constitucional (entonces no estaba Cándido Conde-Pumpido) lo declaró inconstitucional: «ningún estado de alarma puede interrumpir el funcionamiento de los poderes del Estado«.

También fue declarado inconstitucional el nombramiento de Pablo Iglesias al frente de la comisión que supervisa el CNI, colado dentro de un decreto de medidas económicas contra el Covid. Dos inconstitucionalidades en una sola legislatura por saltarse el procedimiento en asuntos que nada tenían de urgente ni extraordinario.

Esto convierte a Pedro Sánchez en el único Presidente de la Transición que se ha saltado la Constitución en beneficio propio.

9. Los 168 decretos-ley y los decretos ómnibus

La Carta Magna reserva el decreto-ley para casos de «extraordinaria y urgente necesidad». Sánchez ha aprobado 168 en menos de ocho años, más que ningún otro presidente en la historia de la democracia española, más que Felipe González en trece años de gobierno. Los decretos ómnibus mezclan la subida de pensiones con medidas polémicas en un único paquete para forzar a la oposición a votar en bloque. El Congreso los ha rechazado dos años seguidos. Cuando no tiene mayorías, gobierna por decreto. Cuando el Congreso le controla, acusa a la oposición de quitarle las pensiones a los jubilados.

10. Los ataques a la Justicia

«Hay jueces haciendo política y políticos que tratan de hacer justicia.» Así resumió Sánchez, en Televisión Española, su relación con el poder judicial. Las asociaciones de jueces, incluyendo las progresistas, le respondieron comparándole con Donald Trump. Mientras tanto, su esposa Begoña Gómez está procesada por cinco delitos que podrían suponer hasta 17 años de cárcel, y su hermano David va a juicio por prevaricación y tráfico de influencias: la primera vez en democracia que un familiar directo de un presidente en activo es enviado a juicio por corrupción.

11. Los cinco días de retiro y el «muro»

El 24 de abril de 2024, sin precedentes en la historia democrática española, Sánchez anunció que se retiraba cinco días a reflexionar sobre si dimitía. Lo hizo para convertirse en víctima y construir el relato del acoso de la derecha. Volvió anunciando que levantaría un «muro» contra sus adversarios. Ese muro existe: cinco millones de españoles han roto relaciones familiares o de amistad por motivos políticos. El 75% de los españoles desconfía de quien piensa diferente. España es uno de los países más polarizados de Europa, y Sánchez figura como uno de sus dos principales responsables.

12. La transparencia que no existe

El Gobierno incumplió una de cada diez resoluciones del Consejo de Transparencia en 2025. Ocultó los gastos en vuelos oficiales, su agenda en India y su actuación durante la DANA de Valencia. Los documentos de la «regularización masiva de inmigrantes» llevan el sello de «secreto reservado«. Un Gobierno que se proclama el de la regeneración democrática y que ignora sistemáticamente al organismo creado para garantizar que los ciudadanos sepan qué hace con su dinero y en su nombre, es un gobierno que hace trampas para ocultar sus vicios.


Conclusión

Ninguno de estos hechos son una opinión. Son sentencias del Tribunal Constitucional, resoluciones del Consejo de Transparencia, condenas del Tribunal Supremo, datos de encuestas, cifras del BOE y declaraciones del propio presidente recogidas en hemeroteca. El debate no es si estos hechos ocurrieron. El debate es si, sumados, representan la normalidad democrática o su erosión sistemática. Esa pregunta la debe responder cada ciudadano. Pero para responderla, primero hay que conocer los hechos y desgraciadamente hay mucha gente que habla sin conocerlos.

Diez razones por las que Sánchez puede ganar de nuevo las elecciones

Copio literalmente el articulo escrito por Miguel Ángel Quintana Paz en The Objetive el 6 de mayo de 2026 porque me ha parecido muy interesante y quiero compartirlo contigo…

Tal vez haya escuchado usted la historia de aquel hombre que, hace años, se precipitó desde la azotea del Edificio España. Afirman los testigos que, durante su caída, se le oyó decir en voz alta: «De momento, todo va bien. De momento, todo va bien. De momento, todo va bien».

Muchos españoles vivimos estos años como un nefasto alargamiento de esa escena. Llevamos tres décadas en que nuestros sueldos reales apenas aumentan, pero los que mandan aseguran que todo va bien. Desde 2022 nuestro Gobierno ni siquiera aprueba sus presupuestos, así que se concentra en colonizar las instituciones; pero estas nos repiten que todo va bien. La vivienda alcanza precios inasequibles, las calles se vuelven inseguras, la clase media se pregunta quién les robó sus sueños; pero la izquierda recalca que al menos no gobierna el fascismo, así que todo va bien.

Algunos, sin embargo, no tragan con ese tonto optimismo. Y prefieren trocarlo por una fácil esperanza. Hablamos de gente que cree que todo esto terminará cuando por fin pierda las elecciones Pedro Sánchez. Nos referimos a personas convencidas de que habrá una red al fondo de este luengo descenso. Son los que confían en que pronto nos recogerá Feijóo en sus brazos, amoroso, al final de este desplome. Son los que estiman que un día desaparecerá el sanchismo y, con él, todo mal.

No está claro que esta esperanza sea mejor que el tonto optimismo de la caída. Así que en un tercer grupo, más dubitativo, estamos los que nos preguntamos otra cosa: ¿no seremos nosotros los que, con toda la aceleración que hemos ido tomando mientras caíamos, aplastaremos al frágil Feijóo, en el caso de que sea él quien nos espere, de brazos abiertos, en el suelo? Decía Chéjov que cuando se levantaba por la mañana solía sentirse optimista; pero que por la noche, al acostarse, ya se había curado. Algunos sospechamos que estamos viviendo un cierto atardecer.

Quién sabe. En todo caso, la verdad es que cunde entre muchos políticos y periodistas peperos la simple convicción de que lo que llaman «el sanchismo» está dando sus últimas bocanadas; que pronto (¡ya solo queda poco más de un año!) habrá elecciones y terminará este declive; que en breve volveremos a ser jóvenes y felices y animados como éramos en los años 90. Ante tales esperanzas, quizá venga bien recordar a Sócrates, aquel filósofo preguntón que cuestionaba las certezas de sus conciudadanos. ¿Estamos de veras tan seguros de que todo esto vaya a ser así? ¿No seremos como la lechera soñadora, que de tanto fiarse en un gran futuro derramó al final la leche que portaba?

Sócrates era un tanto pesado, y nosotros también lo seremos. Vamos a arrojar nada menos que diez sombras de duda sobre esas seguridades. No por amargarle la leche a nadie, sino para impedir que se desparrame por el suelo antes de tiempo. He aquí, pues, los diez motivos por los que, pese a las certidumbres contrarias, es posible que Pedro Sánchez gane de nuevo las próximas elecciones generales.

Primera sombra: nos han cambiado el censo

Se supone que la democracia funciona —lo dice la palabra— a partir de un demos, es decir, de un pueblo que se gobierna a sí mismo. Pero nuestra izquierda ha decidido, hace tiempo, que no le gusta mucho el pueblo español. ¡Es un pueblo que a veces se atreve a rechazarla! Por eso apenas habla de él. Y así brilla en España, como en pocos países, lo que Pierre Manent achaca a la izquierda entera: que ha olvidado a su pueblo en nombre de cualquier cosa que lo pueda sustituir.

Esto explica que nuestra izquierda lleve tiempo disolviéndonos bajo las órdenes de cualquier instancia internacional (sea la UE, sea la ONU). Y también explica que, al mismo tiempo, nos divida en pequeñas pseudonaciones: las autonomías.

A esa obsesión izquierdista de diluirnos hacia arriba o hacia abajo se ha unido de reciente otra: la de diluirnos desde dentro. El PSOE aprobó en octubre de 2022 dar la nacionalidad a más de 2,5 millones de descendientes de españoles, la mayoría de los cuales no ha pisado nunca España. Súmese a ello los 600.000 inmigrantes que, se calcula, han recibido la nacionalidad tras las últimas elecciones (a este ritmo, serán más de un millón si los próximos comicios se celebran en verano de 2027). Hablamos de más de 3,5 millones de nuevos votantes. Son un cambio de censo y, por tanto, del pueblo español.

¿Votarán esos nuevos votantes lo mejor para la nación española o solo agradecerán a la PSOE que les haya dado un bien útil pasaporte? ¿Modificarán esos votantes, convenientemente, el reparto de escaños en las provincias más disputadas? ¿Será su voto por correo decisivo, como ya lo ha sido en varias elecciones sonadas (Austria en 2016 o EE UU en 2020)? Si el PSOE ha colonizado cada vez más instituciones, ¿son las que vigilan la limpieza de las elecciones una excepción a ello, o debemos temernos disgustos ahí?

Segunda sombra: los que siempre ganan siempre votan

Hay en España amplias clases sociales —en especial los pensionistas; en general, los que dependen del sector público— que han salido bastante bien paradas de la última década. No solo ha crecido su número, sino también su poder adquisitivo. Desde 2008, la pensión media ha aumentado un 28,6%; el sueldo medio ha descendido un 2,3%; y si hablamos de los sueldos en el sector privado, su bajada ha sido aún mayor.

La consecuencia de esto es previsible: si en España solo votaran los que tienen entre 65 y 74 años, el PSOE solito obtendría 220 escaños en el Congreso; el PP se quedaría muy lejos, con 90 asientos; Vox ocuparía el tercer lugar con unos paupérrimos 16. Las cosas son del todo opuestas si solo votaran los jóvenes de 25 a 34 años, no digamos si solo votaran los menores de 24 (en ambos grupos Vox vencería las elecciones generales).

Y bien, la primera buena noticia de estos datos para el PSOE es que el grupo en el que arrasa, los pensionistas, suelen movilizarse mucho a la hora del voto: no en vano, de quien dirija el Estado dependerá la cuantía de su ingreso mensual. La segunda buena noticia para el PSOE es que aquellos que le son más hostiles (jóvenes, parados de larga duración…) suelen ser los menos tendentes a ir a votar.

Así que no nos fiemos. Las elecciones no las decidirán los más exaltados en redes sociales, sino los que un buen domingo dediquen un buen rato a acercarse al colegio electoral.

Tercera sombra: España, último bastión del progresismo radicalizado

Si uno mira al panorama internacional, es patente que vivimos un momento dulce para la derecha y agrio para la izquierda. ¿Debe llenarnos de optimismo esa corriente? ¿Sucumbirá pronto España a la misma ola que recorre el globo?

Mucho me temo que aquí nos perjudica que nuestro país se quede como uno de los estandartes últimos del progresismo en el mundo. Porque los estandartes se defienden. Y, cuando son escasos, se suelen congregar aún más fuerzas para fortificarlos.

Hemos visto hace poco los fastos de la cumbre progresista de Barcelona. También el puntual viaje que Pedro Sánchez viene efectuando año tras año, desde hace cuatro, a la China neocomunista.

No hemos visto aún, sin embargo, la financiación, los pactos, las narrativas, la vigilancia con que esas fuerzas internacionales nos inundarán. Pero pronto veremos sus efectos. Los que nos oponemos a Sánchez no lucharemos solo contra la PSOE, sino contra los izquierdistas del mundo, unidos, que combatirán con uñas y dientes (o más bien con enormes dineros y traicioneras palabras) por el refugio penúltimo que les queda aquí.

Cuarta sombra: el PSOE engulle a sus aliados

No sé si ustedes recordarán a un personaje que, hace unos diez años, amenazaba con zamparse al Partido Socialista que fundara en 1879 Pablo Iglesias Posse. Aquel personaje se llamaba de modo similar al de tal fundador: Pablo Iglesias Turrión. Hoy, él y su partido caminan por los márgenes de la irrelevancia; incluso Sumar, que quiso recibir su herencia, tiene dificultades para lograr representación.

Esa concentración del voto de izquierda en el PSOE es un activo poderoso. Tan poderoso como para que, en las encuestas, este partido resista los embates de la corrupción, del hartazgo, de sus malos resultados regionales. Aprovechar hasta el último voto de izquierdas de la provincia más remota no es baladí: recordemos que fueron solo unos pocos miles de votos en unas cuantas provincias los que otorgaron en 2023 a Sánchez el poder.

Quinta sombra: los triunfitos del PP

Recordemos ahora lo que sucedió dos meses antes de esas elecciones generales de 2023: el PP había ganado las elecciones autonómicas, como también lleva ganadas las celebradas estos últimos meses. ¿Qué pasó después, para que en menos de dos meses se quedara sin el Gobierno nacional? Muchas cosas (sobre alguna volveremos luego). Pero una de ellas es ese triunfalismo tontorrón, que llevó a Feijóo a esquivar debates, a Borja Sémper a dar saltitos en una pseudoplaya y al partido entero a perdonarle la vida al PSOE. ¿El resultado? Que el PSOE tiene la fea costumbre de seguir vivo si le perdonas la vida. Y vaya si sobrevivió.

Cierto ambiente similar se respira ahora. ¿Cuáles son las propuestas ilusionantes del PP, más allá de dejar que pase el tiempo? ¿De verdad es su futuro triunfo una fruta madura, que basta con sentarse a esperar que caiga? ¿Y si antes llega un pájaro que se la lleva? Pájaros de mal agüero no faltan, y en este artículo ya llevamos contada la mitad.

Sexta sombra: la falta de fuelle del PP

En junio de 2023 el Partido Popular obtuvo un 33,1 % de los votos. La media de las últimas diez encuestas publicadas en España —sin contar la del CIS, por su colonizado sesgo— le da hoy en día un porcentaje de 31,8 %. (Las tres más recientes le dan aún menos: 31,5 %). Es decir, el PP pierde apoyos sin estar gobernando y pese a que el PSOE lo hace como lo hace. No parecen datos como para que Borja Sémper vuelva a dar saltitos en la pseudoplaya de aquel «verano azul”.

Si el PP no ilusiona cuando nos desayunamos con Koldo García y cenamos con José Luis Ábalos, tras un tentempié de, pongamos, Begoña Gómez, ¿qué hará cuando estos casos vayan olvidándose? ¿Se acordará la gente de la aún más remota «amnistía»? ¿O del 55% de nuevos fondos que se lleva a Cataluña la nueva financiación autonómica, que para entonces ya serán viejos fondos de una vieja financiación?

Un PP que se arrastra a duras penas para repetir los resultados de 2023 no debería regocijarse en el triunfalismo que señalamos antes. De hecho, debería espabilar.

Séptima sombra: el perro del hortelano pepero

Esta incapacidad de los populares para crecer no sería demasiado grave a la hora de derrotar a Sánchez si aceptaran que la otra fuerza opositora, Vox, recoge el descontento que ellos no atraen. De hecho, las elecciones autonómicas recientes han mostrado que la suma del PP y Vox alcanza resultados poco habituales para la no izquierda: más del 50% de los sufragios. Varias encuestas nacionales arrojan una cifra similar.

Sin embargo, la estrategia del PP se convierte aquí, de nuevo, en algo paradójico: aunque sabe que no podrá gobernar sin Vox, aunque de hecho va a gobernar con Vox en las regiones citadas, a la vez alimenta, a través de sus terminales mediáticas, la idea de que Vox es algo pavoroso, inhumano, antidemocrático, a lo cual nadie respetable se debería acercar.

¿Cuál es el resultado de estos cuentos? Que el PP logra frenar el ascenso de Vox, pero no recupera nada de lo que a este le quita (lo hemos visto en la sexta sombra). ¿Qué predicción cabe entonces? La misma que ya se dio en julio de 2023. Que al coincidir con Sánchez en que sería horroroso que Vox gobernara, los medios afines al PP legitiman a Sánchez: ayudan a presentarlo como el único dique contra la ola fascista. Es decir, al final el PP colabora con el principal discurso del PSOE. Y esto tiene un nombre ya sabido: PSOE state of mind. Y un resultado ya conocido: que al final gana ese PSOE.

Octava sombra: los exhibicionistas en torno a Vox

Vivimos tiempos de exhibicionismo moral: mucha gente quiere dejarnos claro que son excelentes personas, mientras que los demás no lo somos. Las redes sociales y el movimiento woke alimentaron este moralismo la década pasada; más de reciente, parece que una parte de la nueva derecha ha contraído igual dolencia. Hoy cabe leer a iluminados que exigen pureza absoluta por doquier.

La blancura inmaculada resulta oportuna para una muda o un cuadro de Malévich; pero en política, ese purismo doctrinario casa mal con la eficacia en el mundo real. Animados por una probable llegada de Vox al gobierno, muchos apoyos (o presuntos apoyos) de este partido empiezan a exigirle un programa de máximos: que reduzca el aborto a cero desde el primer día, que rehaga la Constitución a la jornada siguiente, que expulse a millones de inmigrantes como mucho cuatro o cinco días después.

Es poco probable que estas personas anden de veras preocupadas por resolver los problemas que agitan en el aire: quien de veras quiere arreglar cosas sabe de sobra que el gradualismo es su aliado; quien solo quiere presumir de puro, elige el maximalismo en su lugar. Pero quizá estos exhibicionistas convenzan a algunos de que no merece la pena votar contra Sánchez, si la alternativa no es el Paraíso en la tierra. Los medios izquierdistas conocen esta brecha: por eso no es raro que se publicite en ellos a estos nuevos Savonarolas.

Para no caer en sus redes, basta recordar lo que ya apuntó Shakespeare en El rey Learstriving to better, oft we mar what’s well. O, como decimos en castizo, lo perfecto es enemigo de lo bueno. Y los perfeccionistas, enemigos de quienes bregan día a día por mejorar.

Novena sombra: Sánchez, o cómo perder para ganar

Pedro Sánchez tiene un truco que sus adversarios subestiman una vez tras otra: presentarse como perdedor. Lo hizo dentro del PSOE y le funcionó. Lo hizo en 2023 y sucedió de nuevo. Lo hará otra vez en las próximas elecciones: al dejar que todos creamos que ya está amortizado, conseguirá que la campaña gire en torno al PP y Vox, al tiempo que los gravísimos males que su Gobierno ha cometido quedarán en segundo o tercer plano.

Y así todos miraremos al PP y sus propuestas poco ilusionantes —esas que no le permiten crecer ahora—. Mientras que Vox será pintado, por el establishment mediático entero (incluido el pepero), como una reencarnación de Hitler, Trump y Satán a la vez. En ese escenario, Sánchez no necesita ganar la partida: le basta con que sus rivales la pierdan. Y, como en 2023, puede ocurrir.

Décima sombra: los cargos de Vox

Por último, también Vox puede contribuir a la victoria de Sánchez. Pero no por lo que casi todos los medios de comunicación pregonan. Es decir, no por atreverse a ser distinto al PP.

Vox puede desinflar su alternativa si comete errores como los que ya cometió la última vez que accediera a gobiernos autonómicos. Tomemos el caso más significativo, aquel gobierno en que permaneció más de dos años: el de Castilla y León. ¿Alguien recuerda —aparte de sus exabruptos en redes sociales— qué legado dejó su vicepresidente, Juan García-Gallardo, en esa comunidad autónoma? ¿Alguien vio alguna batalla cultural por aquellas tierras, siendo como era su consejero de Cultura elegido por Vox?

La incompetencia de estos altos cargos, su nula acción política, castigó al partido: tras los buenos resultados de 2019 y 2022, después de año y pico de cogobierno, Vox se desplomó cuatro puntos en 2023. Bien es verdad que, con el tiempo, parece que el elector ha perdonado esos errores. Y ahora las cifras superan incluso las de 2022.

Pero no siempre se le perdonará a uno haber seleccionado mal a sus representantes. Quien aspire a oponerse a Sánchez no puede volver a cometer ese fallo. Porque no solo al caer del Edificio España puede uno autoconvencerse de que «de momento, todo va bien». También al subir disparado uno puede olvidar que existe el suelo. Y más vale que nos lo recuerde algún amigo, en vez de que lo haga algún trompazo final.

Carta abierta a Juan García Gallardo

Querido Juan,

La última vez que te vi en persona fue en Vigo, durante la campaña electoral que apoyabas con tanto entusiasmo. Lástima que Galicia aún no haya despegado como esperábamos, pero estoy seguro que pronto despertará. Recuerdo que compartimos unas cervezas con un grupo de fervientes seguidores; lo pasamos en grande. La verdad, me caíste fenomenal.

Te considero una persona de gran valía: un buen abogado y un excelente orador. Creo sinceramente que realizaste un buen trabajo durante tu etapa en Castilla y León. Además, me atraen profundamente los valores que guían tu vida personal y que tú mismo has definido como propios del humanismo cristiano. En eso, tú y yo coincidimos plenamente.

Sin embargo, me cuesta entender que, con tus convicciones —que comparto plenamente—, hayas acabado diciendo determinadas cosas en la entrevista que publicó el pasado miércoles (18 marzo 2026) el diario El Mundo, firmada por Juanma Lamet. Este periodista jamás ha tratado bien a VOX y, con esas declaraciones, le has brindado una magnífica ocasión para continuar en esa misma línea. Y no es el único que actúa así, como tú bien sabes.

Perdóname la sinceridad, pero siempre me ha gustado dar y recibir feedback, pues lo considero una herramienta magnífica para indicarle a un amigo en qué puede mejorar. A mí, francamente, me entusiasma.

En esta ocasión, permíteme decirte que tu entrevista en ese diario destila un tono de resentimiento y odio, de principio a fin. Más que una reflexión serena, parece una pieza revanchista, un ajuste de cuentas propio del ojo por ojo, diente por diente (la llamada Ley del Talión), agravado por el hecho de que te adentras sin piedad en la esfera más íntima de una persona. Da la impresión de que aún llevas dentro una herida que no ha terminado de cicatrizar.

Cuando renunciaste voluntariamente a tu vicepresidencia en la Comunidad de Castilla y León, enviaste una carta a los medios en la que entre otras muchas cosas afirmabas: “Fui educado para no caer en fanatismos ni idolatrías. También aprendí en mi casa que los conflictos era preferible resolverlos de manera pacífica y discreta, siempre que fuera posible”. Efectivamente, los conflictos deben afrontarse de manera pacífica, discreta y con educación. En esa entrevista, da la impresión de que perdiste de vista esos principios.

Como buen abogado que eres, doy por hecho que todo lo que afirmas sobre la vida de esa persona está respaldado por pruebas sólidas que permitan acreditarlo públicamente, y que no se trata solo de rumores de barra de bar.

Así mismo en tú carta, escrita el día de San Blas, afirmabas que tu decisión de renunciar al cargo que ocupabas era “independiente de la adoptada por quienes han desafiado públicamente a la dirección del partido con exhibiciones de rebelión”. Qué pronto se olvidan algunas cosas. Ahora te presentas como uno de los impulsores del manifiesto promovido precisamente por muchos de quienes tú mismo calificaste como “exhibidores de rebelión”.

Terminabas tu carta con esta confesión “lealtad y apoyo, siempre y ante todo al programa político de Vox, sin matices, que espero poder seguir contribuyendo a que triunfe, con mi humilde aportación, por el bien de España. Como ninguno somos imprescindibles, espero que el éxito electoral de Vox suceda pronto con la ayuda del resto de compañeros del partido y por el bien del conjunto de la sociedad española” En este párrafo dejabas claro algo evidente: que todos somos prescindibles. Sin embargo, parece que algunos de quienes te acompañan ahora en el manifiesto no comulgan con esa idea.

Juan, me produce una profunda tristeza ver a personas como tú, que cuando ocupabais cargos defendíais la existencia de “democracia interna” y ahora, tras abandonarlos, afirmáis exactamente lo contrario.

En ese manifiesto que promueves para reclamar un congreso extraordinario se habla de “miedo”, de que muchos en el partido callan por “miedo”. ¿Miedo a qué? En mi opinión, solo temen quienes perciben algún tipo de retribución económica. Los que, como yo, colaboramos de forma altruista no tenemos nada que temer, porque nada tenemos que perder.

Ya que sigues afiliado a VOX, te ruego que respetes a quienes continuamos con ilusión en el proyecto. En tus próximas declaraciones —que seguro las habrá—, procura ser más amable, comprensivo y conciliador.

No sé si lo sabes, pero yo colaboro con el Departamento de Formación del partido y todos mis cursos los termino con esta frase: “los tres pecados capitales del político son: la avaricia, la soberbia y la egolatría

Un fuerte abrazo y que Dios te bendiga.

Jaime Pereira García

Pozuelo de Alarcón 19 marzo 2026

Carta abierta a Iván Espinosa de los Monteros

Querido Iván,

Ahora venía dando mi habitual marcha con mis cascos puestos y he vuelto a escucharte una vez más. Esta semana ha sido un poco agobiante escuchar tantas veces el mismo tema.

Te conocí en VOX y solo puedo decirte que te aprecio, te valoro y reconozco tu valiosa aportación al partido. Incluso llegué a colaborar contigo en un “estudio de clima” a diputados del Congreso. Ahora no entiendo a donde quieres llegar con tus declaraciones en tantos medios de comunicación. Estoy un poco perdido.

Cómo Alsina, déjame que te cuente una historia. Es muy breve. Llevaba yo once años trabajando en una importante compañía multinacional. Era alto directivo, miembro del Comité de Dirección. Once años con unos “appraisal” inmaculados. Once años en los que mi jefe cada vez me daba más responsabilidades por la confianza que tenía en mí. Pero un día, sin saber la razón, alguien le dijo que yo era muy malo y de la noche a la mañana, sin previo aviso, me despidió. Como te puedes imaginar, quedé conmocionado y enrabietado. No me lo podía creer.

A pesar de la manifiesta injusticia (según sentencia de los tribunales), jamás se me ocurrió hablar mal de la que había sido mi compañía. Aún hoy la sigo recordando como una etapa maravillosa en la que di lo mejor de mí mismo. Me fui, pues se acabó todo. ¿Podría venir a cuento hablar mal de ella todos los días? No, mi vida tenia otros alicientes y lo pasado ya era historia.

Me viene a la cabeza otra anécdota. En el Clásico entre Real Madrid y FC Barcelona del 26 de octubre de 2025. Vinícius, enfadado al ser sustituido por Rodrygo, reaccionó con muy mal gesto y se marchó directo al vestuario. Con su actitud dejó claro que no aceptaba la decisión de su entrenador, Xabi Alonso, al tiempo que despreciaba al compañero que iba a sustituirle. Un ejemplo claro de lo que no debe hacerse. En el fútbol, como en la política, los egos rompen el trabajo en equipo. Lo dijo bien Hansi Flick, entrenador del Barça: los “egos” matan el espíritu colectivo.

Vinicius se marcha «cabreado» cuando Xabi Alonso le sustituye por Rodrygo

Te cuento estas dos historias porque no hago más que oírte por todos los medios comentar lo mal que se están haciendo las cosas en VOX, al tiempo que afirmas seguir en el partido con el carné número cinco, cosa que para mucha gente es difícil de entender. Sinceramente, no comprendo tu actitud. Hablar mal de una organización de la que eres miembro, es algo que no tiene mucha explicación. Es como si en un momento de tu vida tuvieras un problema con tu mujer y lo fueras contando a todo el mundo. Los problemas de familia quedan en la familia. Los problemas de tu partido quedan en tu partido. Los trapos sucios se quedan en casa.

Además, observo que los que se consideran “famosos”, es decir los que por diferentes razones han abandonado el partido, minusvaloran a los que han entrado a sustituirlos en sus puestos, como Vinicius hizo con Rodrygo. Como si después de ellos, nadie.

Estos que yo llamo “famosos”, durante la etapa que estuvieron en el partido trabajaron mucho y bien, pero tienen que ser conscientes de que su “fama” se la deben a tres letras: VOX. No quiero poner ningún ejemplo para no ofender a nadie, pero me vienen a la cabeza nombres de personas que eran absolutamente desconocidas. Ahora dices que los nuevos son desconocidos para el gran publico.

Para algunos de estos “famosos”, mientras ocupaban un puesto en el partido había democracia interna. A partir del día del cese ya no había democracia interna. Muchos de los desaparecidos en los últimos días, en su momento criticaron a los que se habían ido antes que ellos ( «el fin del camino») . Me encantaría poner nombres y ver todo lo sucedido con cada uno, pero la prudencia y el respeto personal me lo impiden.

Yo me fui, o mejor dicho me fueron, de aquella multinacional y para mi se acabó. Se borró todo en mi disco duro. Mi cabeza fue reseteada. El pasado solo lo quiero para los buenos recuerdos. Si uno habla demasiado de su historia de forma reiteradamente crítica y negativa, es que algo le ha quedado dentro que no ha sido capaz de superar.

Iván, si te veo por algún lugar te daré un fuerte abrazo. Me mereces todos mis respetos y estoy seguro de que, con tu think tank “Atenea”, vas a tener muchos éxitos, cosa que te deseo de todo corazón, pero te pido que, por favor, respetes a todos los que seguimos con el proyecto VOX.

Un fuerte abrazo, Jaime Pereira

Las 23 exigencias de VOX a Guardiola

1.- Defensa a ultranza de la Central Nuclear de Almaraz con la eliminación total de la ecotasa. El objetivo no es llevar Almaraz hasta 2030, el objetivo es hacerlo hasta 2050. Y hacerlo con políticas reales, no discursos vacíos como el de ayer o cartitas, a las que usted parece aficionada.

2.- Inicio inmediato, en este 2026, del proyecto de regadío de «Tierra de Barros». Compromiso de financiación plurianual específica de la Junta de Extremadura. Para nosotros, un proyecto estratégico de transformación y modernización agraria, al que usted ayer no le dedicó una sola palabra, demostrando lo que le importan los agricultores extremeños, lo que le importa Tierra de Barros.

3.- Oposición frontal y compromiso de NO aprobar ninguna medida que perjudique al sector primario extremeño, y protegerlo económica, política y jurídicamente de las imposiciones de Bruselas y del Pacto Verde Europeo. Sí, usted ayer lo mencionó así de pasada, como quien no quiere la cosa, eso no nos vale, eso no vale a los agricultores y ganaderos extremeños. Queremos un compromiso real.

4.- Plan regional de regadíos y de eficiencia del agua. Plan de modernización y mejora de canales e infraestructuras hidráulicas. Plan de modernización de caminos rurales. Todo ello obviado por completo en su discurso.

5.- Simplificación de normativa en Red Natura 2000, red de espacios protegidos y trámites ambientales. Revisión y reducción de las zonas ZEPA y LIC. Igual, a esto se comprometió también en el 23, y que hemos visto, cuatro retoques aquí y allá, nada significativo, nada real.

6.- Oposición frontal y total al acuerdo de Mercosur, y a quienes lo impulsan, protegen y defienden. Aquí ni una palabra, porque claro, luego toca votarlo en el parlamento europeo y ya sabemos con quienes votan allí.

7.- Dotación presupuestaria adicional de 500 millones anuales para la Consejería de Salud en los presupuestos de 2026 y consolidación en los siguientes.

8.- Plan cuatrienal de contratación de 1200 enfermeras, aparte de la tasa de reposición, para intentar paliar el déficit estructural que tiene nuestra región con respecto a la media nacional. Compromisos concretos, no discurso triunfalista sin nada detrás.

9.- Progresiva homologación e inclusión de psicólogos, enfermeros y fisioterapeutas del SEPAD en el SES. De las pocas cosas que concretó usted ayer, veremos si es verdad, quizás que se lo llevemos exigiendo desde el principio haya tenido algo que ver.

10.- Liberación de suelo no protegido y agilización de transformación urbanística y modificación de la ley 11/2018. Revisión y reducción de cargas urbanísticas y fiscales asociadas al proceso edificatorio.

Óscar Fernández, portavoz parlamentario de VOX en Extremadura

11.- Construcción de 3500 viviendas protegidas a lo largo de la legislatura. «Porque está muy bien prometer viviendas, pero sin una liberación del suelo, sin las políticas regulatorias adecuadas todo queda en humo».

12.- Deducción autonómica para jóvenes por adquisición de vivienda, así como impulso al alquiler estable mediante incentivos fiscales.

13.- Prioridad nacional para españoles en ayudas sociales, vivienda, programas de empleo y formación. Todas las normas y medidas se analizarán para incorporar prioridad nacional allí donde pueda implementarse. No podemos seguir permitiendo que los extranjeros vayan por delante nuestra en nuestra propia tierra, y no, señora Guardiola, Extremadura no necesita más inmigrantes, Extremadura necesita que nuestros jóvenes no se marchen, Extremadura necesita más extremeños.

14.- Declaración como «Bien de Interés Cultural» a la «Cruz de los Caídos» de Cáceres.

15.- Ampliación de zonas educativas para mayor capacidad de elección. Climatización de todos los centros de enseñanza dependientes de la Junta de Extremadura.

16.- Oposición por todos los medios legales, jurídicos y políticos a cualquier reparto de inmigrantes ilegales mayores o menores de edad en Extremadura. Realización de pruebas de edad a todos los «MENAS» en Extremadura. Auditoría y eliminación de todos los gastos vinculados a inmigración ilegal.

17.- La mayor rebaja fiscal acometida en Extremadura.

18.- Ayudas a la natalidad y a la familia. Ayudas por nacimiento y adopción para todas las familias extremeñas independientemente del municipio donde vivan. Ayudas reales, concretas, contantes y sonantes.

19.- Derogación o reforma de todas las leyes de Adoctrinamiento ideológico y contrarias a la libertad.

20.- Eliminación de todas las subvenciones que excedan el mínimo legal vigente para sindicatos, patronales y entidades privadas sin utilidad pública acreditada. Eliminación total de subvenciones a ONGs que promuevan la inmigración ilegal y agendas ideológicas, así como a las pertenecientes a la ideología ecologista radical.

21.- Eliminación de las subvenciones a la Cooperación Internacional como paso previo a la eliminación de la «Agencia Extremeña de Cooperación Internacional». Hay que acabar con todos los chiringuitos de una vez, usted ya se comprometió a ello en el 2023 y no tocó absolutamente nada.

22.- Eliminación inmediata del registro de objetores de conciencia para los sanitarios que se opongan a practicar abortos. No más listas negras en la sanidad extremeña, compromiso real con la defensa de la vida.

23.- Reducción del número de diputados en la asamblea de Extremadura.

¿Qué está pasando en VOX?

Desde mi punto de vista, no está ocurriendo nada fuera de lo común. Todo parece bastante normal. VOX atraviesa un momento dulce, muy activo en las campañas electorales, y eso incomoda a muchos. De ahí que sus detractores hayan reactivado la campaña de «Todos contra VOX«

Apenas existe algún medio que publique algo positivo sobre el partido. Todo se presenta en clave negativa. Algunos incluso llegan a decir que prefieren a terroristas o golpistas antes que al partido verde. Así están las cosas.

Ahora los dos temas de moda son las negociaciones con el PP en Extremadura y Aragón, y la lista de afiliados “famosos” que han abandonado la formación.

NEGOCIACIONES

Buena parte del electorado del PP —y muchos medios— exculpan al propio PP y atribuyen a VOX toda la responsabilidad por no haber alcanzado todavía acuerdos en esas comunidades. Se olvidan de algo esencial: negociar siempre es cosa de dos.

En mi opinión, el partido de la Calle Génova no ha comenzado con buen pie. Reclama “responsabilidad” a VOX como si en la formación de Abascal nadie la tuviera. Y lo hace publicando un decálogo esperpéntico que exige a VOX respetar la Constitución y la legalidad vigente. ¿No te parece un insulto?

Feijóo ha afirmado que VOX se presenta para no gobernar y bloquear a quien gane. Aznar, por su parte, ha llegado a decir en El Mundo que VOX está negociando con Moncloa. Estas declaraciones reflejan claramente la deriva que atraviesa el Partido Popular.

Para colmo, el PP pretende que VOX acepte “a ciegas” los presupuestos para los próximos cuatro años. ¿No parece una tomadura de pelo, sobre todo teniendo en cuenta que no cumplió lo pactado en la legislatura pasada?

DECISIONES Y CESES

Muchas de las personas que han pasado por VOX y hoy han salido del partido eran perfectos desconocidos antes de su entrada, y su notoriedad se debió, precisamente, a la plataforma que el partido les ofreció. Es cierto que trabajaron con esfuerzo, pero VOX no se dedica a hablar mal de ellos tras su marcha, algo que no siempre ocurre en sentido contrario. Cuando uno se va, se va. Hay que hacerlo sin resentimiento: lo pasado, pasado está.

También resulta curioso que algunos cuestionen la valía de quienes llegan a ocupar los puestos que dejaron los «famosos». Nada más lejos de la realidad. Las nuevas incorporaciones aportan energía, frescura y ganas de hacerlo bien. Además, la renovación es una herramienta eficaz para mantener viva a cualquier organización.

Me viene a la cabeza el Clásico entre Real Madrid y FC Barcelona del 26 de octubre de 2025. Vinícius, enfadado al ser sustituido por Rodrygo, reaccionó con mal gesto y se marchó directo al vestuario. Con ello mostró desprecio tanto hacia la decisión de su entrenador, Xabi Alonso, como hacia su compañero. Un ejemplo claro de lo que no debe hacerse. En el fútbol, como en la política, los egos rompen el trabajo en equipo. Lo dijo bien Hansi Flick, entrenador del Barça: los “egos” matan el espíritu colectivo.

En definitiva, hay que centrarse en lo que de verdad importa: los problemas reales del ciudadano. Dejemos los mantras a un lado. La negociación es cosa de dos. Las salidas y los ceses también. Menos egos y más humildad. Punto y final.