El 17-M no fue el fin del sanchismo; fue el comienzo de su campaña de reelección para 2027
La jornada electoral en Andalucía ha dejado una primera lectura para el gran público: la victoria de la derecha globalista de Juan Manuel Moreno Bonilla. Sin embargo, bajo el capó de la ingeniería política de Moncloa, los resultados del 17-M no se leen como una derrota terminal – ni mucho menos-, sino como el banco de pruebas definitivo. Sánchez y sus asesores —así como los que operan desde el exterior— han extraído una conclusión que hiela la sangre a la alternativa social: hay partido para 2027. Pueden ganar las elecciones.
La estrategia está en marcha. Mientras el PP de Feijóo se regocija en una victoria amarga sin mayoría absoluta, el sanchismo ha utilizado estas autonómicas para hacer el «engrase» de su maquinaria. No se trata solo de votos, sino de testar la capacidad de resistencia de un bloque que, a pesar del desgaste, mantiene sus constantes vitales lo suficientemente altas como para soñar con una nueva carambola nacional. El que el 23% de los electores andaluces – 1 de cada 4 votantes- les haya votado es un síntoma claro de pueden ganar.
El vaticinio del gurú Iván Redondo: «Sánchez puede volver a ganar»
El PSOE acaba de perder en Andalucía. María Jesús Montero, la exvicepresidenta y mano derecha de Pedro Sánchez hasta hace unas semanas, ha llevado a los socialistas a solo 28 escaños y al 22,7% de los votos. A simple vista, el dato es mediocre, pero en política lo que importa es la tendencia y la capacidad de aguantar el golpe sin romperse.
Y en medio de esta derrota, apareció Iván Redondo, el que fuera gurú electoral de Pedro Sánchez y artífice de algunas de sus mayores hazañas políticas, con un vaticinio: el actual inquilino de La Moncloa puede volver a ganar las elecciones generales. «Pedro Sánchez puede volver a ganar las elecciones». «Se pueden ganar las elecciones generales y gobernar cuatro años más». Estas palabras no son un brindis al sol, sino una advertencia técnica basada en los flujos de movilización detectados en el sur.
Esta tesis sostiene que el sanchismo no es un fenómeno agotado, sino una estructura resiliente que sabe convertir las derrotas territoriales en combustible para la confrontación nacional. Redondo, que abandonó La Moncloa en 2021 entre rumores de discrepancias estratégicas, ha mantenido en los últimos tiempos una relación agridulce con el sanchismo. Sin embargo, en el especial de ‘Al Rojo Vivo‘ (laSexta), y recoge Periodista Digital, el exasesor ha insistido en que las generales están más que abiertas y que la izquierda puede ganar.

La estrategia de la resistencia y el factor Montero
El análisis que manejan en los laboratorios de la izquierda se centra en un dato que ha pasado desapercibido para los analistas de la derecha, obnubilados por la caída de escaños de «Marisu». La clave no es cuántos diputados se pierden en el Parlamento Andaluz, sino cuánta gente se ha logrado llevar a las urnas bajo una presión mediática y judicial asfixiante.
Según el análisis de Iván Redondo, Sánchez agotará la legislatura (hasta 2027) y aún tiene margen para remontar: «Un dato que no ha salido en toda la noche y según me dicen, en la industria de actualidad no lo ha dicho nadie. Ha subido a 60.000 votos María Jesús Montero teniendo un resultado malo. Por supuesto, a mí me ha gustado que acepten el resultado y me han gustado las intervenciones del partido socialista. Si existe una cosa, que ha salido después en las fuentes que he escuchado, pero que no lo digan ellos. No han hablado de que han roto la mayoría absoluta en ningún momento en las intervenciones. Voy a que lo fácil hubiese sido comparecer y decir lo que todo el mundo ha visto que es evidente, un objetivo que parecía improbable y que se ha logrado.»
Y concluye Redondo, «En mi opinión, el cuadro del PSOE es, y la militancia socialista lo sabe, sí se puede y puede ganar las próximas elecciones generales y puede gobernar cuatro años más. Y hoy la izquierda ha mostrado una parte del camino.»
Los fieles de Sánchez
Sánchez no busca convencer a los convencidos, sino mantener la movilización de su bloque para que, cuando llegue 2027, el miedo a la «derecha». El hecho de que el PP se haya visto forzado a pactar con Vox en tres comunidades autónomas, sumado a la creciente posibilidad de que este escenario se replique en Andalucía, le sirve en bandeja a Sánchez el relato del ‘miedo a la derecha’. Esta dependencia de los populares permite al presidente movilizar a su electorado y presentarse como el único dique de contención frente a los gobiernos de coalición de la «ultraderecha».
Un enemigo que no se rinde
Andalucía ha demostrado que el Partido Popular de Moreno Bonilla es una fuerza globalista que, por su propia naturaleza, es incapaz de asestar un golpe mortal al socialismo. Al no arrasar y quedarse en manos de Vox, ha dado a Sánchez el argumento perfecto para su supervivencia.
El sanchismo está usando estas derrotas parciales para purgar sus listas, ajustar sus mensajes y preparar el terreno para 2027. Como bien señala Redondo, la izquierda ha visto «una parte del camino». Ese camino pasa por resistir, movilizar y esperar a que la derecha se desgaste en las contradicciones de su propia gestión.
Para España, esto significa que el asalto a las instituciones y la ingeniería social no van a detenerse. Sánchez ha entendido que puede gobernar menos territorio pero seguir mandando en el Estado.
El 17-M no fue el fin del sanchismo; fue el comienzo de su campaña de reelección para 2027. La militancia ya tiene el mantra: «sí se puede y puede ganar las próximas elecciones generales y puede gobernar cuatro años más». La batalla cultural no ha hecho más que endurecerse.