Spanish graffiti saying 'No confíes en extraños en la calle' on a cracked wall

No confíes en extraños en la calle

En la sociedad en la que vivimos es imprescindible estar muy alerta. Hay demasiadas personas dispuestas a arruinarte el día. Quiero contar lo que me sucedió el pasado viernes, 5 de junio de 2026.

Como parte de mi rutina diaria, salí a caminar. Eran las 10:40 cuando inicié la marcha, dirigiéndome al circuito biosaludable de Pozuelo de Alarcón. Todo transcurría con normalidad: el ritmo era cada vez más ágil, el día acompañaba con sol y una temperatura agradable. Alrededor del kilómetro siete, tomé la desviación por la calle Terral para bajar por Aquilón hasta Solano. Iba con mis auriculares, escuchando música adecuada para caminar.

De repente, en el cruce de Terral con Aquilón, apareció una mujer de unos 35 o 40 años. Tenía buen aspecto, era educada y hablaba con acento extranjero, probablemente rumano. Vestía una prenda blanca, tipo camisa o suéter. Se acercó y me preguntó: “Por favor, ¿podría decirme dónde encontrar una clínica para animales?”.

Me explicó que era nueva en el barrio y que estaba cuidando a una señora mayor cuyo gato se había puesto enfermo, y necesitaba saber dónde llevarlo. Le indiqué que, bajando por la calle Aquilón, había un centro comercial donde encontraría una clínica veterinaria. Respondió algo que no entendí bien. Continué mi camino, pero observé que seguía caminando a mi ritmo.

De forma inesperada, se colocó delante de mí, me abrazó con fuerza y me dio varios besos, haciendo además una propuesta inapropiada que prefiero no detallar. En ese momento la aparté con un empujón y continué mi marcha sin mirar atrás, pensando que se trataba una “fulana” que buscaba plan.

Seguí caminando hasta casa, aún en estado de shock. Al llegar, como venía sudado, fui directamente a ducharme. Al quitarme la camiseta, me di cuenta de inmediato de que me había robado la cadena de oro con la medalla escapulario.

Sentí rabia, impotencia, frustración y desconcierto. No podía entender cómo había conseguido quitarme la cadena sin que me diera cuenta.

De toda experiencia hay que extraer una lección. Si alguien te aborda en la calle, mantén distancia y desconfía de historias que buscan generar confianza rápida. Hay mucha gente sin escrúpulos, y toda precaución es poca.

Espero que lo que me ocurrió sirva para que otros tomen medidas de prevención.

Puedes escuchar la historia en este audio:

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