Querido Gaby, he seguido paso a paso tu enfermedad qué has llevado de una manera heroica. En Instagram, muchos hemos seguido tus momentos buenos y también tus bajones, pero siempre trasmitían una paz, una serenidad y una entereza envidiable. Estoy seguro que con tus post has hecho mucho bien a tantas y tantas personas que necesitaban un mensaje, un testimonio, un animo…
Te conocí en 1993 cuando siendo yo Director de Recursos Humanos de Sanitas tuve la suerte de encontrar tu CV y de conectar contigo de forma inmediata. Venías con un reconocimiento personal y profesional de la Fundación Jimenez Diaz. Fue fácil tu contratación. Entrabas para dirigir todos los hospitales de la compañía.

Eras una persona creativa, innovadora sin prejuicios ni ataduras a la hora de dar tus opiniones. A veces no eras entendido porque los demás iban dos escalones por debajo de ti. Con tu enorme profesionalidad creaste un cuadro de médicos para los hospitales que eran la envidia de la competencia. Recuerdo como si fuera hoy el día que conseguiste el fichaje del Doctor Palacios Carvajal, ilustre traumatólogo. Te rodeaste de un equipo de muchos quilates. Eso demuestra la cualidad fundamental de tu liderazgo. Escoger un buen equipo es la clave del éxito.
Nos unían muchas cosas. En lo que respecta a la Gestión de Personas teníamos las ideas muy claras. Eso nos llevó a consensuar quien sería el Director de Recursos Humanos de los Hospitales, el gran Javier Ruiz de Azcarate. Contigo y con él, empezaron las innovaciones en los centros médicos. Formación, evaluación, comunicación, remuneración, gestión por competencias y otras muchas cosas que en esa época eran pioneras.
Además de lo profesional teníamos más cosas en común. Los dos éramos (yo aun lo sigo siendo) unos «culés». El Barcelona era nuestro equipo y además tu fuiste uno de sus directivos en una etapa muy brillante del club. He seguido todas las semanas tu columna en el El Marca, eran tus cartas a Alex, con el que ¡por fin! te habrás encontrado. El minuto de silencio el otro día en el Spotify Camp Nou fue muy especial. Mucha gente te apreciaba y te quería. En esos momentos se conoce la valía de las personas.
Cristina, tu mujer, a la que conociste en el Hospital de Sant Pau, te va a echar de menos. Ha sido tu gran compañera durante los momentos críticos, pero también en los felices. Una mujer de bandera. Ahora tus hijos Gabriel y Paola y tus nietos Clara, Gaby, Mía y Simón recogerán tu testigo para dejar el pabellón de la familia muy alto.
Gaby, gracias por tu amistad, por compartir tu conocimiento, por trasmitir optimismo, por tu buen ejemplo. Las puertas del Cielo se habrán abierto para recibirte con todos los honores. Hasta siempre.