Desde mi punto de vista, no está ocurriendo nada fuera de lo común. Todo parece bastante normal. VOX atraviesa un momento dulce, muy activo en las campañas electorales, y eso incomoda a muchos. De ahí que sus detractores hayan reactivado la campaña de «Todos contra VOX«
Apenas existe algún medio que publique algo positivo sobre el partido. Todo se presenta en clave negativa. Algunos incluso llegan a decir que prefieren a terroristas o golpistas antes que al partido verde. Así están las cosas.
Ahora los dos temas de moda son las negociaciones con el PP en Extremadura y Aragón, y la lista de afiliados “famosos” que han abandonado la formación.
NEGOCIACIONES
Buena parte del electorado del PP —y muchos medios— exculpan al propio PP y atribuyen a VOX toda la responsabilidad por no haber alcanzado todavía acuerdos en esas comunidades. Se olvidan de algo esencial: negociar siempre es cosa de dos.
En mi opinión, el partido de la Calle Génova no ha comenzado con buen pie. Reclama “responsabilidad” a VOX como si en la formación de Abascal nadie la tuviera. Y lo hace publicando un decálogo esperpéntico que exige a VOX respetar la Constitución y la legalidad vigente. ¿No te parece un insulto?
Feijóo ha afirmado que VOX se presenta para no gobernar y bloquear a quien gane. Aznar, por su parte, ha llegado a decir en El Mundo que VOX está negociando con Moncloa. Estas declaraciones reflejan claramente la deriva que atraviesa el Partido Popular.
Para colmo, el PP pretende que VOX acepte “a ciegas” los presupuestos para los próximos cuatro años. ¿No parece una tomadura de pelo, sobre todo teniendo en cuenta que no cumplió lo pactado en la legislatura pasada?

DECISIONES Y CESES
Muchas de las personas que han pasado por VOX y hoy han salido del partido eran perfectos desconocidos antes de su entrada, y su notoriedad se debió, precisamente, a la plataforma que el partido les ofreció. Es cierto que trabajaron con esfuerzo, pero VOX no se dedica a hablar mal de ellos tras su marcha, algo que no siempre ocurre en sentido contrario. Cuando uno se va, se va. Hay que hacerlo sin resentimiento: lo pasado, pasado está.
También resulta curioso que algunos cuestionen la valía de quienes llegan a ocupar los puestos que dejaron los «famosos». Nada más lejos de la realidad. Las nuevas incorporaciones aportan energía, frescura y ganas de hacerlo bien. Además, la renovación es una herramienta eficaz para mantener viva a cualquier organización.
Me viene a la cabeza el Clásico entre Real Madrid y FC Barcelona del 26 de octubre de 2025. Vinícius, enfadado al ser sustituido por Rodrygo, reaccionó con mal gesto y se marchó directo al vestuario. Con ello mostró desprecio tanto hacia la decisión de su entrenador, Xabi Alonso, como hacia su compañero. Un ejemplo claro de lo que no debe hacerse. En el fútbol, como en la política, los egos rompen el trabajo en equipo. Lo dijo bien Hansi Flick, entrenador del Barça: los “egos” matan el espíritu colectivo.
En definitiva, hay que centrarse en lo que de verdad importa: los problemas reales del ciudadano. Dejemos los mantras a un lado. La negociación es cosa de dos. Las salidas y los ceses también. Menos egos y más humildad. Punto y final.








