Querido Iván,
Ahora venía dando mi habitual marcha con mis cascos puestos y he vuelto a escucharte una vez más. Esta semana ha sido un poco agobiante escuchar tantas veces el mismo tema.
Te conocí en VOX y solo puedo decirte que te aprecio, te valoro y reconozco tu valiosa aportación al partido. Incluso llegué a colaborar contigo en un “estudio de clima” a diputados del Congreso. Ahora no entiendo a donde quieres llegar con tus declaraciones en tantos medios de comunicación. Estoy un poco perdido.
Cómo Alsina, déjame que te cuente una historia. Es muy breve. Llevaba yo once años trabajando en una importante compañía multinacional. Era alto directivo, miembro del Comité de Dirección. Once años con unos “appraisal” inmaculados. Once años en los que mi jefe cada vez me daba más responsabilidades por la confianza que tenía en mí. Pero un día, sin saber la razón, alguien le dijo que yo era muy malo y de la noche a la mañana, sin previo aviso, me despidió. Como te puedes imaginar, quedé conmocionado y enrabietado. No me lo podía creer.
A pesar de la manifiesta injusticia (según sentencia de los tribunales), jamás se me ocurrió hablar mal de la que había sido mi compañía. Aún hoy la sigo recordando como una etapa maravillosa en la que di lo mejor de mí mismo. Me fui, pues se acabó todo. ¿Podría venir a cuento hablar mal de ella todos los días? No, mi vida tenia otros alicientes y lo pasado ya era historia.
Me viene a la cabeza otra anécdota. En el Clásico entre Real Madrid y FC Barcelona del 26 de octubre de 2025. Vinícius, enfadado al ser sustituido por Rodrygo, reaccionó con muy mal gesto y se marchó directo al vestuario. Con su actitud dejó claro que no aceptaba la decisión de su entrenador, Xabi Alonso, al tiempo que despreciaba al compañero que iba a sustituirle. Un ejemplo claro de lo que no debe hacerse. En el fútbol, como en la política, los egos rompen el trabajo en equipo. Lo dijo bien Hansi Flick, entrenador del Barça: los “egos” matan el espíritu colectivo.

Te cuento estas dos historias porque no hago más que oírte por todos los medios comentar lo mal que se están haciendo las cosas en VOX, al tiempo que afirmas seguir en el partido con el carné número cinco, cosa que para mucha gente es difícil de entender. Sinceramente, no comprendo tu actitud. Hablar mal de una organización de la que eres miembro, es algo que no tiene mucha explicación. Es como si en un momento de tu vida tuvieras un problema con tu mujer y lo fueras contando a todo el mundo. Los problemas de familia quedan en la familia. Los problemas de tu partido quedan en tu partido. Los trapos sucios se quedan en casa.
Además, observo que los que se consideran “famosos”, es decir los que por diferentes razones han abandonado el partido, minusvaloran a los que han entrado a sustituirlos en sus puestos, como Vinicius hizo con Rodrygo. Como si después de ellos, nadie.
Estos que yo llamo “famosos”, durante la etapa que estuvieron en el partido trabajaron mucho y bien, pero tienen que ser conscientes de que su “fama” se la deben a tres letras: VOX. No quiero poner ningún ejemplo para no ofender a nadie, pero me vienen a la cabeza nombres de personas que eran absolutamente desconocidas. Ahora dices que los nuevos son desconocidos para el gran publico.
Para algunos de estos “famosos”, mientras ocupaban un puesto en el partido había democracia interna. A partir del día del cese ya no había democracia interna. Muchos de los desaparecidos en los últimos días, en su momento criticaron a los que se habían ido antes que ellos ( «el fin del camino») . Me encantaría poner nombres y ver todo lo sucedido con cada uno, pero la prudencia y el respeto personal me lo impiden.
Yo me fui, o mejor dicho me fueron, de aquella multinacional y para mi se acabó. Se borró todo en mi disco duro. Mi cabeza fue reseteada. El pasado solo lo quiero para los buenos recuerdos. Si uno habla demasiado de su historia de forma reiteradamente crítica y negativa, es que algo le ha quedado dentro que no ha sido capaz de superar.
Iván, si te veo por algún lugar te daré un fuerte abrazo. Me mereces todos mis respetos y estoy seguro de que, con tu think tank “Atenea”, vas a tener muchos éxitos, cosa que te deseo de todo corazón, pero te pido que, por favor, respetes a todos los que seguimos con el proyecto VOX.
Un fuerte abrazo, Jaime Pereira