Puigdemont: Hola, Pedro. ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo ves el panorama de tu país después del 23J? Siento mucho que una vez más hayas perdido las elecciones, pero no te preocupes porque ahora me tienes a mi para echarte una mano. Podemos hablar y ver si mis siete diputados te pueden salvar la investidura. Seguro que vamos a entendernos. Nos necesitamos mutuamente.
Sánchez: Carles, ¿Qué tal por Waterloo? Agradezco muy sinceramente tu ofrecimiento. Efectivamente no he ganado las elecciones, pero ya estoy acostumbrado a ello. Tengo el récord de ser el presidente del Gobierno que nunca ha ganado unas elecciones, pero no me importa porque he encontrado una pandilla de gente que odia España y que siempre están dispuestos a apoyarme. Son mis palmeros y trabajan sin escrúpulos. Ahora tú y tus chicos de Junts tenéis una oportunidad de oro de conseguir vuestros objetivos. Pídeme lo que quieras que lo estudiaré con todo cariño y no te decepcionare.
Puigdemont: Gracias Pedro. No será fácil, porque justo antes del 23J hablaste muy mal de mí y dijiste que bajo ningún concepto podrías conceder una amnistía y un referéndum ya que no era posible encajarlo en la Constitución. A ver ahora como te desdices. Ya sé que eres un artista en desmentir, pero esta vez lo tienes difícil.

Sánchez: Carles, no te preocupes en absoluto por mis declaraciones antes del 23J, estoy muy acostumbrado a cambiar de opinión sobre un mismo tema varias veces al día. Dicen que miento mucho, pero no es verdad. Lo que hago es cambiar de opinión, pero esto la gente no acaba de entenderlo.
Puigdemont: Querido Pedro, pues ya puedes empezar a decir que tus declaraciones antes del 23J las hiciste bajo unos síntomas claros de alcoholemia. Si no lo haces así, la gente y especialmente tus votantes no van a entender que nos pongamos de acuerdo.
Sánchez: Como te dije antes, la gente ya sabe que soy un mentiroso y poco a poco lo van asumiendo, por lo tanto esto no será un problema. Además, para tu tranquilidad cuento con recursos muy potentes para vender cualquier acuerdo al que lleguemos tú y yo.
Puigdemont: ¿Cuáles son esos recursos?
Sánchez: Para empezar, y solo a título de ejemplo, cuento con El País, RTVE, RNE, la cadena Ser, La Sexta, Telecinco, la Cuatro y otros medios a los que tengo «secuestrados» ya que este año he aprobado una partida de 146 millones de euros para publicidad institucional. ¿Sabes lo que significa eso? Invadir la intimidad y manipular la mente sin ningún tipo de rubor.
Puigdemont: Pedro, eso está fenomenal y nos ayudará mucho, pero ¿qué pasa con las instituciones que son las que al final decidirán…?
Sánchez: Uff… Carles, esto lo tengo supercontrolado. Cómo te escapaste a Bruselas, tal vez no te hayas enterado, pero ya he logrado hacerme con La Fiscalía General del Estado, la Abogacía del Estado, el Tribunal Constitucional, el Consejo de Estado, el Tribunal de Cuentas, Correos, Indra, Agencia EFE y ahora estoy intentando hacerme con el control del CGPJ una vez se materialice mi investidura. Mis amigos del Constitucional me van a ayudar. Como ves, todo bajo control…
Puigdemont: Eso está muy bien, pero el Juez, Pablo Llanera, me la tiene jurada y rechaza mí recusación por hablar de la amnistía ya que afirma que la amnistía ni existe ni puede existir y además que pretendo retrasar la adopción de una nueva orden europea de detención.
Sánchez: Por favor, Carles. ¿eso te preocupa? Eso lo arreglo yo en un pis pas. El juez Llanera es un chulito y yo le voy a meter en cintura. De verdad, lo que diga este señor no impedirá nuestro acuerdo. He logrado indultar a los golpistas, eliminar el delito de sedición y rebajar la malversación, ¿Cómo no voy a poder callar a Llarena? Para que veas que todo está controlado, ahora ando tras el indulto a los corruptos de los ERES andaluces. Yo a mis amigos no les abandono nunca.

Puigdemont: Vale, yo te doy mis siete votos y tú me das la amnistía y el referéndum de autodeterminación. La amnistía, la quiero antes de tu investidura porque, aunque ahora estemos hablando en confianza, aún tengo algunas dudas sobre el cumplimiento de tus promesas. Además, para que no suene tan mal debes inventarte una palabra que sustituya la «amnistía» por otra que tenga los mismos efectos, pero que sea más vendible, sobre todo para los que te han votado, que los tienes un poco despistadillos. ¡Ah, se me olvidaba la pasta! También quiero la condonación de todas nuestras deudas.
Sánchez: Sin problema. Estoy trabajando muy estrechamente con mi amigo Cándido Conde-Pompidou y su equipo en un proyecto de ingeniería legislativa para encontrar esa palabreja. Se nos han ocurrido algunas como: alivio penal, colchón, generosidad, normalización, convivencia, reconciliación… pero no te preocupes, encontraremos la solución para encubrir lo que tú y yo nos traemos entre manos. Sabemos que se trata de un trueque, de una permuta, pero encontraremos el eufemismo correspondiente. No se lo digas a nadie, pero la palabra que mejor resumiría todo es la de «carpetazo». En cuanto a la pasta, tengo la solución y por ello debes estar tranquilo.
Puigdemont: ¡Fantástico! … pero ¿qué vas a hacer con los presos de ETA? Ellos también quieren sacar tajada de tu investidura. Los veo algo calladitos, pero están al loro…
Sánchez: Carles, no te preocupes. Ya le he encargado el tema a Félix Bolaños y a Patxi López que son unos artistas en blanquear a los asesinos de ETA. Ya hemos convencido a Arnaldo Otegui y a Josu Ternera para que no se interpongan en nuestras conversaciones y les hemos prometido que una vez aprobada la amnistía y celebrado el referéndum en Cataluña, será su turno y que no les vamos a defraudar
Puigdemont: Pero Pedro, aún nos queda el Rey , Sumar y los «come gambas». Son tres obstáculos importantes.
Sánchez: Tampoco creo que haya problema. Mira el Rey Balduino tuvo que abdicar por negarse a firmar la Ley del Aborto en Bélgica y yo no creo que Felipe VI esté dispuesto a llegar a tanto. Y en cuanto a Yolanda y sus muchachas, ni te preocupes. Hacen lo que yo les diga sin rechistar con tal de meterse 100.000 euros al año en el bolsillo. Ya sabes que les gusta mucho Llongueras, Louis Vuitton, Loewe, Gucci, Christian Dior y otras firmas de lujo. En cuanto a los «come gambas», harán lo que yo diga. Saben que tengo a la rubia de platino que los encandila con dos abrazos, dos achuchones… De verdad, estos tres supuestos no son ningún problema.
Carles, para terminar, quiero comentarte que llevo días machacándome la cabeza con un pasaje de la Biblia en donde se relata que Judas traicionó a Jesucristo, su Maestro, por unas pocas monedas, y ahora yo voy a hacer lo mismo que el apóstol, voy a traicionar a mi País por siete malditos votos, pero lo increíble es que a mi no me remuerde la conciencia. Ya sabes que España me importa un pito. Yo lo que quiero es seguir en La Moncloa, volar en mi Falcon, descansar en Doñana, disfrutar de mis viajes y hacerme fotos con todos los dueños del planeta. Ansío el poder por encima de todo.
Puigdemont: Pedro, el que te haya quitado a Salvador Illa como interlocutor en nuestros tejemanejes, no debe suponer un problema para que sigamos avanzando en nuestro gran proyecto de disolución de España.
Nos vemos pronto, Un abrazo.
Carles Puigdemont i Casamajón, prófugo de la Justicia de España y miembro destacado de Junts