En un entorno de trabajo cambiante, no todo hay que descubrirlo. La historia del mundo empresarial te aconseja avanzar, innovar, crear, pero también advierte que lo que funciona hay que tratarlo con “cariño”. El éxito pasado no se puede tirar por la borda. Tampoco te garantiza el éxito, pero te enseña. Por eso en este post me permito el lujo de recordar obviedades que son de sentido común.
1º.- Oportunidades de trabajo. No hay que abusar de los empleados en “prácticas”. Sabemos de sobra que la contratación de un empleado trae consigo muchas obligaciones, pero no podemos ni debemos sobrecargar a los que ya están en la empresa. Hay que detectar y seleccionar al buen talento para hacer empresas donde merezca la pena trabajar.
2º.- Trabajos dignos. No se trata solo de ofertar trabajo, se trata de ofrecer unos empleos dignos. Tareas que dignifiquen a las personas y no que las conviertan en un número o en una herramienta. Las condiciones de trabajo deben ser saludables, enriquecedoras, acordes con la formación recibida.
3º.- Salarios justos. El trabajo debe ser remunerado de acuerdo con las mejores practicas del mercado. Debido a la oferta de mano de obra, especialmente la no cualificada, no es de recibo aprovecharse de la situación retribuyendo el esfuerzo con salarios que puedan rozar la precariedad y la ilegalidad.
4º.- Reparto de beneficios. A diario podemos leer en la prensa o ver en otros medios de comunicación las cifras “astronómicas” de beneficios de grandes empresas. Sin embargo, pocas de ellas (muy pocas) se han planteado un pequeño reparto de esos beneficios entre los que han ayudado a conseguir esas cifras. El reparto, como es obvio, debe ser proporcional a la responsabilidad y aporte a los resultados. Conozco una empresa que tenía una paga denominada “profit sharing” para poder compartir el éxito entre todos los empleados. Mercadona es hoy un ejemplo de ello.

5º.- Jornada de trabajo. Las personas disponemos de 24 horas al día para hacer muchas cosas que son necesarias. Trabajo, familia, salud, cultura, amigos, trascendencia… Al trabajo le debemos dedicar, como máximo, 8 horas diarias. Eso significa que las empresas deben respetar la jornada laboral para que sus empleados puedan tener un equilibrio personal.
6º.- Despidos. El despido es la pena capital de un trabajador y por lo tanto habrá que manejar con sumo cuidado las circunstancias que rodean a la situación para no cometer un acto improvisado. La forma más fácil, pero no la más creativa, de bajar costes es reducir la plantilla. Las personas son seres humanos, no son números. Los viernes deben ser días de esperanza y no de zozobras. Esto no quiere decir que, al inútil, tóxico, vago, desleal… no se le pueda invitar a que deje la compañía.
7º.- Compañerismo. Fomentar un buen ambiente de trabajo es algo que atrae mucho a la gente y además es un buen reclamo para atraer talento de calidad. El compañerismo hay que fomentarlo, evaluarlo y premiarlo. Los trepas y los egos no deben tener cabida en empresas saludables. Hay que eliminar el ambiente que contagia tensión y malestar.
8º.- Comunicación. En las organizaciones hay que hablar. Informar está muy bien, pero no hay dialogo. Debemos convertir nuestra comunicación en una conversación. Las buenas y las malas noticias deben ser compartidas. Solo lo que se comparte genera confianza. Hay que buscar espacios para charlar, para compartir, para ayudar…
9º.- Formación. Es cierto que la mejor manera de aprender es aprendiendo del día a día en tu puesto de trabajo, pero todos necesitamos nuevos aires, nuevas ideas. El desarrollo personal es una pieza clave para conseguir compromiso. La rotación de puestos es una magnífica manera de hacer que la gente entienda a fondo como se maneja el negocio. Además, rompe rutinas y genera motivación. Lo desconocido te ayuda a ser más creativo. Lo conocido te puede llevar al aburrimiento.
10º.- Diversión. No todo es trabajo y más trabajo, hay que buscar los momentos para tomar una copa juntos. Los “After Works” son oportunidades de conocer a los compañeros y a los jefes de una manera diferente, pero más natural. Son oportunidades para pasar un buen rato, para ver el lado más humano de los que trabajan juntos a diario.
11º.- Teletrabajo. La pandemia nos ayudó a descubrir que hay otras formas de trabajar que son bendecidas tanto para el empleado como para la empresa. La formula hibrida es buena de por sí. Es el momento de exigir logros sin importar el lugar de trabajo ni el tiempo dedicado a la tarea. Resultados, resultados, resultados… Es más importante el qué, que el como. Esta es la clave.
Como ves, nada nuevo. Pero recordarlo no está mal.
No está nada mal recordarlo….un abrazo
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