El otro día recibí de Sonia, una alumna que tuve hace unos años en un Master, un correo en el que me pedía ayuda urgente. Su angustia se reflejaba claramente en el mencionado correo, que decía literalmente:
“Soy una de los muchos empleados de mi compañía a los que otra organización ha absorbido, desde hace unos meses. Están entrevistando a todos los empleados de mi compañía para comprobar la situación personal de cada uno de nosotros y, me han notificado que la semana que viene me tocará a mí. La verdad es que estoy asustada, porque están ofreciendo destinos lejos de mi ciudad lo que resultaría para mí una catástrofe, ya que yo no me puedo mover debido a que mi marido trabaja aquí, en un Organismo Publico de la Comunidad sin movilidad posible. Los cuatro niños, mi suegra viuda y mi marido hijo único, el abuelo a cuidado de todos con 92 años…, hay muy pocas plazas en esta ciudad porque las oficinas centrales se desmontaron. Necesito que una de esas plazas que van a quedar aquí, sea para mi. Si me plantea la opción de elegir entre marcharme o quedarme con mis hijos no me quedaría más remedio, con mucho dolor de mi corazón, que irme al paro y sobrevivir con muchas estreches con el sueldo de mi marido. Llevo en la empresa muchos años desde que tenía 24, tengo miedo a derrumbarme en la entrevista, me siento atrapada. Comentan que los entrevistadores son incisivos y a veces hirientes, preguntan de todo, desde cuanto gana tu marido hasta plantean que los bebes no tienen arraigo y no importa moverte con ellos…, todos son rumores y rumores que te bombardean la cabeza. Esta situación esta afectando a los niños a mi marido, y sobre todo a mi estado de ánimo… Después de todo este rollo te pido consejo porque sé que tú tienes experiencia en este tipo de situaciones en RRHH. ¿Como afrontar la entrevista? La manera de hacerle saber a mi interlocutor la verdad, que estoy dispuesta a trabajar duro pero no a renunciar a mis hijos y mí marido. La forma de no derrumbarme ante comentarios a lo mejor inapropiados. Estoy asustada, mucho, y necesito un consejo de como sobrellevar esta situación. Lo que tengo muy claro es que por encima de mi familia no hay nada, pero el año 2.012 es un año muy complicado…”
Tenía que ayudarle de forma rápida porque la entrevista a la que hace referencia se iba a producir al día siguiente. Cogí papel y lápiz y escribí estas rápidas e improvisadas reflexiones…
1ª.- Sinceridad. En este tipo de entrevistas, este factor es clave. Uno se expresa mejor cuando se pone en una situación de confianza. Cuentas de forma muy vivencial las cosas y te haces entender con claridad porque no tienes que estar fingiendo. No puedes dejar de ser tú.
2ª.- Naturalidad. Va muy unido al punto anterior pero es algo diferente. Has de mostrarte como lo haces todos los días, con tus enfados y tus alegrías. Una entrevista no puede echar por tierra una larga experiencia. Tu forma de expresarte debe coincidir, en lo máximo posible, con la opinión que transmita tu jefe de ti. Vitalidad, energía, flexibilidad, son manifestaciones de las cosas que haces cada día y por las que te conocen los demás. Piensa antes de la entrevista como eres en el día a día y escríbelo en un papel. Luego reflexiona y mentalízate.
3ª.- Compromiso. Tienen que ver en ti que sientes “los colores de la camiseta”. Que conoces la compañía bien, que has demostrado de forma permanente que pueden contar contigo. Recuerda aquellos momentos de euforia y de crisis, en los que supiste estar a la altura de lo que se esperaba de ti. Resucitar la historia, ayuda bastante. Explota lo positivo.
4ª.- Ponte en el papel de la otra parte. La persona que te va a entrevistar viene con un cometido muy concreto y específico. Facilítale la labor. Exprésale, con la máxima claridad posible, lo que piensas acerca de sus preguntas. Aquí no vale enrollarse, hay que ir al grano. No veas al entrevistador/a como un enemigo sino a alguien que quiere hacer bien su trabajo.
5ª.- Tener las ideas muy claras. No más de tres cosas importantes. Prepara en detalle
la entrevista. No pretendas contar tu vida con todo tipo de detalles. Siempre hay tres “historias” que son las que más huella han dejado en ti. Piénsalas, analízalas y prepara su narración. Una historia bien contada impresiona más y aquí de lo que se trata es de impresionar.
6ª.- No contribuir a contaminar el ambiente con los compañeros. La entrevista y sus circunstancias son tuyas y no de los demás. Lo que tengas que contar, hazlo con la persona adecuada y no vayas por los pasillos pregonando tus problemas. Cuando se enrarece el ambiente todo el mundo sale perdiendo, no lo olvides.
7º.- Escucha atentamente antes de hablar. No es una tarea fácil pero es absolutamente necesaria. Cerciórate que entiendes lo que te están preguntando. Pide las aclaraciones que creas oportunas antes de contestar precipitadamente. Ya sabes, la concreción es un arma muy poderosa. Si necesitas apoyarte en el papel y lápiz, hazlo. Lo importante es que la otra parte entienda lo que le estás contando.
8ª.- Aprovechar la experiencia. Tú sabes mucho de tu trabajo, tu departamento, tu organización y debes poner en orden todo ese conocimiento y todas tus vivencias personales. Seguramente sabrás más de la compañía tú que tú entrevistador/a pero no avasalles. Utiliza tus recursos con inteligencia y sentido común.
9ª.- No hacer interpretaciones personales. No pienses que… No… Solo hay que analizar hechos objetivos. Es necesario desmontar ciertas creencias que uno tiene y que no se corresponden con la realidad. Las falsas creencias son terroríficas.
10ª.- Controlar las emociones. Ni blandenguería ni dureza. Controla la risa y el llanto. Si eres propensa a llorar, haz un esfuerzo para evitarlo. No trates a la otra persona como si fuerais amiguetes de toda la vida. Cada uno juega un papel diferente y el tuyo es muy importante.
La entrevista se desarrolló con mucha naturalidad y Sonia tuvo en cuenta algunas de las cosas que yo le había recomendado y salió muy contenta. Ahora toca esperar…
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Después de escribir este “post” recibí de Sonia el siguiente correo:
“Buenos días Jaime: Esta mañana al entrar en tu BLOG (lo hago desde hace un tiempo de forma habitual porque me sirve de auto-ayuda), comprobé como habías reflejado mi caso con el mail que te escribí, modificando lógicamente mis datos personales. La verdad, me sentí muy bien, ¿sabes porque?, porque si lo mal que lo estoy pasando sirve para que alguna otra persona más en este país pueda sentirse identificada y con tus consejos obtener apoyo, eso me hace ser más feliz. Es como si mi sufrimiento, de esta manera, se reconvirtiera en alivio para otros, es como si lo malo se pudiera convertir en bueno sólo con que alguien como tu se cruce en el camino y lo reconvierta. Esta claro que como yo digo siempre, esto no es casualidad, es providencia…y eso, hace que de alguna manera lo sobrelleve mejor. UN ABRAZO Y QUE DIOS TE BENDIGA”

