La innovación disruptiva de Google

A vueltas con la innovación. Sí, me parece demasiado importante como para no dedicarle más tiempo. Últimamente he tenido la oportunidad de asistir a conferencias, foros, debates en donde ha cogido ideas que me permiten reafirmarme en la necesidad de considerar la innovación como algo consustancial con la empresa moderna. No es necesario “formalizar” la generación de ideas, basta con dejar que se cree, de forma espontánea, una cultura  de apertura, flexibilidad, respeto, compañerismo, reto… La innovación ha de ser disruptiva, lo que conlleva una cierta “anarquía”, que sin duda, si se sabe gestionar adecuadamente, redundara en beneficio de las organizaciones y de las personas que trabajan en ellas.

Dejar la mente de las personas en “modo creativo”, supone una madurez organizacional que deja atrás viejos modelos de gestionar la “cabeza” de los trabajadores. Me comentaba hace unos días un empleado de una compañía que había sufrido un proceso de trasformación radical, que su vida laboral se había convertido en un  antes y un después. Ahora, me decía, vengo a trabajar de manera diferente, me consideran capaz de aportar mi granito de arena a la estrategia general de la empresa y esto ha subido mi “autoestima” de una manera impensable años atrás.

El ser humano es una caja de sorpresas, que cuando se le da la oportunidad demuestra lo mucho que es capaz de alcanzar. La mayoría de la gente tiene inmensidad de respuestas para preguntas que nunca les han hecho. Esta es la razón para preguntar, estimular, retar, animar… La innovación no tiene reglas, es abierta, informal, rompedora, sin límites…

Nos movemos en un terreno tan volátil, veloz, global… que el que esté dispuesto a enrolarse en él, sacara muchas y buenas razones para hacer las cosas como nunca antes se habían hecho. Algunas cifras que nos pueden volver locos, especialmente a los escépticos: dos mil novecientos millones de ciudadanos del mundo están conectados a Internet. Los usuarios de móviles pasan de seis mil millones. Existen novecientos cincuenta millones de páginas web. Los buscadores registran siete mil millones de búsquedas cada día. Se ven seis mil millones de vídeos diariamente y se suben trescientas horas de vídeo al minuto. Si al minuto, increíble ¿verdad? La revolución del WhatsApp ha permitido que haya treinta mil millones de mensajes al día. No sigo con más cifras para no agobiarte, pero lo que sí es importante es considerar la cantidad de ventanas que se abren a las personas para estimular su cerebro. Piensa que la neurociencia, está tomando un papel cada vez más significativo.

Más arriba te comentaba que recientemente he asistido a algún foro sobre “innovación”, en concreto uno de ellos fue el organizado por el Executive Forum y la Universidad Complutense, en el que actuó como conferenciante invitado Francisco Ruiz Antón, Director de Relaciones Institucionales de Google España y Portugal. Interesante su aportación de la que recojo, a modo de flash, algunas de sus reflexiones.

Para empezar, comentó que Google invierte ciento cuarenta mil dólares al año por empleado en formación, lo que deja meridianamente claro lo que supone para esta compañía que sus empleados estén reciclados y puestos al día. Destacó los sietes principios claves de la Innovación que están siendo aplicados por la organización de Mountain View, California, y que son:

♦ La innovación es abierta. Todo es posible de ser escuchado, cambiado o relanzado en una cultura “Beta”, donde la apertura a lo nuevo está siempre presente. No se pueden cerrar las puertas a la creatividad, las tendencias, lo “Fashion”… Las ventanas siempre abiertas para que entre aire fresco.

♦ La innovación tiene que ver con personas. Esta es la razón para llevar a cabo unos procesos de selección muy trabajados, en donde participa mucha gente. Piensan que la única manera de alcanzar los objetivos de la compañía es a través de las personas. Toda la plantilla dispone del 20% de su tiempo de trabajo para realizar trabajos que no tienen nada que ver con su tarea habitual.

♦ La innovación está relacionada con los incentivos. La gente tiene que sentirse estimulada, tiene que ver que sus trabajo se reconoce no solo emocionalmente, aunque esto sea muy importante, sino también con premios tangibles. Se le da mucha importancia  a los concursos.

♦ La innovación necesita tanto ideas como tecnología. Hay que ser muy pragmático. Se necesita investigar a largo plazo. Generar ideas está muy bien, pero no es cosa fácil más bien todo lo contrario. Por esto es necesario dotar a la gente de herramientas que le ayuden a estrujar su cerebro. La tecnología juega un papel clave y esta es la que ofrece Google a sus empleados.

♦ La innovación tiene mucho que ver con la evolución. Hay que permitir el “mixing” de ideas. Es necesario retar a la investigación. El mundo, cada vez más globalizado, no para, está en continua evolución, lo que nos debe llevar a una actitud de apertura mental en donde pasemos de una innovación “Incremental” (crecer un 10%) a una innovación “Disruptiva” (crecer 10 veces más).

♦ La innovación es tremendamente audaz. Hay que pensar en grande, en enormes apuestas, sin huir de la “Cultura del Fracaso”. Sin prejuicios, con la mirada puesta en lo más alto. Solo las personas audaces son capaces de conseguir grandes resultados. La audacia no significa imprudencia, sino valor, osadía, atrevimiento…

Las mejores herramientas: El cerebro humano y la fuerza experimental de las tecnologías.

En definitiva: Innovación abierta, con personas, incentivada, apoyada en la tecnología y audaz.