Un “Coolhunter” en Recursos Humanos

Siguiendo los consejos de un buen amigo, Director Creativo de su empresa, siempre llevo las antenas puestas cuando viajo en transportes públicos. Mirar, escuchar, observar… Tengo la sensación de que, sin darme cuenta, me he convertido en un “coolhunter amateur”. Siempre llevo mi libreta, mi móvil (cámara fotográfica), mi lápiz listo para tomar notas que me ayuden a jugar con la imaginación.

Un “Coolhunter” es un investigador social, con gran capacidad para observar y analizar lo que pasa y se usa en la calle. Su reto es cuestionar constantemente su entorno y situarse un paso más delante de la realidad presente. Le preocupan más las tendencias que la moda.

El otro día, cogí el Metro en Colonia Jardín camino de Nuevos Ministerios, en Madrid. El vagón iba bastante vacío, tal vez por la hora. Me senté dispuesto a leer la prensa en mi IPad, pero no resistí la tentación. Enfrente tenía una imagen que podía dar mucho juego. Tres mujeres sentadas y un asiento ocupado por material vario. Saqué mi móvil, tiré de cámara fotográfica y ¡¡¡Zas, la foto!!! Te invito a verla con detenimiento…

Fíjate bien. Si miras de frente, veras a una mujer a la izquierda que va dormida. La llamaré a partir de ahora “Mujer A”. A continuación se observa un asiento con una maleta, una cartera y una carpeta. En el centro está sentada otra mujer joven, con pelo rubio largo que va trabajando, será la “Mujer B”. A la derecha, una señora pensativa, la “Mujer C”… Una casualidad, eran tres mujeres. Las de los laterales con una postura muy parecida. La del medio, en tensión…

Al ver la escena, dejé correr mi imaginación y visualice este cuadro de la siguiente forma:

♦ Mujer A. Extranjera, rasgos orientales. Bien vestida. Recostada, con las piernas cruzadas. Sujetando su bolso con las manos. No daba la sensación de volver del trabajo. Estaba profundamente dormida y pensé para mis adentros… “está cansada, tal vez preocupada por algún problema y el cansancio ha podido con ella, está derrotada”. Seguramente, como la mayoría de los españoles, duerme poco y luego cualquier oportunidad es buena para echarse una cabezadita. No era una cara relajada, más bien se adivinaba cierta tensión. Lo cierto es que hasta su parada de destino no volvió en sí.

♦ Mujer B. Realmente es la protagonista del cuadro. Iba escribiendo en el móvil, con los cascos enchufados a otro teléfono que llevaba en una carpeta. En el respaldo del asiento “vacío”, se observaba un ordenador, apoyado en el respaldo, con el que de vez en cuando manipulaba. Encima de las rodillas sostenía un cuaderno en el que anotaba cosas con el lápiz que lleva en su mano derecha. Además de todo ello debía controlar su maleta… ¿Pero se puede hacer más con tan poco espacio, tan poco tiempo y tanta incomodidad? Vi en ella un prototipo de mujer ejecutiva, joven, con unas ojeras que hablaban por si solas, obsesionada por hacer, hacer, hacer… No veía nada a su alrededor que no fuera su trabajo. Entre los cascos, el móvil, el ordenador, el cuaderno… su incomunicación era total. Me dio mucha pena…

Al llegar a la estación de Nuevos Ministerios, el espectáculo fue inenarrable. Empezó a recoger todo su instrumental y mientras cerraba el cuaderno se le cayó el móvil. Guardaba su material a toda prisa, desordenadamente. Al salir tropezó con un hombre que entraba… Tomó la línea 8, por lo que intuí que se dirigía al Aeropuerto de Madrid “Adolfo Suarez”. ¡Que desastre! ¿Merece la pena vivir así? Espero que al llegar a su casa se serene un poco, por el bien de los que convivan con ella.

♦ Mujer C. Daba  la impresión de ser de algún país del Este. Al entrar hizo un ademan de dolor, como si tuviera alguna molestia física. Sin embargo su rostro parecía sereno, relajado, como si estuviera pensativa. Tal vez iba dándole vueltas a la cabeza a algún asunto puntual. Su cara transmitía paz. Al igual que la “Mujer A”, estaba sentada con las piernas cruzadas, lo que da una señal de cierto relax. No se inmutó en todo el trayecto.

Tres mujeres, tres perfiles. Tal vez recojan con cierto realismo lo que pasa en nuestra sociedad: cansancio, trabajo y necesidad de descanso.

¿Por qué traigo esta imagen hoy a mi Blog? Muy sencillo. Me considero un profesional de los Recursos Humanos y esta fotografía me ha hecho pensar que cada mañana cuando la gente entra a trabajar, trae consigo una serie de emociones que no puede colgar en el perchero de la oficina hasta la hora de la salida. De la misma manera que cuando regresa a su hogar es difícil “aparcar” los problemas, preocupaciones, tensiones de toda una jornada laboral”.

La “Mujer B”, seguramente por la presión a la que está sometida en su trabajo, intenta hacer muchas cosas a la vez sin pararse a pensar que siempre hay un orden de prioridades. Lo primero es lo primero. Hay mucha gente que se deja la salud en el trabajo y luego en el poco tiempo libre que tiene intenta recuperarla en el gimnasio. Son los que van al “fitness” en el BMW para hacer bicicleta estática. La vida es una paradoja.

Los profesionales de la “Gestión de Personas”, debemos ser unos buenos “Coolhunter” para intentar adelantarnos a las necesidades de los que trabajan con nosotros. Hay que observar tendencias en el mercado laboral que nos den ideas para desarrollar una gestión empresarial eficaz. También hay que hacerlo dentro de nuestra organización, nuestra gente nos dará muchas pistas…

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