Entrevista al psiquíatra Aquilino Polaino

¿Cuáles son los cambios que más le han sorprendido en las cinco décadas en las que ha ejercido su profesión?

En primer lugar, el cambio radical, y casi diría contrario, de lo que era la familia. Me parece que la familia, tal como la conocimos, se nos ha deshecho. En segundo lugar, la inmadurez de la generación de los padres. Me parece un cambio muy sustantivo, casi paradigmático. 

Y, en tercer lugar –aunque ya a más distancia– pondría la situación de la gente joven a partir de la adolescencia: la cantidad de problemas que tienen y la casi absoluta carencia de recursos personales para hacerles frente. Eso hace que se desplomen más todavía y se conviertan en objeto de una enorme incertidumbre, en un contexto donde además faltan políticas juveniles ilusionantes y entusiasmantes, pensadas de verdad para ellos.

A alguien podría parecerle que su diagnóstico se centra sobre todo en lo perdido.

No todo tiempo pasado fue mejor. Yo, por lo menos, en las relaciones sociales que mantengo –con antiguos alumnos, con pacientes que tuve en su día– sigo encontrando puntos aislados, pero que son de un valor enorme. Si comparo a esos jóvenes con los de mi generación, en algunas cosas nos superan claramente.

No me gusta llamarlos “núcleos de resistencia”, pero en el fondo lo son. Abren una esperanza muy real de que el cambio se producirá antes o después. Puede tardar quince o veinte años, pero estoy convencido de que van a acertar. ¿Por qué? Porque son gente muy preparada, muy seria, que participa de valores antiguos, que ha sufrido mucho. Han descubierto un mundo en el que el joven estorba y se le relega al final de la fila ante unos depredadores económicos: mal pagados, con problemas de vivienda, con relaciones hombre–mujer que no funcionan. Y, sin embargo, son fuertes, tienen ilusiones y saben lo que quieren en la vida. Eso, antes o después, tiene que dar la vuelta a la tortilla.

¿Cómo interpreta el fenómeno del   “giro católico” en España?

Hay muchos factores que han preparado este “giro” que ahora vemos. Uno de ellos es muy humano: la capacidad de hartarse. Llega un momento en que uno se harta, y entonces entra en crisis. El malestar es tan grande que ya no se puede tolerar.

Si a ese hartazgo le añadimos una mínima idea de justicia, la persona empieza a cambiar por sí misma. Ahí se produce el cambio radical. La vuelta a la fe y a los valores religiosos contribuye muy fuertemente a ese cambio, siempre que se cumpla una condición necesaria –aunque no suficiente–: distinguir entre religión y emotividad.

Si se confunden, el resultado será insatisfactorio, un tanto explosivo y lamentable para muchos jóvenes. Porque la religión no puede reducirse a un sentimiento. La fe necesita de la afectividad, la transforma y tiene mucho que ver con ella, pero no se puede identificar con mera afectividad.

¿Lo dice por situaciones concretas, por movimientos recientes, por documentos de la Iglesia?

No lo digo por un texto concreto sino por una dinámica de fondo. Muchos jóvenes que ahora se abren a lo religioso han visto y padecido cómo sus padres pasaban de ser creyentes a una postura agnóstica y de no práctica religiosa. En casos extremos, han visto a sus padres convertirse en apóstatas.

Cuando en ellos reverdece en lo religioso, se encuentran con que aquello que debió serles transmitido como ejemplo y educación no lo fue. Y ahí surge un problema de amor–odio hacia los padres. A veces está justificado, y hay que resolverlo acudiendo al perdón. Otras veces no está justificado, pero también hay que resolverlo, porque si no se cronifica la herida.

Hoy se ve, por ejemplo, en muchas chicas jóvenes: todo lo positivo que encuentran en sí mismas –inteligencia, deportividad, buen corazón– se lo atribuyen a ellas mismas. Lo negativo –pereza, consumismo, falta de laboriosidad– se lo cargan a los padres. Los padres se convierten en chivo expiatorio de todo lo malo. Lo bueno, en cambio, sería un fruto exclusivo del propio mérito. Es un error tremendo.

¿Qué consecuencias psicológicas tiene esa manera de leer la propia biografía?

Los padres aceptan a los hijos tal como vienen, sin saber quién va a ser su hijo. El padre no elige al hijo, ni el hijo elige a los padres. Ahí hay una aceptación recíproca apoyada en la psicobiología y en la naturaleza de la condición humana.

Sobre esa base, los padres deben volcarse en la educación humana y religiosa de los hijos, pasar tiempo con ellos y dar ejemplo en cien mil detalles. Y los hijos, por su parte, han de observar sus propios defectos y no proyectarlos en un chivo expiatorio falso que son los padres. Si no, muchos problemas psicológicos se cronifican.

Si una persona no acepta a su padre tal como es y solo lo ve rodeado de defectos que proyecta en sí mismo, cree que daña solo a su padre, pero el que más se daña es él mismo, porque procede de su padre. Si detesta a su padre o vive en una atracción–rechazo permanente hacia él, esa misma dinámica la reproduce consigo mismo. Y nadie puede vivir bien consigo mismo si, al mismo tiempo, se rechaza. 

Al escucharle hablar de heridas juveniles, de cómo se reelabora el pasado familiar, es inevitable recordar a Jordan Peterson. ¿Qué le parecen sus aportaciones y su influencia?

Cualquiera que tenga experiencia profesional con jóvenes en psicología o psiquiatría habrá percibido fenómenos muy similares a los que describe Peterson. En sociedades donde aproximadamente la mitad de los jóvenes no ha tenido un buen apego con sus padres, crece una generación que nunca se ha sentido verdaderamente segura.

Muchos cuentan que su padre los corregía siempre en público, los humillaba, nunca les daba un gran abrazo, subrayaba solo lo negativo. Esa imagen no reconocida como valiosa genera resentimiento. Y una persona resentida es una persona amargada que busca el desquite mediante la agresividad.

Esa agresividad la emplea contra sí mismo y contra los demás. Puede insultarse a sí mismo y no pasa nada, pero cualquier cosa que le diga otro la vive como una agresión que obliga a pelear. De ahí se pasa a algo muy de moda, alimentado también por ciertas corrientes ideológicas: la victimología. Muchos chavales han descubierto que, si se presentan como víctimas, la política les ofrece subvenciones. Se ha construido una vía de escape a través de la victimización subsidiada.

¿Qué consecuencias sociales tiene esa lógica de la victimización y la subvención?

Si yo me declaro víctima –con razón o sin ella– concluyo que la sociedad me debe justicia, y que debe compensar mi dolor con una subvención. Eso forma parte de un gran materialismo ambiental. Pero el victimista no saldrá nunca de esta falsa actitud extendiendo la mano y pidiendo subsidios.

Cuando la relación del ciudadano con la política se reduce a ser una clase subsidiada, dependiente del Estado, la libertad personal se erosiona gravemente. Cada vez hay más víctimas, más subvenciones y más resentimiento y amargura. La gente lo que quiere, en el fondo, es ser libre, y esta dependencia económica permanente no hace a las personas más libres sino más vulnerables a la manipulación.

Por primera vez en décadas, ciertos cambios antropológicos ligados a la transexualidad han encontrado frenos claros en el debate público –en cárceles, baños o deporte mixto–, con un choque entre activismo trans y feminismo. ¿Cree que estamos ante un “hasta aquí hemos llegado” o es solo un paréntesis?

Creo que todo estos son frenos lentos, todavía no pueden considerarse una tendencia consolidada. Estamos en una fase de autoconciencia: de darse cuenta de la realidad, de cómo muchas personas han sido manipuladas y llevadas por un camino equivocado, lleno de errores y de gran sufrimiento.

Las señales de cambio existen y vienen, en buena medida, de gente muy capacitada que ha sabido verlas. Eso significa que hemos salido del hermetismo ideológico y dogmático en que vivía casi toda la sociedad. Hay puntos de luz, más espíritu crítico, y lo que hoy son signos incipientes pueden convertirse en tendencia en unos años.

En el campo médico esto es muy claro: el tratamiento hormonal de adolescentes con disforia de género se ha restringido o prohibido en bastantes países, tras constatar que no estaba ayudando realmente a los pacientes.

¿Qué hechos concretos le parecen más significativos en ese cambio de rumbo médico?

Muchos equipos médicos han observado que quienes se sometieron a hormonación y cambios quirúrgicos de sexo seguían teniendo, obviamente, el mismo sexo celular biológica, y que sus problemas de fondo no se resolvían. Los seguimientos longitudinales han mostrado tasas elevadas de sufrimiento psíquico grave, incluidos esquizofrenia y el suicidio.

Esto ha actuado como un freno muy fuerte entre los propios profesionales. Un caso paradigmático es la Tavistock Clinic de Londres, durante años referencia mundial en el tratamiento de jóvenes con disforia de género, que ha tenido que cerrar su servicio tras las denuncias de padres de pacientes.

Que una clínica con más de siglo y medio de historia, pionera e influyente incluso para la psiquiatría infantil y juvenil norteamericana, haya dado ese paso, es un aldabonazo para toda la sociedad inglesa y más allá. El hecho de que la hormonización de menores esté hoy prohibida o muy restringida en Inglaterra y en numerosos estados de Estados Unidos indica que la cuestión está empezando a cambiar de fondo. Confío en que, con el tiempo, los colegas que se equivocaron pidan perdón por una mala práctica que muchas veces se ejerció con buena intención, pero con escasa conciencia de sus consecuencias.

Antes de terminar me sugería añadir un tema: el invierno demográfico. ¿Por qué le parece tan importante?

Porque es tremendo, y está estrechamente relacionado con mi último libro, El arte de casarse y no arrepentirse, escrito con un chico muy joven. Yo siempre he sostenido que los jóvenes pueden mucho más de lo que creen, y lo he visto empíricamente. El problema es que, como no se conocen, viven en una situación muy extraña.

Se sobreestiman en lo que valen poco y se subestiman en lo que vale mucho. Una chica puede considerarse guapísima (sobrestimación) y, sin embargo, esconder o no valorar que es muy inteligente (subestimación) porque teme ser etiquetada de “empollona”. El chico pone todo el acento en los músculos, cuando jamás será jugador del Real Madrid. Y al mismo tiempo se considera mediocre, estúpido, incapaz de alcanzar grandes metas. Infraestiman su capacidad de audacia, de valentía, de liderazgo, de orientar bien su vida, de tener un proyecto biográfico alto y luchar cada día por él.

¿Los padres comparten esa mirada distorsionada sobre sus hijos adolescentes?

Muchas veces sí. También ellos se dejan llevar por clichés y miedos. Creen que tener un hijo adolescente es casi una misión imposible, algo cercano a la supervivencia heroica. Y no es verdad.

La adolescencia es un periodo de transición difícil, porque se estrena la libertad y se multiplican las pulsiones, pero también es una etapa donde el joven se plantea cuestiones humanas y antropológicas que rozan la metafísica. Es un acelerador del cambio radical hacia la madurez.

Eso hay que aprovecharlo. Ni los padres pueden subestimar o despreciar a sus hijos adolescentes, ni los hijos descalificar a sus padres. Sin embargo, se ha extendido un estado de opinión muy erróneo que presenta al hijo adolescente casi exclusivamente como un problema.

¿Cómo conecta esto con el descenso de la natalidad y el miedo a la paternidad?

Hoy muchos padres potenciales creen que tener un hijo es dejar de vivir bien para vivir mal. Solo ponen en la balanza el esfuerzo, la dedicación, el coste económico. No sitúan en el otro platillo todo lo que un hijo aporta a la familia.

Así, la balanza nunca se estabiliza y crece el temor a la filiación, que en el fondo es temor a la paternidad. Sin hijos no se puede ser padre. Y la paternidad tiene una dimensión biológica y humana, pero también una dimensión espiritual: es hacerse responsable de otra persona que no eres tú. Es precisamente esa responsabilidad la que hace que la gente se “estire”, que mejore, que madure mucho más.

En vez de ver a los hijos como una amenaza para la “buena vida”, habría que verlos como lo mejor que puede ocurrirle a una pareja: un don que se les regala para que lo eduquen, lo quieran, lo protejan, lo avalen y lo formen, sacando de él la mejor persona posible. Y, de paso, para que no se sientan solos nunca más. Cambiar este relato es esencial si queremos revertir el invierno demográfico.

Podría preguntárseles a los progenitores ¿Qué sería de los padres sin los hijos? Pues, sencillamente, que trabajarían menos, consumirían más, retrasarían y obstaculizarían su desarrollo personal, entregados a un estilo de vida adolescente e individualista. Iniciarían un sendero hacia el individualismo, a cuyo final está el frío de la soledad y la perplejidad del aburrimiento.

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Entrevista publicada en OMNES el 23 marzo 2026 por Javier García Herrería

Estamos perdiendo el rumbo…

REDES SOCIALES

Pedro Sánchez, plantea prohibir en España el acceso a redes sociales a menores de 16 años obligando a las plataformas digitales a implementar sistemas efectivos de verificación de edad. La medida ha levantado un vendaval de comentarios y protestas y la Comisión Europea le ha recordado que ningún país puede imponer condiciones propias a las redes sociales, que son empresas que operan en todo el mercado interior europeo.

ESPIRITUALIDAD, NO EMOCIÓN

La espiritualidad es una dimensión profunda del ser humano: que busca sentido, verdad y trascendencia. No es emoción, aunque a veces la roce. Las emociones van y vienen; la espiritualidad permanece. Cuando las confundimos nace ese “materialismo con perfume espiritual” tan propio de nuestro tiempo. Entonces todo se vuelve energía, universo, conciencia difusa y palabras que suenan místicas pero que se pueden medir, tocar o sentir. Y en esa confusión olvidamos lo esencial: “Dios es Creador, no creación”. Cuando diluimos a Dios en un sentimentalismo material, se evapora la responsabilidad, se debilita la fe y el alma queda sin aliento. Si todo es divino, nada lo es de verdad, y acabamos mirándonos al espejo creyendo haber encontrado a Dios. Mucha espiritualidad con poca trascendencia, muchos conceptos y poco silencio en el alma; mucha emoción y poca adoración. La emoción nos hace apropiarnos orgullosamente de la creación, pero la adoración nos hace inclinar humildemente la rodilla y reconocer en Dios al Creador.

GUERRA NUCLEAR

Por primera vez en más de medio siglo, desde hoy no hay límite alguno en los arsenales nucleares de Rusia y EE.UU. ni se negocia un nuevo acuerdo. El último en vigor, firmado por Barack Obama y Dmitri Medvédev en 2010, expira este jueves. «Se borran inútilmente décadas de diplomacia y puede desencadenarse otra carrera armamentista», declaró Obama en el Times londinense.

«Debería preocupar a todos», reconoce el expresidente ruso. «Estamos, sin duda, en el momento más peligroso desde el apogeo de la Guerra Fría», afirma Georgia Cole, experta en control de armas del think tank británico Chatham House. «Se abre una nueva y preocupante era en la disuasión nuclear que facilita el aumento de países con armas nucleares y la expansión de los arsenales de los ya nuclearizados», advierte Le Monde en su editorial. (El Mundo 5-2-26)

MIRANDO PARA ATRÁS…

España es hoy un país atrapado por la falta de aceptación de su pasado, un país convertido en estatua de sal por mirar hacia atrás de forma extraña, pues aplaude sus mediocridades y se avergüenza de sus éxitos. Por consiguiente, no es casualidad que tenga su autoestima tan dañada. Pero también es un país atrapado por las dudas sobre su futuro, un país hasta cierto punto desesperanzado y carente de horizonte en el que no es fácil ser joven. Todo ello contribuye a un estado de parálisis, pues ambas afecciones ―de signo fatalista― han desarrollado un carácter crónico de difícil, pero no imposible, solución. (Fernando del Pino Calvo-Sotelo)

Menos niños, más mascotas

Algunas empresas de fabricación de cochecitos de bebe, ante la bajada de la natalidad, no descartan fabricar cochecitos para perros.

En algunos centros comerciales han cerrado las tiendas Prenatal y en su lugar se han abierto boutiques para mascotas.

Hay parejas que ante un divorcio se pelean por ver de quien va a ser la custodia de su mascota.

La Dirección General de Derechos de los Animales en el año 2024 ha gastado 491.000 euros en sueldos de la plantilla y 216.000 euros en gastos  ordinarios de funcionamiento, para repartir 31.000 en subvenciones.

El mundo de las mascotas en España mueve 5.770 millones de euros en un mercado de 9 millones de perros y casi 6 millones de gatos. En 2024 un 49% de hogares tienen mascota.

En Madrid, según datos del 2021 del Colegio Oficial de Veterinarios, por aquel entonces ya había censados en la capital hasta 396.306 animales domésticos, de los que 282.315 eran perros. Obviamente la cifra se ha incrementado considerablemente.

En los cuatro primeros meses de 2024 nacieron 104.375 niños en España, según el dato del INE. Eso son 1.279 nacimientos más que en el mismo periodo de 2023, pero es que son nada menos que un 24% menos que hace diez años.

En España hay aproximadamente 9,3 millones de perros, mientras que la población infantil es de alrededor de 6,6 millones de niños.

No acabo de entender muy bien que haya Derechos sin Obligaciones.

El Partido Popular más cerca de la izquierda

👎 El Partido Popular se ha comprometido a ampliar el acceso a la fecundación in vitro en la sanidad pública para mujeres de entre 40 y 45 años y también a que todas las mujeres de esa comunidad puedan acceder al sistema público de salud para congelar óvulos sin acreditar una patología.

👎 El pasado miércoles, 21 febrero 2024, el gobierno regional de Andalucía, en manos del Partido Popular, ha calificado el eutanasia como «derecho» y ha anunciado un equipo móvil para perpetrar eutanasias allí donde todo el personal médico se niegue a colaborar en ese crimen apelando a su derecho a la objeción de conciencia. Hace sólo unos años algunos habrían calificado algo así como propio de la izquierda más extrema: ahora lo hace el Partido Popular, que no ha necesitado ni cuatro años para completar su metamorfosis ideológica también en esta cuestión, plagándose a la cultura de la muerte y a los dogmas ideológicos de la izquierda.

👎 Alberto Núñez Feijóo, fue el que completó el giro proaborto de ese partido hace un año, calificando como «correcta» la ley del aborto que su propio partido recurrió al Tribunal Constitucional en 2010. El 15 de febrero de 2023, Feijóo calificó el aborto como «derecho» y tachó de «cómico» hablar de ello en la actualidad.

Fuente de información: Contando Estrelas

La nueva propuesta humana…

Cuando relance este Blog, advertí que podía replicar alguna noticia que considerara de interés. Este es el caso de hoy. El otro día cayó en mis manos un articulo publicado en Religión en Libertad y hoy lo comparto con mis lectores porque creo que puede ayudar a entender algunas cosas. Como siempre, respetando la forma de pensar de todos mis seguidores. Aquí te dejo la noticia:

«Es en Cristo donde debemos lograr ‘un gran reinicio’, una gran renovación y un reordenamiento de nuestras vidas», tal y como recoge la agencia de noticias LifeSiteNews. Marek Jędraszewski es el tercer sucesor del fallecido cardenal Karol Wojtyła en la importante diócesis de Cracovia, al sur de Polonia

También explicó que «reset», la «palabra de moda», describe la experiencia de la gente de Nínive (Jonás 3, 1-10), después de que el profeta Jonás les advirtió de la ira de Dios: «Los habitantes de Nínive le creyeron a Jonás, pidieron un ayuno y todos, desde el menor hasta el mayor, vestían cilicio», dijo el arzobispo. «Y Dios respondió al ‘reinicio’ colectivo de la gente de Nínive cambiando su plan original para la ciudad», continuó. «Fue una gran realidad nueva, una nueva forma de vida gracias a la llamada de Jonás, que los habitantes de Nínive creyeron y aceptaron». 

El arzobispo denunció el «reinicio» que se propone en el libro titulado COVID-19: El gran reinicio, cuyos autores son Klaus Schwab, el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, y el economista Thierry Malleret. El libro, señaló, tiene una visión de una humanidad renovada, pero sin ninguna referencia a Dios. «Como comunidad humana, se supone que debemos tratar con especies de animales en peligro de extinción; patógenos zoonóticos (de animales a humanos); aire envenenado; el nivel de emisiones de gases de efecto invernadero; análisis geopolíticos, físicos y psicológicos sobre el estado de salud de la sociedad moderna; sobre dramas morales y éticos; y la crisis existencial que azota a las sociedades occidentales », relató Jędraszewski.  

Afirmó que uno de los capítulos del libro de Schwab titulado «Redefiniendo nuestra humanidad» se «menciona unir a la persona completa con una máquina» lo cual ayudará a llevar a la humanidad a un nivel superior de evolución. 

El ser humano nuevo 

La nueva propuesta humana defendida en el libro COVID-19:The Great Reset es ser más empático, involucrado en cuestiones sociales y económicas, como el cambio climático y la ideología LGBT, involucrado en movimientos internacionales como Black Lives Matter, preocupado por los inmigrantes, dispuesto a sacrificarse a sí mismo y sus propias aspiraciones en el negocio de construir un mundo mejor – «y descartar cualquier reflexión sobre quién soy como ser humano como inútil, innecesario, inútil», agregó el arzobispo.  

El arzobispo citó al historiador Grzegorz Kucharczyk, quien cree que las ideas de los globalistas se oponen al cristianismo: «Los globalistas están tratando de aprovechar la pandemia de coronavirus para devaluar por completo todo lo que el cristianismo ha contribuido durante casi 2.000 años y sigue contribuyendo al bien de la humanidad», dijo.  

Jędraszewski también citó al profesor Renato Christina de la Universidad de Trieste, quien dijo que el trabajo de Schwab «carece de ideas claras y ciertas, no hay fundamentos allí, no hay fundamentos sobre los cuales construir el futuro; en cambio, hay una invitación a una confusión generalizada».  

«El libro en sí comparte el caos que afecta al mundo occidental contemporáneo», continuó el arzobispo. «Es una manifestación del secularismo nihilista y una ruta directa hacia la descristianización de la sociedad». El arzobispo finalmente se refirió a su predecesor episcopal y su antropología cristiana: «Recordemos también el poderoso mensaje que Juan Pablo II llevó durante casi 27 años y que compartió desde el principio: ‘¡Abrid de par en par las puertas a Cristo!,», dijo Jędraszewski. «Abran las puertas a Cristo, las puertas de sus corazones y mentes, pero también a todos los sistemas políticos, sociales y económicos, porque solo Cristo sabe lo que se esconde en el corazón de un ser humano», continuó. «Y solo Cristo es la clave para comprender quién soy como ser humano. Él revela mi dignidad, la dignidad de un hijo de Dios». 

El reinicio está en Cristo 

El arzobispo concluyó llamando a los católicos a un verdadero «reinicio» en Cristo, su deber particular en la temporada de Cuaresma. «Es en Cristo que debemos lograr un gran reinicio, una gran renovación y un reordenamiento de nuestras vidas», dijo. «Y es hoy la tarea fundamental de nuestra experiencia de Cuaresma (…) responder a nuestra relación con otro ser humano, expresada a través de la práctica ampliamente entendida de la limosna», continuó. «Es un tiempo santo en el que debemos renovar nuestra relación con Dios, orando a Él como el Señor Jesús nos enseñó: Padre nuestro, venga tu Reino, hágase tu voluntad, danos hoy nuestro pan de cada día».